12/06/2026
Apuntes para UNA HISTORIA DE LA INDUSTRIA NAVAL
Fuente: Revista GUARDACOSTA- N° Año 19 Autor:José Pugliese
Maestranza del Almte. Brown
Recordemos, porque cabe, la brillante acción de la Maestranza, que el almirante don Guillermo Brown tenía instalada en la Vuelta de Rocha, en la que sus obreros, la mayoría genoveses, pertrecharon las naves que enfrentaron gloriosamente al Imperio del Brasil, en 1826, y que nos dieron libertad a uruguayos y argentinos. La Maestranza fue muy querida por el rubio almirante a la que siempre se allegaba a caballo, desde su casaquinta de la actual calle Martín García, para constatar la pericia artesanal de aquellos obreros genoveses que la integraban. Hoy, la Vuelta de Rocha, por ese motivo, Lugar Histórico, nos emociona, como a los viejos marinos, que en la Plazoleta "Vuelta de Rocha" (más conocida en el barrio por la 'Plaza de los Suspiros") evocan todo un pasado contemplando el monolito que la recuerda, mientras trasiegan recuerdos y evocan sus andanzas a bordo, por ríos y mares del mundo. Pero así como los boquenses pusieron el hombro, cuando causas guerreras lo requirieron, no se descuidó nunca el anhelo de propender al progreso del comercio y la industria naval aportando los medios que transportaran los frutos del país.
El emplazamiento de los Astilleros
Los astilleros de la Boca, estaban instalados en todo el tramo que va desde la Vuelta de Rocha, hasta la calle Daniel Cerri, desde el Riachuelo cambia de dirección en su curso. Entre la Vuelta de Rocha y la salida al Río de la Plata amarraban las embarcaciones de carga para cuya comodidad se instalaron las vías del ferrocarril, que pasaba por la curva que es actualmente la calle "Caminito". Esto sucedía en el año 1860.
Había en 1856 ochocientos barcos de cabotaje argentinos y en 1857 hubo un movimiento de 2144 buques entrados y 1887 salidos de bandera argentina.
Los astilleros de Marshall, en 1867, ya habían construido 7 barcos a v***r. Era tanto el incremento dado por los genoveses a la navegación en 1876, que dio motivos más que suficientes para que se iniciaran las obras del puerto de Buenos Aires y poder embarcar y descargar convenientemente los productos en los barcos, que ellos construían y hacían navegar.
El puerto de Buenos Aires fue un sueño de Rivadavia que recién se concretó 50 años después de que la proyectase en 1823. En el antiguo lugar donde se hallaban los astilleros, ahora desaparecidos para facilitar la construcción del muelle, la calle que pasaba por casi el centro de ellos, llamada hoy Coronel Salvadores, fue nominada en 1879, aún en vida el procer, con el nombre de Sarmiento.
Imagen Fragata Hércules