01/12/2025
Cada 1° de diciembre no solo recordamos una lucha: la sostenemos. Porque la respuesta al VIH no es un gesto simbólico, es una disputa política por la vida, la dignidad y los derechos. Es señalar que el estigma sigue siendo tan dañino como el virus, y que la discriminación es una violencia estructural que debemos combatir en cada espacio.
Militar la respuesta al VIH es exigir acceso real y equitativo a la salud, a los medicamentos, a la información y a la ESI. Es denunciar las barreras que aún expulsan a quienes viven con VIH: el prejuicio, la desinformación, las instituciones que no garantizan acompañamiento, y los discursos que criminalizan identidades y prácticas.
También es reivindicar logros construidos por comunidades organizadas, activistas, redes y personas que transformaron el dolor en acción colectiva. Gracias a esas luchas hoy sabemos que indetectable es igual a intransmisible, que la prevención combinada salva vidas, y que vivir con VIH no limita ningún proyecto personal, afectivo o político.
En este día levantamos la voz por quienes ya no están, celebramos la resistencia de quienes siguen peleando y reafirmamos que la respuesta al VIH es una causa de justicia social. No aceptamos que nadie quede atrás. No aceptamos el silencio. No aceptamos el estigma.
Porque mientras existan desigualdades, la militancia es urgente. Y porque una sociedad justa se construye defendiendo cada vida, cada derecho y cada cuerpo.