13/02/2026
Siempre apoyé a Cuba. Desde muy chico la estudié y defendí su Revolución, a Fidel y obviamente al Che. Era difícil en los 90’s hablar bien de Cuba luego de la caída de la URSS y en medio de un período especial terrible. En el peor momento, EEUU reforzó el bloqueo que ya llevaba treinta años. Aún así, Cuba aguantó y después llegó el alivio de Chávez.
Pocos, casi nadie de mis amigos, entendía ese apoyo incondicional. Los más respetuosos me decían “Allá viven mal”. Otros me insultaban con la frase “La dictadura de los Castro” y varios me chicaneaban con “Andate a vivir allá”, como si eso fuera una ofensa.
Nada de eso. Cuba era para nosotrxs el faro que orientaba nuestra lucha: la construcción de una sociedad nueva sostenida en valores humanistas y anticapitalistas
La verdad es que la Revolución Cubana, con todos sus problemas socioeconómicos, resistió el bloqueo norteamericano con bastante dignidad.
¿Qué cosa resistió?
La dignidad de su pueblo. Millones de cubanos levantando la bandera de su patria frente al imperio norteamericano y su “sueño americano holibudence”.
La peor desgracia de Cuba somos nosotros mismos, que nunca pudimos llegar al poder, ni siquiera al gobierno. Se intentó en los '60 y '70, pero fuimos derrotados y masacrados. Pero después no pudimos ni supimos construir un proyecto que acompañara y permitiera la supervivencia de la experiencia cubana. Apenas en algunos breves períodos, con algún que otro gobierno de nuestra región, se pudo hacer algo. Y eso que tuvimos 60 años y varias crisis para intentarlo.
Que quede claro: un proyecto como el cubano, el socialismo, es imposible realizarlo con éxito en un solo país. Y menos asediado por la principal potencia económica y militar del mundo a cien millas. No alcanza con algunos gobiernos amigos que ayudan mientras dura el mandato presidencial de 4 o 5 o 10 años y encima supervisado por las “burguesías locales”.
Cuba necesitaba que nosotros hiciéramos la Revolución en nuestros países. No la hicimos, perdimos, y no la pudimos ayudar. Ahora lo lamentamos. Necesitamos ser parte de la autocrítica. Si hasta nos damos el gusto de criticar, a distancia obviamente, procesos de liberación nacional en otros países porque “no son tan ultras como quisiéramos” o “no nos gusta el que dirige”.
Un poco de realidad por favor. Estamos mal. El fracaso de los gobiernos progresistas y la falta de un proyecto de la izquierda nos trajo hasta acá. Pueblos pobres defendiendo el proyecto de los ricos. Dirigentes que odian a su país y lo entregan en bandeja al imperialismo. Indigno por donde se lo mire. Lo opuesto al concepto "Revolución Cubana".
Arbolito cantaba “Un pedacito del planeta que no pudieron…”
Ahora quieren destruirlo definitivamente para que no queden ni rastros de la que fue, tal vez, la única experiencia socialista del continente.
Docente y militante popular.