Asociación Cultural Sanmartiniana Mi Tebaida

Asociación Cultural Sanmartiniana Mi Tebaida En 1979 se formó la Comisión de Amigos del Museo Histórico Municipal Las Bóvedas, y el 20/11/1989 se constituyó esta asociación.

18/08/2026

18 DE AGOSTO DE 1848: CAMILA Y LADISLAO, EL AMOR PROHIBIDO QUE TERMINÓ FRENTE A UN PELOTÓN DE FUSILAMIENTO
https://mendozantigua.blogspot.com/2016/08/efemerides-18-de-agosto-de-1848.html

El 18 de agosto de 1848, uno de los episodios más estremecedores y controvertidos del siglo XIX argentino terminó a balazos en el cuartel de Santos Lugares: Camila O’Gorman y el sacerdote Ladislao Gutiérrez fueron ejecutados por orden del gobernador bonaerense Juan Manuel de Rosas. Su historia había comenzado lejos de aquel paredón. Camila pertenecía a una conocida familia de la sociedad porteña y Gutiérrez era sacerdote de la iglesia del Socorro. Se enamoraron en una época en la que una relación semejante constituía un enorme desafío a las convenciones sociales, religiosas y familiares. Finalmente decidieron escapar juntos a fines de 1847 y llegaron a Goya, Corrientes, donde adoptaron identidades falsas —Valentina Desan y Máximo Brandier— y comenzaron una nueva vida dedicada, entre otras actividades, a la enseñanza. Pero su desaparición había provocado un escándalo que rápidamente superó el ámbito familiar. Rosas distribuyó circulares para localizarlos y el episodio comenzó a transformarse en un problema político, religioso y propagandístico. Mientras sectores de la Iglesia y de la sociedad reclamaban un castigo ejemplar, periódicos opositores al rosismo publicados desde Montevideo y Chile utilizaban el caso para atacar al gobierno. En junio de 1848, un sacerdote irlandés reconoció a Gutiérrez en Goya y la pareja fue detenida. Luego fueron trasladados a Santos Lugares y encerrados por separado. Camila sostuvo que había actuado por voluntad propia y las fuentes conservadas señalan que ambos defendieron su relación sin mostrar arrepentimiento. Manuelita Rosas, amiga de Camila, habría intercedido ante su padre; el Museo Histórico Nacional conserva la referencia a una carta fechada el 9 de agosto en la que Manuelita le comunicaba que había intentado ayudarla. Pero la decisión final fue implacable: Rosas dispuso la ejecución inmediata de los dos. La situación resultaba todavía más dramática porque Camila estaba embarazada. El 18 de agosto fueron conducidos con los ojos vendados al lugar de ejecución y fusilados por un pelotón militar. El episodio causó una profunda conmoción. El cronista Juan Manuel Beruti dejó registrado el estupor que produjo en Buenos Aires la muerte de la joven embarazada y de Gutiérrez, reflejo de que incluso en aquella sociedad existieron fuertes cuestionamientos a la magnitud del castigo. El caso también quedó atravesado por una controversia jurídica que sobrevivió durante décadas: estudios de historia del derecho han analizado la legitimidad de aquella condena, las normas que podían considerarse vigentes y las críticas contemporáneas por la ausencia de las garantías de un proceso judicial ordinario. La discusión sigue formando parte de la historiografía jurídica argentina. Pero quizás uno de los documentos más extraordinarios apareció veintidós años después. Desde su exilio en Southampton, Inglaterra, Juan Manuel de Rosas escribió el 6 de marzo de 1870 a Federico Terrero. Al recordar aquel episodio afirmó que nadie le había aconsejado específicamente la ejecución y reconoció sin rodeos: “Y siendo mía la responsabilidad, ordené la ejecución”. La carta, difundida por el Archivo General de la Nación, constituye un testimonio excepcional porque el propio Rosas asumió personalmente la decisión que había terminado con las vidas de Camila y Ladislao. Más de un siglo y medio después, aquella tragedia continúa provocando debates porque fue mucho más que una historia de amor imposible: reunió en un mismo drama el poder político, la moral religiosa, las convenciones sociales, la condición de la mujer, la pena de muerte, la propaganda y los límites de la autoridad estatal. Camila O’Gorman y Ladislao Gutiérrez pretendieron escapar de las reglas de su tiempo para comenzar otra vida. El 18 de agosto de 1848, el poder decidió que aquella desobediencia debía terminar frente a un pelotón. Y aquel fusilamiento, pensado entonces como castigo ejemplar, terminó convirtiéndose en uno de los episodios más recordados y discutidos de la Argentina del siglo XIX.

MISTERIOS Y SEPULTURAPor Arturo Capdevila (adaptación). La posteridad le debe a un argentino eminente que vivía en París...
18/08/2026

MISTERIOS Y SEPULTURA

Por Arturo Capdevila (adaptación).

La posteridad le debe a un argentino eminente que vivía en París el relato del entierro del general San Martín; el doctor Félix Frías, de unos 34 años, había emigrado a Europa después de batallar contra Rosas bajo el mando de Lavalle. Fue de los primeros en llegar a la casa mortuoria. Penetró en ella como se entra en los templos. Se dirigió silenciosamente a la sala donde se velaban los restos del prócer y se quedó contemplando con muda emoción. Notó que el semblante del ilustre mu**to mostraba un aspecto noble, grave y sereno, que era como la imagen de su carácter. Sobre su pecho se veía un crucifijo. Otro había sobre una mesa entre dos velas encendidas. Dos hermanas de caridad, arrodilladas, rezaban junto al lecho. Después habló con Mariano Balcarce.

- ¿A qué hora justa fue? - preguntó.

- A las 3 de la tarde y, - coincidencia singular - esta madrugada se paró el reloj que allí hay justamente a esa hora, y lo mismo pasó con el reloj de bolsillo del general.

Llegaron los empleados de las pompas fúnebres para colocar el cuerpo en el féretro. Haciéndolo estaban, cuando enfrente de la casa, como si fuera un homenaje militar tributado al guerrero, se oyó resonar el tambor. Era que la Guardia Nacional desfilaba - extraña casualidad - por la calle…

- Se diría, don Mariano, que esos soldados han adivinado que debían rendir honores militares a uno de los más grandes capitanes de la Historia.

Al otro día - hermoso día de agosto - muy temprano, siendo las 6 se detuvo el carro fúnebre ante la casa. En los ángulos superiores de la carroza cuatro faroles encendidos, envueltos en negro crespón, daban su triste luz en medio de la claridad matinal, y 6 hombres enlutados con capotes negros se situaron a uno y otro lado del carruaje funerario, el cual se puso en marcha al lento paso de los caballos.

No en coche sino a pie, porque así se estila en Francia, avanzaban don Mariano Balcarce, Mr. Darthez el gran amigo francés del general, Rosales el representante de Chile y algunos pocos amigos y vecinos más que sabían qué gran varón había mu**to. Así marcharon hasta la iglesia de San Nicolás. Daba la casualidad que en ese templo se guardaban los restos de un famoso almirante de Francia, el almirante Bruix. Al leer ese nombre, el doctor Frías llamó aparte a Balcarce:

- ¿Sabía usted que el almirante Bruix tuvo dos hijos, militares los dos, y que ambos pelearon y murieron por la libertad de nuestra América bajo las banderas de San Martín?

- ¡Extraordinaria correspondencia! - reconoció Balcarce.

Terminado el oficio religioso tomaron la ruta de la catedral, en la parte alta de la ciudad. Había que subir por unas calles bastante empinadas. En esa catedral, dotada de una cripta, sería depositado el féretro.

Una vez cumplido esto se retiraron, y a las puertas del templo el doctor Frías exclamó:

- Ahí está ya el hombre que fue en la América meridional un gran capitán… que supo imitar a Washington… y cedió a su rival el campo en que hubiera podido alcanza más gloria…

- Tantos años en su voluntario destierro - contestó Balcarce - y nunca se le oyó una queja…

- A pesar de que la calumnia y la ingratitud - concluyó Frías - vinieron más de una vez a herirlo.

- ¡Hombre admirable, ciertamente! - exclamó en este punto Balcarce - Cuando más íntimamente se le trababa, mayor veneración inspiraba… Años y años viví a su lado. Nunca le descubrí una falta. ¡Qué grandeza! ¡Qué virtudes!

(tomado de “El abuelo inmortal”, primera parte, capítulo XIX - “Las exequias”, Editorial Atlántida, Buenos Aires, séptima edición, 1961, páginas 56/59).

Imagen:

Entrada a la cripta de la catedral, a unos 110 metros de la casa de la Grande-Rue. Street View.

18/08/2026

EL PRIMERO QUE LLAMÓ A SAN MARTÍN - LA RESPUESTA

“Mendoza, 23 de octubre de 1823.

Sr. D. José de la Riva Agüero.

Hace dos días he recibido de Chile por extraordinario su comunicación del 22 de agosto, datada en Trujillo, con inclusión de los papeles públicos del mismo punto hasta el 25; en ella me invita a que sin pérdida de momento me ponga en marcha a unirme a usted, asegurándome es llegado el caso de cumplir mi oferta de prestar mis servicios al Perú, añadiendo que el horizonte político es el más halagüeño, y que los departamentos y tropas están decididamente por usted contra la más pérfida intriga, la que debe publicarse por todas partes para que se conozcan los intrigantes y se puedan precaver de sus lazos. Al ponerme usted semejante comunicación, sin duda alguna se olvidó que escribía a un general que lleva el título de Fundador de la Libertad del país que usted, sí, que usted solo ha hecho desgraciado. Si a la junta gubernativa y a usted ofrecí mis servicios, con la precisa circunstancia de estar bajo las órdenes de otro general, era en consecuencia de cumplir al Perú la promesa que le hice a mi despedida, de ayudarle con mis esfuerzos, si se hallaba en peligro, como lo creí después de la desgracia de Moquegua. Pero, ¿cómo ha podido usted persuadirse que los ofrecimientos del general San Martín (a los que usted no se ha dignado contestar) fueron jamás dirigidos a un particular, y mucho menos a su despreciable persona? ¡Es incomprensible su osadía grosera al hacerme la propuesta de emplear mi sable con una guerra civil!

¡Malvado! ¿Sabe usted si éste se ha teñido jamás en sangre americana? Y me invita a ello usted, al mismo tiempo que en la gaceta que incluye de 24 de agosto, proscribe al congreso, y lo declara traidor, al congreso que usted ha supuesto tuvo la principal parte en su formación; sí, tuvo usted gran parte, pero fue en las bajas intrigas que usted fraguó para la elección de diputados, y para continuarlas en desacreditar por medio de la prensa y sus despreciables secuaces, los ejércitos aliados, y a un general de quien usted no había recibido más que beneficios, y que siempre será responsable al Perú de no haber hecho desaparecer a un malvado cargado de crímenes como usted.

Dice usted iba a ponerse a la cabeza del ejército que está en Huaraz; y ¿habrá un solo oficial capaz de servir contra su patria y más que todo, a las órdenes de un canalla como usted?

¡Imposible! Escribo al coronel Urdininea, pero es haciéndole un fiel retrato de la negra alma que usted alberga. ¡Eh! Basta, un pícaro no es capaz de llamar por más tiempo la atención de un hombre honrado.

José de San Martín”.

(de “San Martín, su correspondencia” Edición Homenaje, Assandri Editor, Buenos Aires, 1950).

Imagen:

Paseo de la Patria, ciudad de General San Martín, Mza. Para octubre de 1823 esta población iniciada en 1816 tenía desde junio su nombre actual.

18/08/2026

MÁS ACTUAL QUE NUNCA

Siendo notorias la decidida resistencia armada a la incursión de la flota agresora y la diplomacia rosista que tuvieron como resultado que se levantara el bloqueo anglo-francés, San Martín le escribió a Rosas el 2 de noviembre de 1848, y le expresó su "verdadera satisfacción al saber el levantamiento del injusto bloqueo con que nos hostilizaban las dos primeras naciones de Europa; esta satisfacción es tanto más completa cuando el honor del país no ha tenido nada que sufrir, y por el contrario presenta a todos los nuevos estados americanos un modelo que seguir".

En este último tiempo los fondos de inversión han querido extorsionar a la República Argentina al buscar embargar la casa donde falleciera San Martín, para luego apoderarse ilegítimamente de una de nuestras fragatas en un puerto de África.

Aun asi, bien que los apoyan en su infame reclamo algunas de las potencias más importantes de la Tierra.

33 naciones votaron en nuestro favor, mientras que Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, Israel, Japón, Australia, Canadá, Hungría, República Checa, Irlanda y Finlandia nos dieron la contra...

¿Habrán olvidado que nuestro país les mandó alimentos durante y después de sus terribles guerras, y que ellos nos pagaron como mejor les pareció? ¿Pero es que acaso la República Argentina se aprovechó de sus desgracias y les impuso unos intereses exorbitantes?

La Historia ha mostrado los resultados de querer estar de amigos con algunos de ellos.

Pero los argentinos hemos demostrado una vez más que “no somos como empanadas, que se comen sin más trabajo que abrir la boca”.

17/08/2026

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