15/06/2026
Un encuentro inesperado con mis raíces
Una hermosa mañana de junio decidí visitar uno de los lugares más emblemáticos e históricos de nuestra ciudad. De esos espacios donde el tiempo parece haberse detenido y donde, apenas se cruza una puerta, uno siente que ingresa a una verdadera cápsula del tiempo.
Mientras recorría sus salas, observando objetos y documentos que guardan la memoria de generaciones enteras, mi mirada se detuvo en un antiguo libro de registros. Sus tapas duras, marcadas por los años, protegían páginas amarillentas que conservaban intactas las huellas del pasado. La escritura, realizada con tinta negra y una caligrafía admirable, reflejaba el cuidado y la prolijidad de una época en la que cada palabra parecía tener un valor especial.
Movida por la curiosidad, abrí el libro al azar.
Y entonces sucedió algo que jamás hubiera imaginado.
Mis ojos se posaron sobre un nombre: Ignacio.
Continué leyendo y una profunda emoción comenzó a invadirme. El registro indicaba que aquel hombre estaba domiciliado en el mismo lugar donde hoy se encuentra mi casa, en mi barrio. La fecha era el 18 de marzo de 1944.
La anotación señalaba que padecía reumatismo agudo, una enfermedad dolorosa y limitante. No pude evitar imaginarlo caminando lentamente por las calles de aquella Resistencia de los años cuarenta, atravesando una ciudad muy distinta a la actual, buscando alivio para sus dolores y esperanza en la medicina de aquellos tiempos.
Pero la mayor sorpresa estaba aún por llegar.
Ese Ignacio no era un desconocido.
Era mi abuelo.
Por un instante desaparecieron más de ochenta años de distancia. Sentí que el pasado y el presente se encontraban en una misma página. Allí estaba él, con sus sufrimientos, sus luchas cotidianas y su historia, esperando silenciosamente ser redescubierto por una de sus nietas.
La vida tiene formas maravillosas de sorprendernos. Nunca imaginé que, al abrir un viejo libro al azar, encontraría una parte tan valiosa de mis propias raíces. Aquella anotación del 18 de marzo de 1944 no era simplemente un dato histórico: era un puente entre generaciones, un testimonio vivo de la historia de mi familia y un recordatorio de que quienes nos precedieron siguen acompañándonos, muchas veces, desde los lugares más inesperados.
Ese día comprendí que la memoria nunca desaparece. Permanece guardada entre las páginas del tiempo, esperando el momento justo para volver a emocionarnos.! Muvi Asociacion Italiana de Resistencia -Chalet PerrandoComites RosarioCasa Calabria International@marcemurgialamanna