05/08/2026
A 50 AÑOS DEL AS*****TO DE MONSEÑOR ENRIQUE ANGELELLI: CUANDO LA MEMORIA SE CONVIERTE EN COMPROMISO
El 4 de agosto de 1976, la dictadura cívico-militar asesinó a Monseñor Enrique Angelelli en una ruta de La Rioja. Durante años se intentó ocultar el crimen bajo la versión de un accidente de tránsito, hasta que la Justicia determinó que se trató de un homicidio planificado por el terrorismo de Estado.
No fue un hecho aislado. Angelelli fue perseguido por acompañar a los trabajadores, a los pequeños productores, a las comunidades más empobrecidas y por denunciar las injusticias de un modelo que concentraba la riqueza en pocas manos mientras condenaba a miles de familias a la exclusión. Su compromiso con los sectores populares lo convirtió en un objetivo para quienes buscaban imponer el miedo y el silencio.
A cincuenta años de aquel as*****to, su mensaje conserva una profunda vigencia. En un país atravesado por el crecimiento de la desigualdad, el debilitamiento de políticas públicas y el cuestionamiento permanente a las organizaciones sociales y comunitarias, la figura de Angelelli interpela a quienes creen que la solidaridad, la organización y la defensa de los derechos siguen siendo herramientas fundamentales para construir una sociedad más justa.
En Florencio Varela, la Red de Organizaciones Comunitarias Monseñor Enrique Angelelli lleva su nombre porque encuentra en su legado una inspiración cotidiana. En los comedores comunitarios, en los espacios de apoyo escolar, en los talleres de formación, en las iniciativas de comunicación popular y en cada proyecto que fortalece la organización barrial, se expresa una forma de entender el trabajo comunitario: estar presentes allí donde más se necesita, promoviendo derechos y construyendo comunidad.
Nombrar a Enrique Angelelli no es un gesto simbólico. Es asumir una historia de compromiso con quienes menos tienen y sostener la convicción de que las transformaciones profundas nacen de un pueblo organizado. Su legado no pertenece únicamente a la Iglesia ni a una época determinada; pertenece a todas las personas que creen que la dignidad humana debe estar por encima de cualquier interés económico o político.
Hoy, cuando algunos discursos promueven el individualismo, desacreditan la organización colectiva y presentan la solidaridad como un problema en lugar de una solución, recordar a Angelelli también es defender el valor de las organizaciones comunitarias. Son ellas las que, muchas veces, sostienen la alimentación, la educación, la cultura, la comunicación popular y el acompañamiento de miles de familias cuando el Estado no alcanza o cuando los derechos se ven amenazados.
A cincuenta años de su as*****to, Monseñor Enrique Angelelli sigue caminando junto a quienes construyen esperanza en cada barrio. Su memoria vive en cada comunidad organizada que, lejos de resignarse, elige transformar la realidad desde la solidaridad, la participación y la justicia social.