21/09/2026
Hoy cumpliríamos nueve años en la Iglesia Rhema, el ministerio que Dios nos entregó.
Nueve años de haber comenzado a caminar en un espacio físico, pero sabemos que el propósito de Dios no se limita a cuatro paredes. Que hoy estemos en otro lugar no significa que la obra haya terminado ni que el llamado haya dejado de cumplirse.
Creemos firmemente que Dios va a cumplir su propósito, porque Aquel que comenzó la buena obra, también la terminará.
Hoy estamos en esta tierra, en Santa Clara, y entendemos que estamos transitando un nuevo comienzo en lo ministerial. Este noveno año nos encuentra volviendo a involucrarnos, volviendo a servir, volviendo a caminar y a ejercitar aquello que Dios puso en nuestras manos.
Damos gracias a Dios por el lugar donde hoy estamos, porque seguimos creciendo. Seguimos aprendiendo. Seguimos preparándonos.
Hoy cumplimos nueve años, y eso no significa que no vayamos a volver a tener un espacio físico. Yo sé que Dios, en su tiempo, nos va a entregar nuestro pozo.
Ese lugar que Él tiene preparado para nosotros. Pero mientras esperamos, seguimos preparándonos.
Porque también aprendimos que servir a Dios no siempre significa estar al frente de un lugar. A veces significa acompañar, sostener, caminar al lado de otros y ser parte de una visión mucho más grande que nosotros mismos.
La visión no es nuestra.
La visión no es de un ministerio.
La visión es de Jesucristo.
Y hoy nos toca acompañar. Hoy nos toca estar en otro lugar. Hoy nos toca servir de otra manera.
Pero seguimos siendo llamados a caminar detrás de Cristo.
Porque los dones que Dios entrega son irrevocables.
Lo que Él puso en nosotros no desaparece porque cambie el escenario. Tal vez hoy los estamos ejercitando de otra manera, en otro lugar y en otro tiempo, pero los seguimos teniendo y seguimos poniéndolos al servicio de Dios.
Por eso, hoy quiero decir:
¡Feliz cumpleaños, nuestra Rhema amada!
El lugar de nuestros comienzos.
El lugar donde Dios nos puso para prepararnos, para orientarnos y para dar nuestros primeros pasos en lo pastoral y en lo ministerial.
Nueve años después, podemos mirar hacia atrás y decir: Dios ha sido fiel.
Quizás el camino no fue como imaginábamos, quizás hubo pausas, cambios y nuevos comienzos, pero el propósito de Dios permanece.
Porque Rhema continúa.
Continúa el llamado.
Continúa el propósito.
Continúa la preparación.
Continúa el servicio.
Y, sobre todas las cosas, continúa Dios haciendo su obra en nosotros.
¡Felices nueve años, Rema!
Seguimos caminando, seguimos creciendo y seguimos creyendo que Aquel que comenzó la obra, la llevará a su cumplimiento.
Lo creemos, un abrazo enorme, a quienes fueron parte, y en sus corazones, lo siguen siendo.
Pres: Adrian, y Marisa Salvemini, y nuestra hija Lucia Alma .
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