GIRASOL
En estos tiempos de embestidas militares
de sangre nativa corriendo a raudales
de justificaciones delirantes de nuestros representantes
es preciso armarse para cuidar a la flor
estoy cansado de fantasmas observando desde los árboles
de que el odio no sea una excepción sino una constante
y como el empoderamiento del miedo se vuelve alarmante
es preciso armarse para cuidar a la flor
no c
reo haber expresado tener la solución
sé que en algunas profundidades imposible que llegue el sol
sé que esperabas que la herida cicatrizase y no cicatrizó
y que, compañero, no basta con amarte
y sin embargo, ¿lo recordás? quiero recordarte
los inviernos en los que no había agua caliente para bañarte
estabas desnudo, mirando caer al agua que tenías delante
y los mosaicos de atrás te quemaban; necesitaste valor
¿recordás el picaflor que una vez capturaste? cuando al cometer un error en su vuelo se volvió vulnerable
con tus manos míseras lo aprisionaste
qué enojado estabas; sin embargo lo soltaste y te cambió el humor
¿y esa vez que a ese ex soldado abrazaste? no tenía nada que ver con tus ideales
le habían robado, lloraba y vos lo miraste
te desarmaste ante el desarmado para brindarle tu don
el concepto de humano se volvió tan jodido y abarcador
es que todos poseemos un poder tirano y un poder liberador
¿llenar de jugo al otro o estrujarlo hasta la desecación? no libres al azar a cual apostarle
vení, pará un poco y conmigo sentate
yo sé que acariciar duele en un mundo de alambre
que la solidaridad radical no es una virtud sino un disparate
y que por ahora es anacrónico el amor
reconstruir nuestro relato es un reto
y si tenés que llorar, es un buen momento para hacerlo
los pocos que somos deberíamos desparramarnos en un terreno
y hacer de nosotros un girasol
ese vegetal que tiene
la costumbre insistente
de dirigir sus hojas, su amarillo resplandeciente
en dirección al sol.