19/04/2026
Racing y un fenómeno que superó la cancha: el año en que Chivilcoy empezó a hablar de básquet
La temporada de Racing en la Liga Nacional no solo dejó un saldo positivo en lo deportivo. También marcó un punto de inflexión en la vida cotidiana de Chivilcoy: por primera vez en mucho tiempo, el básquet se volvió tema de conversación en los cafés, en las casas y en las calles.
Con el objetivo cumplido de mantener la categoría, el equipo cerró su primer año en la elite del básquet argentino, pero el verdadero impacto se vio fuera de la cancha. Partido tras partido, cerca de mil personas acompañaron en el estadio, generando una escena poco habitual para la disciplina en la ciudad.
Ese acompañamiento constante no fue casual. Racing logró construir una identidad que conectó con la comunidad y despertó un interés creciente, especialmente en chicos y jóvenes que hoy miran al básquet con otros ojos. En paralelo, el efecto se extendió a otros clubes, donde también creció la participación en divisiones formativas.
El logro deportivo —llegar y sostenerse en la Liga Nacional— es, sin dudas, histórico. Pero hay otro dato menos visible y igual de relevante: el impacto social. Racing no solo compitió, sino que movilizó, generó pertenencia y volvió a poner al deporte como un espacio de encuentro.
Detrás de ese proceso hay una dirigencia que apostó a largo plazo y una estructura que entendió al club como algo más que lo competitivo. En ese camino, el acompañamiento de la comunidad fue clave para consolidar un proyecto que hoy trasciende resultados.
Así, en apenas una temporada, Racing no solo se ganó un lugar en la Liga Nacional. También logró algo más difícil: que una ciudad entera vuelva a mirar al básquet como parte de su identidad.