20/09/2026
JOSÉ MIGUEL CARRERA: EL HOMBRE QUE QUISO SER PADRE DE LA PATRIA... Y MURIÓ FUSILADO POR SUS PROPIOS ALIADOS
José Miguel Carrera fue, para muchos, el verdadero motor de los primeros años de la independencia de Chile. Joven, ambicioso y carismático, en 1811 lideró un golpe de Estado que lo puso al mando del país con apenas 26 años. Bajo su gobierno se creó la primera bandera nacional, el primer escudo y el primer periódico de Chile. Todo indicaba que sería recordado como el gran fundador de la patria.
Pero Carrera tenía un rival: Bernardo O'Higgins.
Ambos compartían el mismo objetivo —la independencia de Chile— pero sus visiones sobre cómo lograrla, y sobre quién debía liderar el proceso, chocaron una y otra vez. La rivalidad entre ambos se volvió tan profunda que terminó dividiendo al bando patriota justo cuando más unidos debían estar frente a España.
En 1814, tras la derrota en Rancagua, Carrera y O'Higgins cruzaron juntos la cordillera hacia Argentina, exiliados. Pero ni el exilio los unió. La rivalidad continuó, ahora alimentada por acusaciones mutuas de traición y de haber provocado la derrota patriota.
Carrera viajó luego a Estados Unidos buscando apoyo militar para retomar la lucha en Chile, pero regresó a Sudamérica en medio de las guerras civiles argentinas, donde terminó aliándose con caudillos federales para intentar volver a Chile por la fuerza.
Fue en Mendoza, en 1821, donde su historia llegó a su final. Carrera fue capturado por fuerzas del gobierno argentino, aliado circunstancial de O'Higgins, y condenado a muerte por fusilamiento.
Antes de morir, se dice que pidió que no le vendaran los ojos, y que él mismo dio la orden de fuego al pelotón que lo iba a ejecutar.
Tenía solo 35 años.
Dos de sus hermanos, Juan José y Luis Carrera, también habían sido fusilados años antes, en ese mismo contexto de guerras y rivalidades entre patriotas.
José Miguel Carrera murió lejos de Chile, condenado por chilenos y argentinos que alguna vez fueron sus aliados. Hoy sus restos descansan en el Cementerio General de Santiago, junto a los de su gran rival, Bernardo O'Higgins.
La independencia de Chile no fue solo una lucha contra España. También fue una guerra entre quienes soñaban con liderarla.