Nos encontramos inmersos en una lógica de globalización con altos niveles de concentración del capital que provoca exclusión, desequilibrio y profundas desigualdades entre las personas, las regiones, los países y al interior de éstos mismos. Día a día los mecanismos actuales de despojo y los latigazos de las políticas neoliberales impactan sobre la espalda de nuestros pueblos y los condenan a la d
esocupación, el atraso, la opresión y la miseria. La globalización creciente del espacio económico, social y cultural ha impuesto un modo de consumo voraz y desenfrenado que promueve el individualismo, la competencia salvaje y la enajenación de las personas. Este movimiento pone en riesgo la sustentabilidad planetaria, permea la cultura y las ideas, distorsiona la experiencia histórica y destruye los vínculos sociales y los valores solidarios. Es preciso un cambio estructural, una trasformación fundamental económica, ética y cultural de la ordenación social de la vida y la reconstrucción de esta en su conjunto sobre las bases de la libertad, la igualdad y la solidaridad. Necesitamos un modelo de desarrollo que recupere el rol del trabajo y el cooperativismo como vertebrador de la integración social, que refuerce la idea de lo público como espacio de encuentro y de generación de lazos sociales, que respete la diversidad cultural, el medio ambiente y la autonomía de los pueblos. Esto significa reconstruir una identidad cultural restableciendo nuestra verdadera historia, local, regional y latinoamericana tejiendo redes que contribuyan al desarrollo de nuevas formas de convivencia y espacios de participación en donde articulen organizaciones sociales que a partir de la educación, el arte y la lucha sean capaces de dar la batalla cultural para la transformación social. En ese sentido se propone la creación de un centro cultural y social capaz de contener la actividad artística y militante de distintas organizaciones culturales, sociales y grupos independientes que quieran trabajar en la construcción de una sociedad más justa, más igualitaria, más participativa y más movilizada. Solo la pluralidad de voces y el trabajo mancomunado de todos y todas hará posible una sociedad cada vez más solidaria donde sus miembros puedan ejercer en plenitud sus derechos. El Centro Cultural tendrá dos objetivos: En primer lugar el acceso de toda la población a talleres artísticos al costo y de ser necesarias con funcionamiento de becas para quien no pueda pagarla. En segundo lugar el espacio será un lugar de difusión y esparcimiento, se permitirá la posibilidad de diferentes muestras fotográficas, peñas, recitales, ferias, donde los artistas locales podrán difundir sus trabajos y generar de esta manera un espacio de esparcimiento para toda la sociedad.00
El centro cultural Luciano Arruga, busca ser un espacio que a través de la creatividad, el arte y el esparcimiento busque la construcción de la identidad común, como válvula de escape de una sociedad que es una olla de presión ante las injusticias y desigualdades cada vez más preponderantes.