27/10/2024
Siempre que algo es gratis, se acaba.
Cuba no es socialista. Su pueblo no es socialista. No fue sino otro fallido experimento soviético llevado a cabo por mercenarios para la toma de América.
Como los de las guerrillas que fracasaron dejando muerte y degradación política e institucional en Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia y toda Latinoamérica.
En realidad, Cuba solo ha sido una sinrazón ‘anti yanqui’. Una nación engañada y -para no escuchar a las demás- dedicada al estudio profundo de la ignorancia.
Y como todo proyecto vaciado de razones, fenece en la pena de un destino de miseria para un pueblo completo, salvo su cruel élite rentada para el mal. Que a fuerza de oprimir al resto, vive en una burbuja placentera e inmoral. Y más pronto que tarde, encontrará en las cárceles su merecida morada.
La falla del socialismo descrita por L. Von Mises -la imposibilidad del cálculo económico- le ha impedido entrar como país al Siglo XXI.
Su historia también ha replicado -capítulo por capítulo- al pie de la letra el “Camino de servidumbre” de F. Von Hayek para componer un fracaso tan palmario como inevitable. Y del que no podrán alegar sus responsables que no estaban avisados.
A la luz de unas velas que ya no pueden iluminar ninguna razón ni entendimiento, sin más fuerza que la de los bueyes que empujan su malogrado intento de dominar la tierra sin eficiencia, Cuba retrocede hacia el Siglo XIX.
Ojalá, allí se reencuentre pujante, culta y despierta como era.
Ojalá, regresando -aunque sea involuntaria y crudamente, por sus propios desaciertos- al tiempo en el que fue potencia, se sacuda los fantasmas y las sanguijuelas del insano fanatismo por lo ilógico que carcomieron su esencia.
Ojalá, que sea en esta oscuridad obligatoria donde reencuentre el camino de la libertad.
Que es el único que puede sacarla de ese absurdo tormento auto infligido llamado pobreza.
Ian Vásquez sostiene que sin dinero ni reformas, Cuba se está atrasando en el tiempo, pues la falta de electricidad hace imposible la vida moderna.