03/04/2026
En vísperas del 2 de abril el Museo Malvinas amanece atravesado por un nuevo episodio de desmalvinización que afecta directamente a nuestro espacio de trabajo y a nuestro reclamo de sobernía.
Desde octubre hasta hoy el museo acumula cinco despidos de carácter ilegal, injustificados y arbitrarios, junto con el traspaso forzoso de una compañera a otro sector.
Esta semana se concretó uno más, profundizando un proceso de vaciamiento y persecución gremial sin precedentes. Nuevamente se trata del despido de una compañera con fueros gremiales ignorados por una gestión que se desenvuelve en el marco de la ilegalidad y el atropello constante.
Es en este contexto que la actual gestión de la Secretaría de Cultura y la dirección del museo avanzan en una revisión del guión museológico. Lejos de proponer una profundización del contenido que denuncie el neocolonialismo británico y la usurpación de una parte de nuestro territorio desde hace casi 200 años —así como la explotación sostenida de sus recursos y la instalación de bases militares—, destinan esfuerzos y recursos públicos a modificaciones atravesadas por una lógica de persecución ideológica y política en un acto de revanchismo.
Tenemos claro que la política de estado actual hacia la causa Malvinas, y su traducción en el museo que hoy se intenta presentar a la sociedad, sólo puede llevarse adelante mediante el despido de nuestros compañeros; mediante el desguace y la destrucción de nuestro sindicato.
Del mismo modo, entendemos que este proceso de desmalvinización sólo puede avanzar con la complicidad, el silencio y la participación de un sector de la planta que históricamente ha optado por mirar hacia otro lado y naturalizar cada uno de los embates contra los trabajadores del museo, inclusive avalando el despido de sus propios compañeros, con tal de cumplir su tarea histórica actual como gremio que es la de cogobernar con las distintas gestiones.
No a los despidos.
No a la desmalvinización.
No hay Patria sin trabajadores.