24/03/2026
A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo, la memoria no es solo un ejercicio del pasado: es un compromiso vivo con el presente y el futuro. Recordar no es abrir heridas, es impedir que se repitan. Es sostener la verdad frente al silencio, la justicia frente a la impunidad, y la dignidad frente al olvido.
En cada nombre, en cada historia interrumpida, habita una ausencia que sigue diciendo. Son vidas, sueños, proyectos que no pudieron ser, pero que aún hoy nos interpelan. La memoria colectiva no se construye solo con datos, sino con conciencia, con empatía, con la decisión de no naturalizar nunca más el horror.
Hoy, como sociedad, tenemos la responsabilidad de transmitir lo ocurrido a quienes no lo vivieron. Porque cuando la memoria se apaga, la historia corre el riesgo de repetirse. Y cuando se la sostiene, se transforma en una herramienta poderosa para defender la democracia y los derechos humanos.
Que este día no sea solo recuerdo, sino también reflexión y acción. Que nos encuentre comprometidos, atentos, y unidos en un mismo mensaje:
Nunca más al terrorismo de Estado.
Nunca más al silencio cómplice.
Nunca más al olvido.