09/05/2026
En la tradición japonesa, el concepto de Sansukumi no es simplemente un juego infantil comparable a piedra, papel o tijera. Es, en esencia, una enseñanza profunda sobre la naturaleza del conflicto, el límite del poder y la inevitabilidad del equilibrio.
La serpiente vence a la rana, la rana a la babosa, y la babosa a la serpiente. Ninguno domina por completo. Ninguno es invencible. Ese es el punto.
En el camino del Ninjutsu, tal como lo ha transmitido Masaaki Hatsumi, esta lógica aparece de forma sutil pero constante. No se trata de acumular técnica tras técnica con la ilusión de superioridad, sino de comprender que toda forma contiene su debilidad. El practicante que se apega a su “fortaleza” se convierte, sin saberlo, en la rana frente a la serpiente.
El Sansukumi enseña humildad estratégica. En combate —y también en la vida— no existe una posición definitiva de ventaja. Lo que hoy es eficaz, mañana puede ser insuficiente. Esta visión rompe con la mentalidad rígida de “ganar” y “perder” como absolutos, y nos invita a observar el flujo de las relaciones.
En el Budō, esto se acerca al principio de adaptabilidad total: no oponerse frontalmente, sino entender el lugar que uno ocupa dentro del ciclo.
Hatsumi Sensei ha insistido durante décadas en algo que muchos pasan por alto: la técnica no es el fin, es el vehículo!!!
El verdadero entrenamiento consiste en refinar la percepción hasta el punto en que uno ya no se aferra a una respuesta fija. En ese estado, el practicante deja de ser “serpiente”, “rana” o “babosa”. Se vuelve libre del patrón.
Sin embargo, esta libertad no nace del rechazo de la tradición, sino de su comprensión profunda. El Sansukumi no es una curiosidad cultural, es una advertencia. Aquel que se cree invulnerable ya ha entrado en el ciclo… y tarde o temprano encontrará su opuesto.
En tiempos modernos, donde se busca la eficacia inmediata y la dominación técnica, estas enseñanzas pueden parecer incómodas. Pero es precisamente en esa incomodidad donde reside su valor. Las enseñanzas de Bujinkan no prometen superioridad, sino supervivencia. Y la supervivencia depende de reconocer que siempre hay algo —o alguien— capaz de revertir la situación.
Así, el practicante que sigue sinceramente las enseñanzas de Hatsumi Sensei, no busca ser el más fuerte, sino el más consciente. No aspira a vencer en todos los escenarios, sino a no quedar atrapado en ninguno.
Porque en el fondo, el Sansukumi no habla de animales… habla del ego.
Tenryu