02/02/2026
EL NEGOCIO MILLONARIO DE LA BAJA DE EDAD DE PUNIBILIDAD
No existe experiencia en el mundo que acredite que la baja de punibilidad sirva para bajar la tasa de delincuencia, a eso hay que agregar que datos oficiales de la Procuración Nacional informan que la intervención de menores en delitos graves es insignificante (menor al 1 % mal que les pese a los medios de comunicación que nos ataladran con mentiras punitivistas). Por eso le sumo a los argumentos expuestos el GRAN NEGOCIO que generaría una ley que baje la edad de punibilidad:
"El 99 % de los presos provienen de los estamentos más bajos de la sociedad. No hablo de clase trabajadora humilde, clase baja o media baja, hablo de villeros, de indigentes, de familias que no poseen mínimas condiciones para sobrevivir, hablo de ausencia total de algo parecido al Estado el cual tomó la decisión política, voluntaria y lucrativa, de abandonar esos espacios territoriales y culturales.
Por raro que suene, ese abandono estatal le produce al mismo Estado infinidad de negocios multimillonarios que han generado estructuras financieras que nadie tiene la intención, ni la voluntad, de erradicar. A la infinidad de negociados inmobiliarios que genera construir cárceles e institutos en la obra pública, sumémosle, otro tanto con medicamentos, alimentación, prostitución infantil, explotación sexual y narcotráfico, negocios que estamos cansados de denunciar quienes somos testigos directos por trabajar la cotidiana en los centros de tortura, mal llamados Unidades Penitenciarias
Por eso es bueno que se sepa que mucha de la pobreza e indigencia generada por el desfinanciamiento de las políticas sociales responsables, es el resultado de la acción política de un conglomerado de actores sociales que producen opulentas cajas para miembros del Poder Judicial, el Servicio Penitenciario, las Fiscalías, las campañas electorales y la Policía.
Mientras más cárceles se construyan, más delincuentes fabricarán en esas cárceles, ya que está fehacientemente acreditado que las cárceles y los institutos de menores son establecimientos criminógenos. No educan ni rehabilitan, simplemente sirven para generar más resentimiento, dolor y odio a quien internan para someter a tortura. Por eso es un gran negocio construir cárceles y bajar la edad de punibilidad.
La tortura carcelaria no es negligencia de gestión. La tortura, el hacinamiento y la muerte diaria de presos es una decisión política de la cual se obtienen pingües ganancias."
Extracto del libro de Alberto Sarlo "PONER EL CUERPO ", próximo a editarse.