16/09/2026
Ten presente que todo lo que puedas decir o pensar de otro es probable que haya sido dicho o pensado de ti.
Cuando se te ofenda de cualquier manera, recuerda que el que ofende siempre sufre más que la persona ofendida.
Procura que la fuerza de tu afecto hacia otro no perturbe tu equilibrio o el suyo. Tu servicio debe fortalecerlo y no debilitarlo.
No sientas envidia por la capacidad de auxiliar que otro tenga. Más bien debes alegrarte de que tal poder exista para ayuda de aquellos a quienes el tuyo no alcanza.
Acuérdate de que nadie puede servir realmente si no ha llegado a adquirir el dominio de sí mismo.
George S. Arundale, “El Sendero del Servicio”