27/06/2026
El SÚPER RIGI ya tiene media sanción en el Congreso.
El proyecto ofrece beneficios impositivos, aduaneros, cambiarios y regulatorios extraordinarios para inversiones superiores a los mil millones de dólares. Además, blinda esos beneficios durante tres décadas y habilita a las empresas a demandar al Estado argentino en tribunales internacionales si futuras leyes o regulaciones afectan sus ganancias.
El objetivo es convertir al país en una plataforma para la expansión de la Inteligencia Artificial, los mega centros de datos (data centers), los semiconductores y otras industrias digitales de altísimo consumo energético. En Argentina se ofrece un pase libre para el extractivismo digital.
Pero la IA funciona sobre una infraestructura física gigantesca que necesita enormes cantidades de electricidad, millones de litros de agua para refrigerar servidores y extensas superficies de territorio para instalar sus complejos tecnológicos. Ese consumo compite directamente con el abastecimiento de agua para las comunidades, la producción de alimentos y los ecosistemas, especialmente en regiones donde el estrés hídrico ya es una realidad.
Como si esto fuera poco, el SÚPER RIGI avanza junto con la reforma de la Ley General de Sociedades, que propone reconocer las llamadas Sociedades Automatizadas: empresas administradas por sistemas de Inteligencia Artificial, sin necesidad de intervención humana en su funcionamiento cotidiano.
El SÚPER RIGI no sólo promueve el extractivismo digital, sino que también puede profundizar la expansión de la megaminería en Argentina, consolidando un modelo basado en el saqueo de los bienes comunes, el uso intensivo de agua y energía, la contaminación de cuencas y la vulneración de los derechos de las comunidades que resisten estos proyectos.
No podemos aceptar que, en nombre del supuesto progreso, se profundice un modelo que privatiza las ganancias y socializa los costos socioambientales
El Congreso debe rechazar el SÚPER RIGI.
Argentina no puede convertirse en el laboratorio de Silicon Valley ni en la zona de sacrificio del extractivismo digital.