20/06/2026
LA PRIMERA BANDA DE MÚSICA
Para mí, nombrar a la primer banda de música que tuvo nuestro pueblo, es como desandar los caminos de la vida y escuchar los sonidos del clarinete de mi padre, cuando pasados los años y ya disuelta la agrupación, él, algunas noches, solía revivir los viejos temas musicales que ofrecían otrora. Entonces, el negro y brillante clarinete, el mismo que aún conservo, renacía en sonidos, mientras sus dedos se deslizaban sobre las teclas plateadas.
Es sabido, que si buen las primeras manifestaciones de las bandas, tuvieron carácter militar, siendo las encargadas de acompañar las marchas castrenses; en la primera mitad del siglo XIX, ampliaron su relación con el resto de la población, enriqueciendo su repertorio, que pasó a ser más popular y atractivo.
Enfundada en estas características, nació nuestra banda, debutando el 15 de enero de 1928. Una “banda dominguera” como dice la canción, con aires de fiesta; formada por jóvenes, que no sabían nada de música, pero aprendieron pronto a amarla e interpretarla, de la mano del maestro Laureano Domato primero, y luego de Salvador Di Benedetto.
Domato daba clases de música. Tenía varios alumnos y formó la banda con los más destacados: Mariano Groppa-Carlos Uriona- Tomasito Álvarez- Teófilo Rodríguez-Paco Pinto- A. Pirovano- Policarpo Ramos- y Enrique Pinto
Cuando Di Benedetto llegó a Tejedor, vivió sobre la calle Belgrano-entre Gema Gardiner y Garré, alquilando más tarde una pieza en una especie de conventillo, situado frente donde está actualmente el Restaurant “Cato’s”. Su dueña era doña Teresa, conocida como “La vieja Armera”, quien le encargó a José Álvarez “Pepe”, que dejara el techo en condiciones antes que se mudara el maestro.
En esas cuatro paredes aprendieron a tocar el violín Ricardo Marbá y Abel Riveiro.
Tomasito Álvarez, mi padre, con solo 17 años, tocaba el requinto, el clarinete o el saxo, alternadamente.
La banda trajo alegría. Cuando se presentaba acudía gente de todos lados, disfrutando de esos instrumentos que no se conocían en las orquestas comunes, como: requintos, clarinetes, bombardinos, saxofones y patillos, sonando al unísono.
Con el maestro Domato y su ayudante Domínguez, prevalecían las marchas militares: “Tres árboles”,“Marcha de San Lorenzo”, “Avenida de las camelias”. Con Di Benedetto, anexaron tangos, rancheras y fox-trot . Las rancheras “Las Margaritas”, “La Charlatana” y “Decí que sí”, fueron un clásico para la banda; al igual que los pasodobles “El niño de las monjas” y “España
Cañí”.
¡Eran un lujo las romerías españolas, que amenizaban en la pista al aire libre, pegada al teatro! ¡También se lucían en Tres Algarrobos o en Roberts!, y resultaba placetero al público cuando estos temas musicales dejaban paso a la música sacra, en oportunidad de las fiestas patronales en la cabecera del partido o en la Capilla de Santa Inés.
Aunque quisiéramos que así fuera, todos sabemos que la vida no retrocede, pero ¡Qué lindo sería que por unos segundos nada más, volvieran a escucharse los sones de la vieja banda, y como por arte de magia, se perfilaran las figuras de los discípulos de Domato y Di Benedetto, abarcando en poco espacio su brillante itinerario musical.
Entonces, volveríamos a verlos frente a nosotros, como ahora…
Foto 1 BANDA 15/01/1928
Parados: Mariano Gropa, Carlos Uriona, Tomasito Alvarez, Pablo Cerámica, Teofilo Rodriguez.
Sentados: Paco Pinto, Pirovano, Laureano Domato ( director), Policarpo Ramos Enrique Pinto.
Abajo: Jose Vicente, Jesús Puente.