12/08/2026
NO ERA BASURA. ES UNA VIDA.
A última hora de la tarde nos llamaron desde uno de los basurales de nuestra ciudad.
Había un perro.
Vivo.
Pero agonizando.
Y hay cosas que cuesta contar porque, cuando las pensamos, se nos revuelve el estómago… pero mucho más se nos revuelve el alma.
Porque ese perro no llegó solo hasta un basural a morir.
Alguien lo llevó. Alguien lo dejó ahí.
Lo dejó cuando todavía estaba vivo. Cuando todavía respiraba. Cuando todavía sentía dolor.
Lo dejó tirado entre la basura, agonizando, esperando quizás que nadie lo encontrara.
Y mientras cae la noche y empieza el frío, no podemos dejar de pensar en lo que hubiera pasado si nadie llamaba.
Hubiera mu**to allí.
Solo.
Con dolor.
Con frío.
Entre la basura.
Como si su vida no hubiera valido nada.
Nany fue hasta el lugar y lo rescató.
Lo levantó de ese lugar horrible y lo llevó para que pudiera recibir atención veterinaria.
Ahora está internado. Una veterinaria está haciendo todo lo posible para salvarlo.
Y nosotros esperamos.
Esperamos que ese cuerpito aguante.
Esperamos que tenga una oportunidad.
Esperamos que, después de todo lo que sufrió, todavía pueda conocer algo que quizás nunca conoció: el amor, el cuidado, una cama calentita, una mano que lo acaricie sin hacerle daño.
No sabemos si va a sobrevivir.
Pero sí sabemos algo:
Esta noche no va a morir entre la basura.
Esta noche alguien lo está cuidando.
Esta noche alguien está peleando por él.
Y quizás nosotros podamos hacer algo más.
Quizás podamos hacer que su historia no termine solamente con su rescate.
Quizás su sufrimiento pueda servir para que nuestra ciudad se detenga un segundo y mire.
Para que entendamos que esto no puede ser normal.
Que no podemos acostumbrarnos a encontrar animales agonizando en basurales.
Que no podemos naturalizar el abandono.
Que no podemos permitir que una vida sea descartada como un objeto.
Porque no es basura.
Es un perro.
Es un ser vivo.
Sentía dolor.
Sentía frío.
Sentía miedo.
Y merecía mucho más que morir solo.
Por eso hoy no queremos solamente contar lo que pasó.
Queremos que nos duela.
Que nos duela tanto que mañana, cuando alguien piense en abandonar un animal,