30/08/2026
SÉ UN BUEN PADRE DE AJEDRECISTA: ACOMPAÑA SIN OCUPAR EL LUGAR DEL ENTRENADOR
Cuando un hijo compite, es natural querer ayudar. El problema aparece cuando el padre termina asumiendo funciones que no le corresponden.
Hay tres perfiles que conviene evitar:
1. El papá entrenador
Después de la partida no necesitas diagnosticar:
“Te faltan finales.”
“Debes estudiar más aperturas.”
“Tenías que jugar esta variante.”
Tu papel es principalmente emocional: escuchar, contener, dar seguridad y ayudar a que el resultado se procese con calma.
El diagnóstico técnico corresponde al entrenador.
Y hay una señal importante: si constantemente necesitas explicarle al entrenador qué área debe trabajar tu hijo porque él no la detecta, quizá el problema no sea tu participación.
Quizá necesitas otro entrenador.
Trabaja con alguien en quien confíes y déjalo hacer su trabajo.
2. El papá sobreprotector
Un entrenador serio también debe corregir.
Puede señalar falta de concentración, una mala actitud durante el entrenamiento o un trabajo que no se realizó correctamente.
Corregir con firmeza no es maltratar.
Naturalmente, existen límites que nunca deben cruzarse: humillación, insultos, intimidación o trato irrespetuoso.
Pero proteger al niño de cualquier corrección también puede impedirle aprender a recibir observaciones, asumir responsabilidades y mejorar.
3. El papá que transmite presión
“¿Contra quién juegas?”
“¿Cuánto rating tiene?”
“¡Te tocó uno muy fuerte!”
“Hoy tienes que ganar.”
Muchas veces el niño estaba tranquilo… hasta que el adulto empezó a preocuparse.
La preparación importante se hace antes del torneo.
Durante la competencia, el trabajo cambia:
• Seguridad;
• Calma;
• Repasos breves;
• Alimentación;
• Descanso;
• Recuperación entre partidas.
El entrenador puede ocuparse de los aspectos técnicos.
El padre debe ayudar a crear un entorno emocional estable.
Tu hijo ya tiene que enfrentarse al tablero, al reloj y al rival.
No necesita enfrentarse también a tus nervios.
Un buen padre de ajedrecista no juega la partida desde afuera.
Le da al jugador las condiciones para que pueda jugarla por sí mismo.