Asociación Cultural Sanmartiniana Mi Tebaida

Asociación Cultural Sanmartiniana Mi Tebaida En 1979 se formó la Comisión de Amigos del Museo Histórico Municipal Las Bóvedas, y el 20/11/1989 se constituyó esta asociación.

20/09/2026

JOSÉ MIGUEL CARRERA: EL HOMBRE QUE QUISO SER PADRE DE LA PATRIA... Y MURIÓ FUSILADO POR SUS PROPIOS ALIADOS

José Miguel Carrera fue, para muchos, el verdadero motor de los primeros años de la independencia de Chile. Joven, ambicioso y carismático, en 1811 lideró un golpe de Estado que lo puso al mando del país con apenas 26 años. Bajo su gobierno se creó la primera bandera nacional, el primer escudo y el primer periódico de Chile. Todo indicaba que sería recordado como el gran fundador de la patria.

Pero Carrera tenía un rival: Bernardo O'Higgins.

Ambos compartían el mismo objetivo —la independencia de Chile— pero sus visiones sobre cómo lograrla, y sobre quién debía liderar el proceso, chocaron una y otra vez. La rivalidad entre ambos se volvió tan profunda que terminó dividiendo al bando patriota justo cuando más unidos debían estar frente a España.

En 1814, tras la derrota en Rancagua, Carrera y O'Higgins cruzaron juntos la cordillera hacia Argentina, exiliados. Pero ni el exilio los unió. La rivalidad continuó, ahora alimentada por acusaciones mutuas de traición y de haber provocado la derrota patriota.

Carrera viajó luego a Estados Unidos buscando apoyo militar para retomar la lucha en Chile, pero regresó a Sudamérica en medio de las guerras civiles argentinas, donde terminó aliándose con caudillos federales para intentar volver a Chile por la fuerza.

Fue en Mendoza, en 1821, donde su historia llegó a su final. Carrera fue capturado por fuerzas del gobierno argentino, aliado circunstancial de O'Higgins, y condenado a muerte por fusilamiento.

Antes de morir, se dice que pidió que no le vendaran los ojos, y que él mismo dio la orden de fuego al pelotón que lo iba a ejecutar.

Tenía solo 35 años.

Dos de sus hermanos, Juan José y Luis Carrera, también habían sido fusilados años antes, en ese mismo contexto de guerras y rivalidades entre patriotas.

José Miguel Carrera murió lejos de Chile, condenado por chilenos y argentinos que alguna vez fueron sus aliados. Hoy sus restos descansan en el Cementerio General de Santiago, junto a los de su gran rival, Bernardo O'Higgins.

La independencia de Chile no fue solo una lucha contra España. También fue una guerra entre quienes soñaban con liderarla.

19/09/2026
19/09/2026

LA VISITA DEL EXPATRIADO - 1

Por Ricardo Rojas

Poco después de la visita de Alberdi y la de Varela, llegó a la casa de Grand-Boug otro joven argentino, que venía de Chile y llevaba para San Martin una carta de introducción firmada por el general Las Heras, fechada en Santiago el 18 de octubre de 1845:

“Debe poner la presente en manos de Ud. el señor don Domingo F. Sarmiento, compatriota nuestro a quien el torrente de las desgracias de nuestra patria precipitó hace algún tiempo a este lado de los Andes; aquí se ha ocupado de literatura y de perfeccionar el sistema de educación, y con este objeto y el de obtener mayores conocimientos para ello se dirige a este país, residencia de Ud.

El señor Sarmiento, patriota ilustrado, y que por su poca edad no pudo conocer a Ud. en la época de sus grandes hechos, desea ardientemente acercarse a Ud. como uno de los pocos monumentos vivos que nos quedan de nuestra historia”.

San Martín concluyó de leer la carta, en que había otras frases de amistosos recuerdos personales, y fijó sus magníficos ojos negros en el compatriota que tenía delante, el que a su vez lo observaba con miradas escrutadoras, ansioso por empezar cuanto antes la conversación.

Sarmiento tenía 36 años; por su cabeza abrupta y su gesto electrizado formaba contraste con su interlocutor, anciano de cabeza armoniosa y de semblante sereno.

Hablaron de Las Heras y de O’Higgins, sus compañeros del paso de los Andes; de Rosas y de la Argentina tiranizada; de Montt y de los progresos chilenos; de la emancipación y de la educación americanas. Sarmiento le contó su vida en San Juan, y el recuerdo cuyano despertó la simpatía de San Martin; el padre de Sarmiento, don Clemente, fue quien llevó a San Juan la noticia de Chacabuco; el hijo tenía entonces 6 años. Luego le expuso la doctrina de “Civilización y barbarie”. Finalmente, le confesó que el principal propósito de su visita era conocer de sus labios algunos sucesos de la historia americana. San Martín, acosado por aquel huésped acometedor y genial, se sintió cohibido.

- Mis papeles están en orden - fue su única contestación.

Aquel gran soldado no quería hablar más, como significándole que con esos papeles se escribiría después su historia; pero entretanto nada quería decir sobre sí mismo.

“San Martin gustaba poco de hablar de lo pasado - recordó Sarmiento muchos años después - y los que deseaban oírlo necesitaban valerse de destreza para hacerlo entrar en materia. Un retrato de Bolívar que tenía en su habitación me sirvió a mí de pretexto para hacerlo explicarse sobre la entrevista de Guayaquil”.

Sarmiento solía jactarse de tener un don especial para sacar a otro “del buche” lo que sabe, y a fe que con San Martin probó que poseía tal don.

El caso es que a los pocos días el autor de “Facundo”, miembro del Instituto Histórico de Francia, daba a esta sociedad una conferencia sobre la entrevista de Guayaquil. Tanto hizo, que se llevó al reacio protagonista a oír en el Instituto su discurso. Lo que Sarmiento dijo entonces sobre el presunto misterio de aquella entrevista es lo que se prueba con la carta que San Martin envió a Bolívar cuando regreso a Lima, documento que he copiado en un capitulo anterior.

Sarmiento sucedió a San Martín en nuestra América para otra epopeya de liberación, y dijérase que fue a Grand Bourg para recibir del Patriarca la sagrada antorcha.

(de “El santo de la espada”, capítulo VI, “La cartuja de Grand Bourg”, páginas 208/209, Editorial Campano, Buenos Aires, 1970).

Imagen:

Ilustración de “El santo de la espada”, por Juan Zanotto.

19/09/2026

LA FALSA MUERTE DE SAN MARTIN

Por Carlos Campana (adaptación)

A causa de un falso rumor llegado de Chile, los mendocinos creyeron que el general San Martín había mu**to por darse un tiro en la sien, al ver que su ejército era derrotado en Cancha Rayada.

Un correo hizo saber que las fuerzas patriotas habían sido destruidas en ese sorpresivo ataque nocturno en las inmediaciones de Talca (19 de marzo) y que entre los mu**tos estaba el comandante en jefe.

Esta noticia se esparció rápidamente entre los habitantes de la ciudad de Mendoza, que vivieron momentos de verdadera angustia.

Por la mañana las campanas de una de las iglesias tocaron llamando a la población. A los pocos minutos un gentío llegó a las puertas del cabildo. Se decía que la situación en Chile era pésima, que O`Higgins también había mu**to en la ocasión, que Chile estaba una vez más en manos realistas, y que la invasión de éstos a Mendoza era inminente.

El gobernador preparó milicias por si se verificaba semejante peligro, o al menos para dar auxilios a los que vinieran buscando refugio tras haber cruzado la cordillera escapando de la represión.

A esto se sumó el motín de la cárcel mendocina. Los sublevados eran Juan y Luis Carrera, patriotas chilenos enemigos de O’Higgins, que trataban de aprovechar las circunstancias para liberarse con la idea de reunir hombres y recursos para formar una división con la que se lanzarían a Chile. Eso se vio frustrado por la acción de un informante, y los tales fueron juzgados y sentenciados a la pena capital, siendo ejecutados el 8 de abril en la plaza mayor de Mendoza (hoy Pedro del Castillo, en honor al fundador de Mendoza).

Pero la verdad se estableció con la noticia de otra victoria patriota, a pocos dias de tanta incertidumbre. Es que todo sucedió rápido, y del pesar se pasó a la alegría.

El 5 de abril de 1818 se dio la batalla de Maipú. Esto tuvo que ver con los mendocinos y con el resto de las Provincias Unidas del Río de la Plata, si bien fue en Chile, porque se planeó con el objetivo principal de dejar selladas las independencias de Argentina y Chile, e hizo que San Martín proyectara la liberación de Perú.

En cuestión de horas, llegaba a manos del gobernador Luzuriaga el parte oficial de la gran victoria que había obtenido el Ejército Unido en ese llano al sur de la ciudad de Santiago.

¡El general San Martín no sólo seguía vivo, sino que ahora su figura se agigantaba en el continente!

Del despacho del gobernador salió un ayudante con gran alegría, que fue a informar lo sucedido en los templos de la ciudad.

Entonces las campanas redoblaron, y los habitantes de la capital de Cuyo y arrabales se acercaron para saber más. Hombres, mujeres, ancianos, niños y hasta enfermos se agolparon en la plaza mayor y en las calles más importantes, para dar vivas a los héroes, buscando leer una copia del parte dado por el triunfador y contemplar los trofeos - banderas, estandartes y otros objetos tomados al enemigo.

El gobernador decretó 3 días de fiesta. Se iluminaron las calles con faroles de colores, se lanzaron magníficos fuegos de artificio y salvas de artillería; hubo bailes y servicios de comida gratuita, y funciones de teatro.

Se podía percibir en la ciudad el ardor patriótico. En San Juan y San Luis también se festejó el triunfo con emotivos actos.

Mendoza exhibió un par de banderas de las tomadas al enemigo, en tanto que San Juan y San Luis se repartieron otras más, que pusieron como trofeos bajo las bóvedas de sus principales templos.

Faltaba la presencia del mismo general San Martín, que arribó a fines de abril a Mendoza, de paso hacia Buenos Aires.

Gracias a la Asociación Cultural Sanmartiniana de Luján de Cuyo, Mendoza.

Imagen:

Croquis del ataque realista en el paraje de Cancha Rayada.

19/09/2026

El 19 de septiembre de 1841 se produce la Batalla de Famaillá. Las fuerzas unitarias al mando del General Juan G. de Lavalle, son derrotadas por las federales del General Manuel Oribe. Este obtuvo una victoria decisiva.
Extraído de Arma de Caballeria

19/09/2026

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19/09/2026

🔥📚🏛️ 19 DE SEPTIEMBRE DE 1808: NACIÓ DAMIÁN HUDSON — EL MENDOCINO QUE ESCRIBIÓ LA MEMORIA DE CUYO Y TERMINÓ AL FRENTE DE LA ESTADÍSTICA NACIONAL 🇦🇷⛰️📜

https://mendozantigua.blogspot.com/2026/09/19-de-septiembre-de-1808-nacio-damian.html

El 19 de septiembre de 1808 nacía Damián Hudson, una de las figuras más singulares de la intelectualidad cuyana del siglo XIX: abogado, periodista, funcionario, legislador, estadístico e historiador, protagonista y al mismo tiempo cronista de una época atravesada por revoluciones, guerras civiles, exilios y la construcción del Estado argentino. La historiografía académica contemporánea sitúa su nacimiento en Mendoza y señala que se formó en el antiguo Colegio de Mendoza, donde completó estudios de Leyes en 1828; décadas después se acreditó como abogado nacional en Paraná y en 1865 obtuvo el doctorado en Leyes por la Universidad de Buenos Aires. Su carrera pública comenzó muy joven. Fue oficial del Ministerio de Gobierno mendocino entre 1829 y 1831 y posteriormente se trasladó a San Juan, donde participó desde 1835 en la Sociedad Dramática y Filarmónica junto a otros integrantes de aquel ambiente intelectual, entre ellos Domingo Faustino Sarmiento. En 1841 llegó a desempeñarse como ministro de Gobierno sanjuanino y las luchas políticas de la época terminaron llevándolo al exilio en La Serena, Chile. A mediados del siglo regresó a Mendoza: fue defensor de Pobres y Menores, fiscal público, integrante del Consejo de Gobierno, diputado provincial y participó como constituyente en la primera Constitución mendocina de 1854. Pero Hudson no se limitó a la política y la administración. En 1852 fue redactor y luego director de El Constitucional de los Andes y publicó sus Apuntes cronológicos para servir a la historia de Cuyo, antecedente directo de la monumental obra que ocuparía buena parte de sus últimos años. Ya instalado en Buenos Aires en 1861, se vinculó con El Nacional y con círculos intelectuales en los que participaban figuras como Bartolomé Mitre, Juan María Gutiérrez, Vicente Quesada y Gerónimo Espejo. También escribió en la Revista del Paraná y fue uno de los fundadores del Círculo Literario de Buenos Aires en 1864. Ese mismo año alcanzó uno de los cargos más llamativos de su trayectoria: el 14 de abril de 1864, un decreto del presidente Bartolomé Mitre creó una Oficina de Estadística Nacional dependiente del Ministerio del Interior y designó a Damián Hudson como su jefe. Desde allí dirigió la publicación de los primeros siete tomos del Registro Estadístico de la República Argentina, una gigantesca recopilación de información sobre población, producción, comercio y administración de un país que todavía intentaba conocerse a sí mismo mediante números. Su vínculo con Mendoza nunca desapareció. Después del terremoto del 20 de marzo de 1861 integró en Buenos Aires una comisión destinada a auxiliar a las víctimas y publicó ese mismo año el folleto El terremoto de Mendoza, de apenas 16 páginas, acompañado originalmente por una vista de la antigua ciudad basada en un dibujo realizado por Juan León Pallière antes de la catástrofe. Sin embargo, su legado mayor sería Recuerdos históricos sobre la provincia de Cuyo. Entre enero de 1864 y abril de 1871 publicó 44 artículos en la Revista de Buenos Aires y continuó escribiendo hasta 1874, reconstruyendo la historia cuyana desde la Revolución de Mayo hasta 1851 mediante documentos, recuerdos personales y testimonios de protagonistas. Hudson murió el 15 de mayo de 1875 y no llegó a contemplar su obra reunida: sus escritos fueron compilados y publicados póstumamente en dos grandes volúmenes en Buenos Aires en 1898. La obra sería reeditada en Mendoza en 1931 y 1966, y nuevamente por EDIUNC en 2008, confirmando su permanencia como uno de los grandes textos fundacionales de la historiografía cuyana. Fuente: Damián Hudson, Recuerdos históricos sobre la provincia de Cuyo; Abel Cortez Ahumada, Co-herencia, 2023; EDIUNC–Universidad Nacional de Cuyo; Biblioteca del INDEC, Registro Estadístico de la República Argentina; estudios biográficos de Oriana Pelagatti.

19/09/2026

EL AUTÉNTICO DESTINO

“Prohíbo el que se me haga ningún género de funeral, y desde el lugar en que falleciere se me conducirá directamente al cementerio, sin ningún acompañamiento, pero sí desearía el que mi corazón fuese depositado en el de Buenos Aires” (cuarta cláusula de su testamento fechado el 23 de enero de 1844), y “De acuerdo a sus deseos, sus restos mortales serán conducidos a América para reposar al lado de los de su esposa” (fragmento de la necrología publicada el 21 de agosto de 1850 por Adolphe Gérard).

Pero no fue conducido a un cementerio, sino a la cripta de la basílica de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, siendo en 1861 llevado al cementerio de Brunoy, y de allí fueron en 1880 a la Catedral Metropolitana.

En tanto, los de su esposa estaban en el de Buenos Aires, secularizado en 1822 por el gobierno de Martín Rodríguez al disolver la orden de los recoletos.

Los historiadores Roberto Colimodio y Eduardo Blanco informan que el lugar de la capilla estaba dentro del perímetro consagrado de la Catedral Metropolitana y que su espacio había sido el camino de pasada al cementerio del lugar, por ello también consagrado.

“Fue la Municipalidad de Buenos Aires la que gestionó la cesión de parte del recinto catedralicio, y la autorización debida fue dada por la autoridad eclesiástica por entender que sería una gloria tener y custodiar los restos del Libertador. Cuanta otra cosa se diga no pasa de especulación infundada o añagaza malintencionada” (Enrique Mario Mayochi, miembro del Instituto Nacional Sanmartiniano).

Lo del ataúd inclinado y la masonería son mitos que muy bien se hubieran evitado de haber conducido los restos de San Martín al cementerio de Buenos Aires, tal cual era su deseo.

Porque eso fue lo que indicó en su testamento.

Imagen:

Vista interior de la entrada a la necrópolis de la Recoleta. Las palabras latinas se traducen “Esperando al Señor”.

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