15/09/2024
El equipo de competición de DINFIA
La Fábrica de Aviones después de la revolución de 1955, sufrió una serie de transformaciones, se discontinuaron proyectos, se retiraron muchos de aquellos hombres que tanto hicieron por el desarrollo de nuestra industria aeronáutica, especialmente los extranjeros que no encontraron apoyo en las nuevas autoridades. El IAME se denominó DINFIA a partir de 1957, y el automóvil nacional Institec Justicialista que estaba impulsado por un motor bicilindrico de 700 cc. desarrollado en la fábrica se continuo fabricando bajo el nombre de “Graciela” al que se le monto un motor Warburg de tres cilindros que se fabricaba en la Alemania Oriental.
Esta nota estimado lector tiene dos protagonistas principales: Uno el automóvil Graciela y el otro un querido personaje auténticamente cordobés, nacido en Totoral, el querido Romualdo Visintini, quien lamentablemente desde el año 2010 ya no está físicamente entre nosotros. Visintini fue un excelente mecánico y corredor de autos que ganó 5 campeonatos argentinos.
Romualdo Visintini, trabajaba en Dinfia y en los años 1966, 67 y 68 corrió con un Graciela del equipo oficial de la fábrica. La historia de este equipo de competición empezó con un auto experimental. Lo probaban y exigían Visintini y un Ingeniero viajando a su máxima velocidad y en su recorrido llegaron hasta Bolivia por La Quiaca. A pesar de haberlo exigido al máximo, a fondo, no se rompió nada. Allí surgió la idea, propuesta por Visintini, de anotarlo para correr el Gran Premio Argentino, una carrera muy exigente con tramos de velocidad extremadamente largos y que recorría gran parte del país. “Si aguanto este viaje tiene que aguantar la carrera”
Decidido esto el paso siguiente era, según lo exigía el reglamento, homologar el auto para poder participar. Cuenta Visintini que fue todo un tema la homologación, fueron a Buenos Aires, al Automóvil Club, organizador de la competencia. Allí los miraron sorprendidos: ¿homologar que? ¿Y cuantos autos hay fabricados? “¡Hemos hecho 150 en un año!” “No, imposible darles lo solicitado…. Fueron al Ministerio de Aeronáutica a buscar respaldo. Fueron recibidos por el Sr. Ministro en persona al que le explicaron las dificultades para homologar el automóvil y poder participar de competencias de velocidad. Ante esto el Ministro se puso como loco: “¿Que le importa al Automóvil Club cuantos autos hicimos?” Tomo el teléfono y llamo a la fábrica, al ing. Enriquez y le pidió que juntara toda la documentación de los autos que se habían hecho en los últimos dos meses y se las enviara. “¿Qué le importa al Automóvil club cuantos autos hemos hecho?”
Después de muchos viajes, muchas idas y vueltas llevando y trayendo papeles lo pudieron homologar… y a partir de allí el equipo se presentó a correr el Gran Premio Argentino, una competencia de largo aliento que dividido en etapas recorría casi todo el País. En ese Gran Premio llegaron al final del recorrido los tres autos del equipo de DINFIA.
La gran victoria de Romualdo Visintini manejando un Graciela llego un 12 de agosto del año 1962, en Córdoba, cuando en la competencia denominada “La Vuelta al Pan de Azúcar” le gana a Vicente Formisano, un corredor de Buenos Aires que corría con un DKW auto Unión, a quien era muy difícil ganarle. Ni bien terminó la competencia éste se quejo porque decía que al Graciela en la fábrica le habían hecho una carrocería de aluminio, cosa que el reglamento no permitía. Ante esta pregunta, 40 años después de aquella fecha, Vicentini sonríe y dice: “No era de aluminio, era de chapa, pero de una chapa muy fina. Se habían estampado 4 carrocerías con chapa 05. Era un drama cuando tenían que pintarle el numero, especialmente en el techo, les decíamos a los pintores del Automóvil Club Argentino que pisaran sobre las manos nuestras porque si se apoyaban en él se hundía todo. Después de las tres vueltas en carrera al Pan de Azúcar no sirvió mas la carrocería, estaba partida por todos lados. El Graciela, según lo habíamos cronometrado en el camino al aeropuerto Córdoba llegaba a 145 km/h, y el auto Unión de Formisano andaba a 155 km/h. Lo que pasó es que la semana previa yo había dado 35 vueltas al circuito, lo conocía de memoria. Llegaba a la fábrica, me subía al auto y salía para el Pan de Azúcar”.
“Esa carrera se ganaba en la bajada”- le había dicho un viejo corredor, Remigio Caldara a Visintini, “subir suben todos muy rápido, pero bajar” …... Y era totalmente cierto: la carrera la ganaba el que mejor hacía la bajada. A Formisano Vicentini le s**o 5 minutos en las tres vueltas. El de Bs As no lo podía creer, tanto que lo denuncio ni bien se bajo del auto, pero no tuvo suerte, la denuncia no prosperó. El Graciela gano su categoría y llegó 3º en la clasificación general. El ganador fue Jorge Cupeiro con un poderoso Jaguar.
El Graciela fue el 2º auto nacional en ganar una carrera, el primero había sido en 1913 un Anasagasti piloteado por su fabricante, el Ing. Horacio Anasagasti, a cuyo vehiculo le puso un motor Valot.
El equipo de DINFIA se desarma cuando el Graciela se dejo de fabricar. A Visintini le regalaron el auto con el que había corrido. Y corre un último Gran Premio por su cuenta, ya no representaba oficialmente a la fábrica de Aviones. Hace el recorrido completo.
Cuenta el piloto que ya le había agarrado la vuelta al problema que tuvieron en varias oportunidades que era el de perforar pistones en carrera. En la fábrica había dos bancos de prueba que se usaban para probar motores de aviones chicos, en los mismos el motor estaba fijo. Allí el motor Warburg que equipaba al Graciela llegó a tener 55 hp de potencia. Originalmente salía de fábrica con 37 hp de potencia.
Recuerda el piloto que en un gran premio largo en San Luis y a los pocos Km se le engranó una biela. Desarmó el motor y en 30 minutos cambio el cigüeñal. Sale nuevamente y llega a Mendoza con un pistón pinchado, no pudo cambiarlo allí por reglamento. Largó así y sobre una alcantarilla le cambia los tres pistones al motor. Llegó a San Juan y sorprendidos los integrantes del poderoso equipo Saab de Suecia se le acercan y le preguntan: ¿Pero no estaba usted parado desarmando el motor en la ruta? Y sonriendo Visintini les responde que si tuviera el auto que tenían ellos, “les gano a todos en la clasificación general” …….
Comentaba Romualdo Visintini que el Graciela, debido al tipo de suspensión independiente que tenia doblaba mucho mejor que el Auto Unión, y que el Fiat.
En la vuelta de Santa Fe el Graciela gano la carrera bajo la lluvia y el barro. Esa carrera era auspiciada por DKW, Auto Unión y la gano el único Graciela que corrió….
Y así quienes tuvimos el privilegio de escuchar a este hombre un caluroso 28 de noviembre de 2003 en el Museo de la Industria de Córdoba revivimos una parte de la historia de Córdoba, y conocimos profundamente a este querido Romualdo Visintini, el típico Cordobés, que derrochando humildad, picardía y ese particular sentido del humor que tienen los nacidos es esta querida provincia, contó sus experiencias y anécdotas hasta altas horas de la noche, una noche que ninguno de los presentes quería que terminara nunca………….
Arq. Juan Ignacio San Martín