05/04/2026
PANES, TRENES Y ALGO MÁS...
Te cuento pibe que en antaño no existían los Super ni la panificación industrial, por lo tanto el pan y todo lo que se elaboraba con harina salía de las panaderías del rioba. El que más se consumía era el llamado pan francés que vos no lo viste ni en Google. Era de tamaño grande, cuatro piezas formaban el kilo, también se hacía la galleta que tenía otro formato, era como de varias piezas unidas y su aspecto, miga y contextura eran diferentes. Además se vendía la flauta que era más grande que las mignón que se consumen ahora ya que también cuatro piezas formaban el kilo y finalmente estaba el pan Felipe, que ahora se sigue haciendo pero de menor tamaño excepto cuando alguien lo encarga como para hacer choripanes. Con la antigua foto que estás viendo nos situamos en 1949 en la plazoleta de la estación Pergamino del F.C. Mitre, época de pleno apogeo del tren. Como nuestra ciudad tenía ramales en cinco direcciones había varios servicios diarios de pasajeros, incluso en algunos días y horarios se podían hacer combinaciones, es decir bajarse aquí de un tren que venía del lado de Rosario y abordar otro con destino a Río Tercero por ejemplo. Por esa razón la plataforma aún conserva un puente peatonal y antiguamente incluso había una alambrada separando vía primera de vía segunda, estaba para que nadie intentara la peligrosa maniobra de pasar al andén de enfrente cruzando por los rieles. Tanta presencia de público en el lugar justificaba la existencia de una confitería a la que había que abastecer de pan y medialunas y eso es precisamente lo que a diario hacía don Enrique, el panadero que ves posando junto a su carro de reparto. Él venía de familia de confiteros y frente a la iglesia San Roque además de pan amasaba lo clásico, facturas, budines, tortas, alfajores y unos bizcochitos de sabor muy particular que sus clientes sabían llevar para acompañar el mate. Debido al éxito de este producto en particular y viendo que se incrementaba su demanda, un buen día el hombre decidió dedicarse exclusivamente a fabricarlos y para no romperse demasiado el bocho a la hora de elegirles una marca comercial les puso su propio apellido, “Reverter”. Claro nene, a estos los conocés bien porque su hijo los sigue elaborando y ya son populares, pero ahora además de saber algo sobre el origen de los mismos has podido aprender un poquito más acerca de tu querida ciudad, su gente y su historia...
Eduardo Vázquez
D.R.