En el año 2008 la Hermana Alicia Felix religiosa de las Siervas del Espíritu Santo, hoy directora de nuestra institución, tomo providencialmente conocimiento de la obra realizada por el Hospice San Camilo, y el objetivo que los movilizaba: la atención integral de los enfermos. Y así comenzó lo que en un principio fue un sueño para Hna. Alicia, que confiando en la voluntad del Señor, puso todo en s
us manos para que este sueño se haga realidad. Así es como le conto sus proyectos a su coordinadora provincial de dicha congregación religiosa, quien tambien vio la posibilidad de llevar a cabo un Hospice en la ciudad de Esperanza. El proyecto se fue haciendo visible en un principio a través de planos, del edificio que daría lugar a la obra. Para comenzar eran necesarios recursos económicos de los que en ese momento hacían falta, para ser precisos no se tenía ni siquiera un centavo. Convencidos de que Dios no se deja ganar en generosidad, llegó una donación desde Alemania, que permitió el comienzo de la obra. El 29 de septiembre del año 2008, se comenzó la construcción de lo que fue el Hospice en su primera parte, sobre una antigua casa en estado de tapera que fue reconstruida en su totalidad. Esta se encuentra en un terreno lindante a la Casa de Encuentros Santa Catalina, que fue entregado en comodato por parte de la Congregación. Esta primera parte de la obra comprendía un total de 4 camas. Durante el año 2009 mientras la obra estaba en construcción, se comenzó a hacer una campaña para convocar y capacitar a los que serían los primeros voluntarios, realizando talleres y fines de semana de estudio, contando además con la colaboración de los Hospices San Camilo y de la Casa de la Bondad, como formadores. El 25 de Marzo de 2010, día de la Anunciación de la Santísima Virgen María, se realiza la Misa inaugural, celebrada por el P. Jorge Zalazar, capellán del Hospice, como acción de gracias por habernos permitido tener un lugar tan especial en nuestra ciudad. Siendo el primero en la Provincia de Santa Fe y en la Región Litoral, y el tercero en el país. El Hospice recibe el nombre de La Piedad, en evocación a la Imagen pulida por Miguel Ángel, en ella están reunidas las máximas expresiones de la Caridad, y de la compasión en el acompañamiento a la persona humana. A los pocos días de la misa inaugural, el 10 de abril ingreso el primer huésped, y así las puertas quedaron abiertas. En su comienzo, fue la Asociación Argentina e Internacional de Tanatología quien poseía la tutela jurídica de la institución. Los voluntarios configuraron un plantel indispensable para el desarrollo de las actividades y necesidades de la Casa, y en cooperación al Equipo interdisciplinario de profesionales. El ingreso de huéspedes ha ido en aumento a través de los primeros años, por lo que las instalaciones estaban limitadas por la demanda. Es así que en el año 2012, se inauguran nuevas piezas, vestuarios y un oratorio, a la vez que se remodela un salón de usos múltiples. En ese momento contamos con la presencia de Monseñor Arancedo que con sencillez y disponibilidad, celebró la misa para dejar habilitados los nuevos espacios. De esta forma el Hospice pasa a contar con 6 camas disponibles. A principios del año 2013, la nueva Asociación de Cuidados Paliativos La Piedad, se hace cargo del Hospice, siendo sus miembros en su mayoría de la ciudad de Esperanza, quienes viendo la necesidad de continuar la obra, comienzan con Fe y Esperanza, a caminar. A mediados del año 2013, se inauguran a partir de las necesidades de espacio y comodidad, una pieza con 2 camas, un nuevo office de enfermería, y una sala de reuniones. De esta forma el Hospice lleva a su capacidad máxima permitida de 8 camas disponibles. El crecimiento edilicio ha ido a la par del conocimiento que fue teniendo la obra en la ciudad, y en la región. A la vez que la demanda en el ingreso de Huéspedes año a año ha ido en aumento. Es por ello, que hacemos hincapié en la formación de los voluntarios, y de los profesionales, que periódicamente se les brinda jornadas e instancias para su formación. Somos una institución sin fines de lucro, por lo tanto nos desenvolvemos gracias a la caridad de la comunidad, a través de su generosa colaboración, y en la participación de los eventos benéficos que se organizan. El sueño que tuvo en un principio Hermana Alicia, es hoy un sueño compartido por muchos, y lo vemos plasmado en personas concretas: huéspedes y familias que han pasado, y que recordamos con especial cariño. En este quinto aniversario damos gracias a Dios por su paternal bendición, por el camino recorrido en estos años, y porque nos permite seguir soñando un poco más.