03/09/2026
*Hermano, hermana, compañero, compañera:*
Dicen los de arriba, los que firman decretos con tinta de despojo en escritorios municipales, que la tierra es una mercancía y el agua un botín.
Traen sus planos de cemento, sus empresas constructoras Coarsa S.A. y sus sociedades de papel como Spatolero y Lorenzo S.R.L., con el único fin de levantar muros y dividir el suelo de nuestro pueblo con una frontera que separa nuestra comunidad en función de dinero y su capacidad de comprar.
*Vivir escuchando el mar nos enseñó que todos somos iguales: hijos de la tierra. Sin distinción ni restricción a caminar en ella.*
Llaman a su pesadilla “Pueblo Chapa”, nosotros preferimos llamar a su pueblo, el Naufragio de la Decadencia.
Sabedoras manos que amasan diariamiente un pueblo antes, de su pueblo, donde lo más hermoso siempre fue compartir.
Las diferencias no pasaban por impedir y decidir por donde camina cada cual, sino por la pluriversidad de nuestros modos de vida.
Quisieron entrar a la mala, con la clandestinidad que caracteriza al ladrón, violando leyes y amenazando la cuenca hídrica que da vida a las comunidades de Chapadmalal.
Pero olvidan que abajo, donde la tierra late, la memoria no se vende.
*A los compradores desprevenidos les decimos: no sean cómplices ni víctimas de este fraude.*
El suelo ilegal alimenta tribunales.
Nuestra ley no es la del mercado.
Nuestra ley es la igualdad de derechos, la libertad de pasear y conocer, la preservación, la del agua compartida, la del ecosistema vivo.
Si los de arriba decretan el atropello, los de abajo organizan la dignidad.
Chapadmalal no se rinde y se organiza.
Naufragian los desembarcos y vidrios de colores alimentan las arenas...