Un 7 de junio de 1969, hace 52 años, abría las puertas por primera vez el Grupo Scout San Ignacio de Loyola, en la Parroquia María Reina. Con unos pocos elementos y algunos manuales sobre escultismo, los educadores de aquella época aceptaron el desafío con la certeza de estar apoyados sobre una Ley Scout impregnada de valores y con la ilusión de que muchos chicos y no tan chicos, lleguen a tomar e
sos valores como estilo de vida. Así fue como pasaron los años, con mucho fuego, con tanto mate cocido, con alegrías, con campamentos en todo el país, con viajes en trenes que ya no existen, con canciones adaptadas y reinventadas, con historias personales imborrables, en fin, con todo un océano de recuerdos grabados en la memoria. Como en todo camino sinuoso, nunca faltan las piedras que entorpecen el andar y al igual que en un gran juego de obstáculos, el Grupo debió saltear dificultades propias de la vida misma, propias de las circunstancia en la que se enmarca la historia. Una década de dictadura militar, épocas de crisis económicas y sociales que provocaron la deserción de mucha gente...
Sin embargo, a lo largo de 45 años, este Grupo supo permanecer incondicional a lxs niñxs, jóvenes y adultxs que confiaron en nosotros, supo ver pasar a muchas personas del barrio que hoy siguen dando su Siempre Listx aunque ya no estén sábado a sábado. Supo ser un espacio de aprendizaje a través de la acción y partiendo de los sueños, supo convertirse en un pasado imborrable para algunos, y en un presente sin fin para otros. Hoy, 2021, varias décadas después, los que continuamos activamente en el Grupo seguimos apostando a este Gran Juego que aprendimos de chicos y transmitimos de grandes. Seguimos enfrentando los obstáculos en este camino que es la vida. Entendemos que el escultismo no es solo estar sábado a sábado, sino que también es ver el mundo y vivirlo desde otro lugar, con compromiso para ser Siempre Mejor y estar Siempre Listos para Salvar y Servir. Optamos por las vías del compromiso y la inclusión social, valoramos este movimiento como el lugar donde aprendemos enseñando, donde experimentamos compartiendo y donde vivimos intentando.
¿Qué intentamos? Sumar una hoja más al árbol de la vida, contagiar las ganas de seguir creciendo y de seguir luchando para dejar el mundo en mejores condiciones de como lo encontramos.