04/08/2026
EL MANDAMIENTO MÁS IMPORTANTE
Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón."
Jeremías 29:13
Tema: La importancia para el cristiano de obedecer el gran mandamiento
Objetivo: Animar a cada creyente a crecer en su amor a Dios
Texto base: Mateo 22:36-38
Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.�
Introducción
Hoy día se usa la palabra amor de una forma muy ligera. Podemos decir que amamos a nuestra familia, a nuestro gato, ir de compras, estar solos... Sin embargo, en la Biblia el amor es algo primordial que nace en el corazón de Dios.
El versículo de 1 Juan 4:8 dice que Dios es amor. Esto quiere decir que el amor es la esencia de Dios y viene de él.
En el texto base de esta prédica, Jesús conversaba con unos fariseos. Los que pertenecían a la secta religiosa de los fariseos intentaban tenderle una trampa con la pregunta sobre el gran mandamiento de la ley. Al parecer, deseaban entablar un debate con Jesús sobre la ley y su importancia.
Saben
Jesús no se dejó entretener por ellos.
Porque ..Él sabía que los fariseos daban especial importancia al aspecto exterior, a la apariencia de la piedad.
En cambio Jesús fue directo al grano: lo que realmente le importa a Dios es la actitud del corazón.
Si hacemos o decimos las cosas para impresionar a los demás, para Dios no tiene valor. Lo que vale es tener un corazón tan lleno de amor hacia él, que se vive el día a día buscando agradarle y hacer su voluntad.
Saben que Jesús les recordó el "shemá", la oración más importante de la religión judía, la cual es muy probable que ellos recitaran cada día.
Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.�(Deuteronomio 6:4-5)
Amando a Dios con todo el corazón, el alma y la mente
Ahora bien, ¿qué significa amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente? En realidad, es una decisión que se toma, no un sentimiento que va y viene según las circunstancias.
Es un amor que surge de una experiencia real y transformadora con Dios que lleva a amar a Dios de forma tan firme y fuerte que se busca hacer su voluntad y obedecerle en todas las áreas de la vida.
Amar a Dios implica obedecer sus mandamientos, tal como leemos en Juan 14:21:
¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él�(Juan 14:21)
Quien ama a Dios vive una vida de obediencia porque Dios es su tesoro más grande, la persona más importante, aquel por el cual se vive. Como todas las relaciones, el amor a Dios se debe cultivar.
¿Por qué? Porque el amor crece según conocemos mejor a Dios y pasamos tiempo con él. Claro que quien ama a Dios de esa forma tan real y profunda, anhela pasar tiempo con su Padre celestial.
Es un tipo de amor que se nota, pues nos lleva a estar vigilantes en cuanto a nuestras elecciones cotidianas.
Y No nos dejamos llevar por la emoción del momento o la presión de los demás.
Y La meta es parecernos más a Jesús y vivir una vida que alegra el corazón de Dios.
Ahora bien, ¿cómo se refleja ese amor a Dios en nuestro día a día? Algunas formas prácticas en las que podemos mostrar nuestro amor por Dios son:
1. La toma de decisiones
Una persona que ama a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, toma sus decisiones conforme a lo que agrada a Dios. Su motivación no es complacer a los demás, sino obedecer a Dios de todo corazón y hacer las cosas que le agradan a él. Las decisiones que toma reflejan quién es el Rey de su corazón.
2. El uso del tiempo
Pasa tiempo con Dios cada día en alabanza, oración y leyendo la Palabra para fortalecer su fe. También administra su tiempo de forma sabia, pues sabe que es un regalo de Dios. Se enfoca en cosas que fortalecen su fe o que le ayudan a desarrollarse y crecer como ser humano. Toma tiempo para Dios, para su familia, para sus amigos, para trabajar, para estar a solas, para disfrutar de la naturaleza y para jugar o tener tiempo de ocio.
Conclusión
Estos son solo unos pocos ejemplos de cómo el amar a Dios con el corazón, el alma y la mente influye en nuestro diario vivir. ¿Por qué? Porque amar a Dios de esa forma es decidir que él reine sobre cada una de nuestras elecciones. En lugar de buscar lo que deseamos nosotros mismos, nos enfocamos en lo que agrada a Dios.
¿Cómo te ves? ¿Cuán profundo es tu amor por Dios? ¿Qué áreas de tu vida has rendido a Dios? ¿En cuáles te estás resistiendo? Decide hoy amar a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Permite que él sea el Rey de tu vida en su totalidad y verás cómo tu vida se llenará de más paz al saber que vives cada día de la mano del Señor.
CLAUDIO BOBADILLA