14/10/2025
CASO LAURTA - DOS MUJERES ASESINADAS
Un secuestro parental internacional que terminó en tragedia
Hoy Córdoba se vió sacudida por un hecho tremendo. En barrio Argüello, un uruguayo mató a la madre de su hijo, y a la abuela de este, y se llevó al pequeño tratando de cruzar a Uruguay, pero fue detenido antes de lograr su cometido.
Absolutamente todos los medios y las opiniones disparan contra el asesino, pero nadie se pregunta que cosas ocurrieron antes de que el hombre tomara tan terrible decisión.
Un niño de 5 años envuelto en una trama macabra de su madre y su abuela, que incluye robos, estafas, trata de personas, exp-lotación de menores, amenazas de muerte, y extorsiones por miles de dólares, para dejar que el niño vuelva con su papá en Uruguay.
Un padre desesperado que intenta absolutamente todo por vía legal, pero la Justicia cordobesa hace caso omiso (y hasta le roban el dinero que había preparado para el rescate), y finalmente un hombre desesperado que comete el mayor error de su vida y se convierte en c-riminal.
Aquí la verdadera historia, la que los medios y las redes no te van a contar.
El terrible destino del pequeño Pedro Laurta.
El pequeño Pedro Laurta nació en Córdoba, el 14 de Octubre del 2019. Hijo de Luna Giardina y Pablo Laurta, se había comenzado a radicar en Uruguay en Junio del 2022, cuando su padre comienza advertir que su abuela materna – con quien el niño convivía en Córdoba – representaba un peligro para él.
El 3 Octubre del 2023 el pequeño Pedro de 3 años acompaña a su madre a Córdoba, Argentina, con el propósito acordado de ir a buscar papeles para formalizar su residencia en Uruguay, en un viaje que debería durar 30 días hasta el cumpleaños de su padre.
El 15 de Octubre, de forma sorpresiva y sin mediar discusión alguna, Giardina bloquea al papá de Pedro y desaparece. Laurta comienza a recibir llamados de desconocidos solicitándole decenas de miles de dólares para volver a ver a su hijo, y es notificado de una falsa denuncia presentada por Giardina en su contra, dando inicio a un martirio impuesto por un sistema judicial que desde el primer momento, buscó legitimar el secuestro extorsivo de su hijo en abierta complicidad con las sustractoras.
A pesar de las inequidades ya manifestadas por el sistema judicial de Córdoba, Laurta intenta la restitución internacional de Pedro con el apoyo de la Autoridad Central de Uruguay, derivando en un juicio plagado de omisiones e irregularidades que llevaría a que, en febrero del 2025, el juez de Familia Gabriel Eugenio Tavip, acabe por otorgar impunidad a las sustractoras declarando «lícito» el traslado de Pedro basándose en un permiso de viaje vencido. Pero lo grave del caso no es una equivocación técnica, ni un sistema judicial consumido por el feminismo, sino el contexto en el que ha quedado el niño: en un marco de amenazas de muerte y abuso, extorsiones, estafas y explotación sexual infantil.
El contexto criminal de la sustracción del pequeño Pedro, era conocido tanto por el tribunal a cargo de Tavip como por el Tribunal Superior de Justicia que tomaría la apelación, pero funcionarias feministas de varias dependencias judiciales coludieron para encubrir los abusos y legitimar el secuestro derivando en la confirmación del fallo inicial, una decisión que el padre de Pedro busca revocar para su regreso al entorno sano y seguro en el que el pequeño Pedro quería estar.
Estafas y explotación sexual de menores
La historia entre Pablo Laurta y Luna Giardina comienza hacia finales del año 2018, cuando Giardina lo contacta por Twitter, y mostrándose inicialmente simpática y servicial, le comenta de una propiedad que había heredado junto a su madre Mariel Zamudio, y la cual tiene a la venta.
En un viaje de negocios a Córdoba, Laurta y Giardina inician un affaire, en espacio de 2 meses queda embarazada de Pedro. Zamudio y Giardina convencen a Laurta de comprar esta propiedad con un precio atractivo. Al concretarse la venta, Giardina pierde todo interés en Laurta y termina súbitamente la relación.
La propiedad en cuestión había sido obtenida mediante una maniobra fraudulenta anterior protagonizada por Zamudio y mediante la cual había despojado a los legítimos herederos del bien. Por este motivo tenía en venta la casa y había asignado a su hija, de 19 años, la tarea de seducir algún hombre para que comprara esta propiedad.
La edad de Giardina a este momento es clave porque la explotación de la sexualidad de su hija, lejos de ser un hecho puntual, fue un patrón al que Zamudio sometió a Giardina durante años, desde su niñez, entregándola a terceros a cambio de dinero y favores.
Aprovechando la ausencia paterna, Zamudio entrenó a su hija con dádivas (elogios, regalos, paseos) para consentir, aceptar y normalizar este abuso, refiriéndose al mismo como «ayudar a mamá».
Al irse develando esta realidad frente a él y reconociendo el peligro que dicho entorno representa para Pedro, Laurta decide instar a Giardina a abandonar a Zamudio en Córdoba y trasladarse junto a Pedro a Montevideo, radicándose en Uruguay en Junio del 2022.
Secuestro extorsivo del niño y falsas denuncias
Al trasladarse Pedro con sus padres a Montevideo, Zamudio comienza una intensa campaña de manipulación para convencer a su hija de volver a Córdoba, la cual deviene en una conspiración entre ambas, asistida por feministas, para presentar una falsa denuncia de violación contra Laurta y secuestrar a Pedro en Argentina.
Bajo amenazas de dañar al niño y romper su vínculo con su padre, el objetivo era inducir a Laurta – a través de un abogado con quien Zamudio había establecido un vínculo – a pagar US$ 45.000 y cederle de nuevo a Zamudio la propiedad que le había vendido.
Es así, que el 15 de Octubre del 2023, Giardina bloquea de forma sorpresiva a Laurta y presenta el 17 de Octubre la falsa denuncia ante la unidad judicial 19 de Córdoba.
A los pocos días, Zamudio comienza – a través de terceros – a realizar diversos reclamos de dinero (decenas de miles de dólares) a Laurta a cambio de «resolver esta situación».
En paralelo, Giardina se comunica con todos los contactos de Laurta, para intentar, seduciéndolos con obsecuencia, convencerlos de que habría sido víctima de abuso a manos de Laurta para luego presionarlos a presentar falsas denuncias en su contra en Uruguay. Constan en el expediente al menos tres personas instigadas por Giardina a presentar falsas denuncias, llegando al extremo de amenazar a una señora de 80 años con que – de no presentar la denuncia requerida por Giardina – «le va a pasar algo a tus nietas«.
De la noche a la mañana, Laurta pasa de una vida armoniosa junto a Pedro en Montevideo a tener que enfrentarse a amenazas de muerte y abuso contra su hijo de 4 años secuestrado en el exterior, sabiendo que estará conviviendo con una mujer que ha explotado desde la niñez la sexualidad de su hija.
Al llegarle rumores de la denuncia de Giardina, Laurta le solicita a su abogado Martín Inaudi que verifique si efectivamente se había presentado. Luego de confirmarle la existencia de esta denuncia, Inaudi procede a recomendarle a su defendido que transfiera la propiedad del bien a Zamudio. Al percatarse del vínculo entre Inaudi y Zamudio, Laurta lo cesa inmediatamente en sus funciones.
En medio de estas extorsiones, la falsa denuncia presentada por Giardina llega a un juzgado de «violencia familiar» donde la jueza dispone sin prueba alguna la exclusión de Laurta de la propiedad que tenía en venta (y que Giardina junto a Zamudio mediante este engaño habían usurpado) y la fija como domicilio de Giardina sellando de hecho la apropiación ilegítima de este bien.
Desamparo legal de Pedro
En un escrito presentado como réplica a la denuncia, Laurta manifiesta al juzgado la situación de grave riesgo para la integridad sexual del menor, y provee un relato de los hechos coherente con la comisión de múltiples delitos por parte de la denunciante: un delito de secuestro internacional coactivo, defraudación, extorsiones, usurpación de una propiedad, entre otros.
La jueza, en lugar de disponer las medidas de protección para el niño a las que la obliga la ley 26.061 y remitir a la denunciante a la justicia penal, dispone que se envíe el escrito presentado por Laurta a las sustractoras de su hijo, revelando la complicidad que magistradas y funcionarias feministas del sistema judicial de Córdoba desplegarían a lo largo de este proceso.
Ante el riesgo de abuso y el desamparo legal en el que Pedro fue abandonado por la justicia de Córdoba, Laurta viaja a intentar negociar con Giardina la liberación de su hijo. Dado que cualquier diálogo con Giardina viola la medida cautelar de prohibición de contacto impuesta por la jueza, Laurta es detenido y recluido por 28 días y el dinero del rescate que Laurta estaba dispuesto a pagar por la liberación de su hijo, fue hurtado por la propia Policía de Córdoba en la unidad judicial 19.
Mediante un escrito presentado de forma subsiguiente, Laurta logra que se incorporen tardíamente los testigos: Dos compañeros de trabajo de la home office ubicada en el apartamento en que residía Pedro – y por ende lo veían a diario – y el abuelo paterno de Pedro.
Estos testigos de la habitualidad de la residencia de Pedro en Uruguay, en conjunto con los registros migratorios que confirman un gradual asentamiento de Pedro en Uruguay debieron representar prueba suficiente de que el centro de vida del niño se encontraba, al momento de su sustracción, en Montevideo.
Ahora, pocos días antes de la toma de las declaraciones testimoniales, el abuelo paterno de Pedro recibe en su WhatsApp un mensaje intimidatorio de Giardina, incluyendo un documento legal confidencial perteneciente a otra causa y al cual Giardina no podría haber accedido sino con complicidad del abogado a cargo de la misma, el mismo que un año atrás – en medio de extorsiones y amenazas – lo había instado a ceder un inmueble a Zamudio.
Desaparición de la prueba principal
De acuerdo al Convenio de la Haya de 1980 que rige los procesos civiles de restitución internacional, lo que determina la ilicitud del traslado y por ende la necesidad de restituir al menor es que se haya hecho en violación del derecho de custodia de uno de los padres.
En el caso de Pedro, la retención del niño en Argentina fue ilícita por violar un acuerdo entre sus padres para que el niño continuara viviendo en Uruguay. Si la intención compartida entre los padres del niño era que residiera en Uruguay, y uno de ellos (en este caso Giardina) unilateralmente decide que el niño se radicará en otro país, corresponde restituirlo.
Por este motivo, la prueba clave, dirimente, consiste en 3 mensajes de Giardina a Laurta los cuales revelan más allá de cualquier duda razonable la existencia de este acuerdo.
Violación del derecho de Pedro a ser escuchado
Su rechazo acreditado a permanecer en Córdoba, deseos expresados de regresar a Uruguay, eneuresis (señal de abuso sexual / traumatización psicológica severa), silencio y temor en la audiencia de toma de contacto, múltiples testimonios del sufrimiento expresado por el niño, fueron en vano.
La asesora legal asignada al niño (Dra. Paula G. Peláez de Ruiz Moreno) no solicitó Cámara Gessel ni pericia psicológica alguna a pesar de los evidentes signos de perturbación psicológica percibidos en el niño por familiares y docentes.
Sin más datos recomendó en dos oportunidades que Pedro permanezca con sus sustractoras en contra de su voluntad, violando el derecho del niño a ser escuchado, derecho consagrado en el Convenio de La Haya que debió haberse aplicado en este proceso.
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