14/09/2025
CORRIENTES: MUERTAS POR CÁRCEL
Hace pocos días se presentaba "Cárcel, Género y Desigualdad", un breve informe que sistematiza entrevistas y relevamientos sobre la vida cotidiana de mujeres presas en Corrientes. El estudio fue desarrollado en forma conjunta el Observatorio de Conflictos Sociales del NEA (CES-UNNE) y la Red Corrientes de Derechos Humanos, en el marco de Programa de Fortalecimiento del Sistema Nacional de Prevención de la Tortura. Allí, analizamos el incumplimiento de las Reglas de Bangkok elaboradas por la ONU respecto a la no discriminación, al acceso a la salud, a la maternidad y condiciones de vida mínimamente aceptables en cárceles, comisarias y lugares de encierro provisorio de la provincia.
Hoy, 14 de septiembre, nos toca visibilizar un caso particular con el peor de los desenlaces: la muerte de una mujer joven, de 36 años, madre de un niño de 11, quien se encontraba alojada en la Comisaría Primera de la Ciudad de Corrientes, a disposición de la justicia federal. Diabética insulinodependiente, hipertensa y asmática, ella había padecido un ACV al poco tiempo de ser detenida. Desde ahí, quedó con secuelas que afectaban la movilidad de su brazo izquierdo. Recientemente, venía pidiendo atención medica desde hace varios días. Algo tan sencillo como el pedido de que le suministraran los medicamentos que la familia le llevaba. Había pasado el duro invierno en un colchón sobre el piso, dentro de una celda con los vidrios rotos. A ello se agrega que las detenidas por causas federales, que son alojadas en comisarias de jurisdicción provincial, padecen todas las trabas burocráticas por tener mayor cantidad de agentes de intermediación con el juzgado: si bien están alojadas en la comisaria, dependen de la división dr**as peligrosas, que es el enlace con el fuero federal. Todo esto genera una trama de demoras, desinteligencias y burocracia que agravan las condiciones de detención. Si a ello se suma el abandono de persona, como en este caso, terminan por provocar la muerte.
En este caso, si bien la familia logró que sea hospitalizada, ya la situación era irreversible. No la mató el ACV, no se murió estando presa, se murió "por cárcel": las personas presas se mueren no necesariamente por el padecimiento de salud, sino por todas las dificultades para el acceso a una adecuada atención médica que la crueldad del sistema de encierro producen.
Puntualizamos este caso particular como una señal de alarma, que llama la atención sobre una profunda problemática que es necesario atender de manera urgente, a fin de evitar nuevas muertes. Es esperable que las detenciones por narcomenudeo, así como la intervención provincial y la dirección de dr**as peligrosas como nexo con la justicia federal, vayan en aumento. Estos casos afectan fundamentalmente a mujeres de escasos recursos que ingresan al circuito penal y padecen este régimen de encierro, malos tratos y abandono que muchas veces deriva en su muerte.
Como señalamos en el informe, la aplicación de las Reglas de Bangkok no se cumplen.Todas las formas de violencia contra este sector se intensifican aún más cuando ocurren en contextos de privación de la libertad, puesto que las mujeres presas en lugares de alojamiento provisorio como son las comisarías se enfrentan a condiciones de hacinamiento, y falta de higiene, así como a la falta de acceso a servicios básicos tales como atención medica adecuada, restricción a las comunicaciones, a las visitas a la recepción de "paquetes" etc. Estas condiciones de encarcelamiento representan un impacto particularmente grave para las mujeres, quienes frecuentemente son madres y cuidadoras principales de sus familias.
Observatorio de Conflictos Sociales Nea (CES-UNNE)//Red Corrientes de Derechos Humanos