Naturalistas De Córdoba

Naturalistas De Córdoba Ámbito de encuentro de los naturalistas cordobeses. Inviten también a sus amigos.

La función de este grupo, es fomentar los vínculos entre aquellos que nos dedicamos a conocer la naturaleza, disfrutarla, cuidarla y vivimos en Córdoba, en donde nos reconocemos como partícipes de un destino colectivo donde compartimos circunstancias comunes, que nos incumben y nos tocan la puerta o simplemente, suceden en nuestras vidas.

12/06/2026

Aprendelta Educación Ambiental
EL ÁGUILA NEGRA, MENSAJERO DE LOS DIOSES

En la rica tradición de los pueblos originarios del Delta del Paraná, el Gavilán cangrejero grande, también llamada Águila Negra (Buteogallus urubitinga) es una rapaz de gran tamaño (56-64 cm) con un plumaje negro intenso, cola blanca y franjas negras, patas largas y amarillas, con una dieta variada que incluye ranas, serpientes, lagartijas, tortugas, pequeños mamíferos, cangrejos, aves y ocasionalmente carroña. Caza planeando desde alturas medias, su vuelo es silencioso y preciso, era interpretado como un augurio de buena fortuna y prosperidad para las comunidades isleñas, ocupa un lugar especial en nuestra fauna. Según los antiguos relatos, esta majestuosa ave era el mensajero de los dioses, encargada de llevar los deseos y plegarias de las personas hacia el cielo. Cada vez que el águila surcaba el cielo, los pobladores creían que sus ruegos y peticiones eran escuchados por las divinidades, que responderían en forma de lluvias, abundancia de pesca o buenas cosechas. Esta ave no solo simbolizaba el puente entre los humanos y los dioses, sino que también inspiraba respeto y reverencia hacia la naturaleza. Su presencia imponía una especie de código ético de convivencia armoniosa con el entorno. Cazarla o dañarla no solo es mal visto, sino que se creía que traería desgracias a la comunidad. Los relatos que giraban en torno al Águila Negra no solo explicaban fenómenos naturales, sino que además transmitían una enseñanza sobre el equilibrio entre los seres humanos y su fauna. Estos relatos ancestrales, transmitidos de generación en generación, nos recuerdan la importancia de respetar y convivir con la naturaleza. En un mundo donde el hombre parece separarse cada vez más del entorno natural, nos invita a reflexionar sobre nuestro vínculo con el ambiente y la necesidad de proteger las especies que lo habitan. Fotos: Alix, C. Otero, B. Beck.

05/06/2026

Aprendelta Educación Ambiental
EL LÁTIGO QUE SANA

Entre los árboles del Delta, el azota caballos (Luehea divaricata), se alza con su copa redonda y su tronco retorcido. Su nombre no es casual: los gauchos usaban sus ramas flexibles como látigos improvisados. Este árbol caducifolio de la familia de las Malváceas puede alcanzar hasta 30 metros y se lo encuentra desde Salta a Buenos Aires. Sus hojas verdes por un lado y afelpadas por el otro le dan un look muy distinguido, sus flores rosado-amarillentas atraen aves como el picaflor. Sus frutos violáceos se abren en cinco partes, liberando semillas listas para germinar. Le gustan los suelos húmedos y algo sombreados. Pero no es solo bonito: en medicina popular, sus hojas son diuréticas, sus tallos antiinflamatorios y su corteza se usa para tratar heridas, granos y hongos. Incluso sirve en lavados vaginales por sus propiedades antifúngicas. Su madera semipesada es apreciada en carpintería y, por si fuera poco, es melífera. Pariente del tilo, podría reemplazar árboles exóticos en las ciudades y reconectar nuestras veredas con la flora nativa. Este "látigo vegetal" demuestra que hasta lo que suena severo, puede curar. Fotos: E Haene

29/05/2026

Aprendelta Educación Ambiental
EL PECHO MÁS BLANCO DEL DELTA

El Capuchino pecho blanco (Sporophila palustris) es un pequeño y colorido habitante del delta del Paraná, conocido por su llamativo plumaje y su presencia elegante. De unos 10 cm de longitud, esta ave destaca por su pecho blanco, un rasgo característico que contrasta con su cuerpo de tonos oscuros. Los machos son especialmente llamativos, con un capuchón oscuro en la cabeza y un pecho blanco brillante que parece un “traje” de gala. Las hembras, en cambio, tienen un color más apagado, con tonos marrones que les brindan mejor camuflaje. Anatómicamente, el capuchino pecho blanco posee un pico corto y robusto, ideal para su dieta basada principalmente en semillas. Este pico fuerte y curvo le permite abrir las semillas con facilidad y alimentarse de diversas hierbas y plantas típicas de los humedales. Además, esta especie tiene adaptaciones fisiológicas que le ayudan a sobrevivir en el ecosistema húmedo del delta, como un metabolismo eficiente que le permite aprovechar la energía de sus alimentos en un entorno con cambios estacionales. En la temporada de cría, la hembra construye un pequeño nido en forma de cuenco donde pone entre 2 y 3 huevos de color claro. Los pichones nacen indefensos y son alimentados por ambos padres, desarrollando su plumaje en pocas semanas. Aunque el capuchino pecho blanco no forma grandes bandadas, es común ver a varias parejas en áreas con abundante vegetación. Lamentablemente, esta especie enfrenta amenazas como la pérdida de hábitat y el tráfico ilegal. Sin embargo, su presencia sigue siendo un símbolo de la biodiversidad del delta y un recordatorio de la belleza que ofrece este ecosistema único. Fotos: Cláudio Timm, G. Hill, A. Eisen Rupp.

22/05/2026

Aprendelta Educación Ambiental
CUANDO LA PATRIA TAMBIÉN ERA EL AMBIENTE

La educación ambiental, tal como la entendemos hoy, no existía en tiempos de los próceres de la independencia. Sin embargo, muchos de ellos tuvieron una mirada profunda sobre la naturaleza, el territorio y el uso responsable de los bienes comunes, ideas que hoy dialogan directamente con los principios de la educación ambiental.
Para JOSÉ de SAN MARTÍN el ambiente tenía una lógica estratégica y ética, el conocimiento del relieve, el clima y los ecosistemas fue fundamental para el Cruce de los Andes. Su respeto por la montaña y la planificación basada en el entorno muestran una comprensión temprana de la relación entre la sociedad y la naturaleza. Para MANUEL BELGRANO la naturaleza estaba ligada al bienestar social y al progreso. Promovía la agricultura, el cuidado del suelo y la educación como herramientas para una nación soberana. Entendía que conocer el territorio era clave para administrarlo con justicia, una idea central en la educación ambiental actual. MARIANO MORENO y otros ilustrados de la época defendían el uso racional de los recursos naturales, criticando los abusos coloniales que explotaban la tierra sin límites. En sus escritos aparece la noción donde los recursos no son infinitos y deben beneficiar al conjunto de la sociedad. JUAN JOSÉ CASTELLI y MANUEL ALBERTI incorporaron ideas del pensamiento ilustrado europeo, donde la naturaleza debía ser conocida científicamente para ser protegida y utilizada sin destruirla. Por eso, aunque no se hablaba de “educación ambiental”, los próceres concebían la naturaleza como parte esencial de un proyecto de país sostenible. Para ellos, educar era formar ciudadanos capaces de conocer, cuidar y defender su territorio. Desde esa perspectiva, la educación ambiental actual puede leerse como una continuidad de aquellas ideas fundacionales, soberanía, justicia social y cuidado del ambiente como base de una nación libre.

15/05/2026

Aprendelta Educación Ambiental
LAS COSAS POR SU NOMBRE

La palabra MURCIÉLAGO tiene un origen curioso y muy antiguo. Proviene de una transformación histórica del castellano antiguo mur cego, que significaba literalmente “ratón ciego”. Esta expresión, a su vez, se formó a partir de vocablos latinos: mus (ratón), caecŭlus (diminutivo de caecus, ciego) y alatus, alado. Es decir, desde sus inicios el nombre combinó dos rasgos que llamaban la atención: su parecido con los roedores y su capacidad de volar. Este modo de nombrarlos no es exclusivo del español. En muchas lenguas del mundo, el murciélago recibe denominaciones compuestas que refuerzan esa misma idea. En catalán se lo llama ratpenat, que significa “rata alada”; en alemán, Fledermaus, literalmente “ratón que vuela”. En euskera se lo conoce como sagu zahar, “ratón viejo”, mientras que en China reciben el nombre de sein-shii, “ratón celeste”, asociándolo al cielo y al vuelo nocturno. Incluso las culturas prehispánicas dejaron su huella lingüística: los aztecas llamaban al murciélago quimich-papalotl, un término compuesto por quimich (ratón) y papalotl (mariposa), uniendo en una sola palabra la forma del roedor con la ligereza del insecto volador. Así, a través del lenguaje, distintas culturas intentaron describir a un animal tan singular como fascinante. Fotos de Tadarida brasiliensis, Murciélago cola de ratón, común en el delta del Paraná. S. Massaro, R. de Souza Laurindo, J. Scott, J. Sartore.

09/05/2026

Aprendelta Educación Ambiental
EL MENSAJERO BAILARÍN

Cuenta la leyenda que el sábalo fue un joven mensajero del agua que, para no olvidar nunca el camino de regreso, marcaba su ruta con brillantes giros en el fondo del río. Ñamandú, el espíritu del Delta, lo premió dándole una panza siempre llena de energía… y muchas espinas para que los humanos no abusaran de él.
El Sábalo (Prochilodus lineatus) es un pez plateado, de cuerpo fusiforme y robusto, ideal para nadar contra la corriente. Llega a medir 60 cm y pesar hasta 4 kg. Tiene una boca protráctil con labios duros que usa para raspar el fondo y alimentarse de detritos y micro algas, reciclándolo todo como un barrendero del río. Su estómago está siempre “a full”, lo que lo convierte en una fuente clave de nutrientes para especies como el dorado, el surubí o incluso aves como el biguá. En la medicina popular, su grasa se usaba para tratar dolores articulares y se decía que hervir su cabeza en agua podía espantar malos sueños. Se lo encuentra en grandes cardúmenes, sobre todo en la cuenca del Paraná y es famoso por su migración aguas arriba, conocida como “subida del sábalo”. También se lo relaciona con peces depredadores, garzas, nutrias y hasta con el ser humano… que, a pesar de sus espinas, no puede resistirse a su “bailar sabalero” en la olla. Fotos: I. Lozano, santafe.gov.ar, C. Pizarro, J. Dandretta, J. Potrich.

01/05/2026

Aprendelta Educación Ambiental
LA VIDA EN EL DELTA

La relación del trabajo de los pobladores del Delta del Paraná con su ambiente es profundamente interdependiente y basada en un equilibrio natural que ha perdurado durante generaciones. El Delta, con su vasta red de islas, arroyos y ríos, proporciona recursos esenciales para las actividades económicas locales, como la pesca, la agricultura, la ganadería y la recolección de plantas. Los pescadores dependen de la biodiversidad de sus ríos y arroyos, capturando especies como el sábalo, dorado y surubí, esenciales tanto para su subsistencia como para el comercio local. La pesca artesanal, realizada con métodos tradicionales y respetuosos del entorno, busca mantener el equilibrio entre la explotación y la conservación de los recursos ictícolas. En cuanto a la agricultura y ganadería, los isleños cultivan en pequeñas parcelas, muchas veces afectadas por las crecidas del río, lo que los lleva a adaptar sus prácticas según los ciclos naturales. El ganado, en particular, se cría en las zonas más altas de las islas, donde el suelo es más firme. Las familias también recolectan plantas autóctonas, como el mimbre y la totora, que se utilizan para artesanías y construcción de viviendas, fomentando una relación directa entre su trabajo y los materiales que les ofrece el ecosistema. A nivel social, la vida en el Delta está marcada por la dependencia del río, que sirve como vía de comunicación y transporte. Las casas están construidas sobre pilotes para resistir las inundaciones, y los habitantes desarrollan un conocimiento íntimo de las mareas y crecidas del río. Esta relación con el ambiente no está exenta de desafíos. La explotación intensiva de recursos, como la tala de bosques nativos o la expansión de la ganadería a gran escala, pone en riesgo este delicado equilibrio ecológico, afectando la biodiversidad y los medios de vida tradicionales. Sin embargo, los pobladores del Delta han aprendido a adaptarse a los ritmos del ambiente, entendiendo que su subsistencia depende de la conservación de su entorno. Fotos: C. Woolsey, L. Dobarro, P. Nogueira, Mila.

24/04/2026

Aprendelta Educación Ambiental
LA BOTICA DEL DELTA

El Delta del Paraná, se encuentra en la región central de Argentina, es hogar de una gran diversidad de plantas medicinales nativas y naturalizadas que han sido utilizadas tradicionalmente en la medicina popular, las plantas medicinales más destacadas de la región y sus usos:
1-CARQUEJA (Baccharis trimera) planta arbustiva perenne de hasta 1 m de altura, Hojas verdes, sésiles, angostas y alargadas, Flores blancas en capítulos terminales, Contiene flavonoides, taninos y aceites esenciales, Usos: digestivo, diurético, hepático y antioxidante. 2-MANZANILLA (Matricaria recutita) hierba anual de hasta 50 cm de altura, hojas bipinnatisectas, flores blancas en capítulos terminales, contiene aceites esenciales, flavonoides y cumarinas. Usos: antiinflamatorio, antiespasmódico, cicatrizante y sedante. 3-DIENTE DE LEÓN (Taraxacum officinale) hierba perenne de hasta 30 cm de altura, hojas basales lobuladas, flores amarillas en capítulos solitarios. Contiene lactonas sesquiterpénicas, flavonoides y ácidos fenólicos. Usos: diurético, laxante, digestivo y depurativo. 4-CHANCAPIEDRA (Phyllanthus niruri) hierba anual de hasta 50 cm de altura, hojas alternas, flores verdosas, fruto en cápsula, contiene alcaloides, flavonoides, taninos y lignanos. Usos: diurético, litotríptico, antiviral y antiinflamatorio. 5-CEPA CABALLO (Xanthium spinosum) hierba anual de hasta 1 m de altura, hojas alternas, con espinas en las axilas, flores verdosas. Contiene flavonoides y ácidos fenólicos. Usos: antiinflamatorio, antiséptico, cicatrizante y antiparasitario. Estas plantas, junto con otras especies del Delta, ofrecen un gran potencial para el desarrollo de medicamentos naturales que aprovechen sus propiedades terapéuticas. Su estudio y conservación es fundamental para preservar el conocimiento tradicional y promover el uso sostenible de estos recursos vegetales. 🌾

21/04/2026

Aprendelta Educación Ambiental
EN NOMBRE DE LA TIERRA

El Papa Francisco concibió la educación ambiental como una herramienta ética, cultural y espiritual para transformar la relación entre la humanidad y la naturaleza. No la redujo a aprender datos sobre el ambiente, sino que la entendió como un proceso integral que modifica hábitos, valores y modos de vida. En su encíclica Laudato Si’, plantea que la crisis ecológica es inseparable de la crisis social, y que educar ambientalmente implica reconocer que “TODO ESTÁ CONECTADO”.
Para Francisco, la educación ambiental debe comenzar en la infancia y extenderse a la familia, la escuela, los medios y las comunidades. Su objetivo es formar una conciencia ecológica capaz de cuestionar el consumo desmedido, la cultura del descarte y la lógica de la explotación ilimitada de los bienes naturales. Educar es aprender a cuidar, a agradecer y A PONER LÍMITES.
El Papa introdujo el concepto de ecología integral, que une ambiente, justicia social, economía, cultura y espiritualidad. Desde esta mirada, la educación ambiental no sólo protege ecosistemas, sino que defiende a los más vulnerables, ya que los pobres son quienes más sufren la degradación ambiental. Francisco insistió en que el cambio no vendrá sólo de leyes o tecnologías, sino de una conversión ecológica, sostenida por la educación. Aprender a vivir con sobriedad, respeto y responsabilidad es, para él, una forma concreta de amar la casa común y de construir un futuro más justo para todas las generaciones. Fotos: L. Renzetti, N. Bach 🌳 💚💚💚

17/04/2026

Aprendelta Educación Ambiental
LA ARQUITECTA VERDE

La cotorra argentina (Myopsitta monachus monachus) es una de las aves más características de nuestro país. Su distribución abarca Buenos Aires, Entre Ríos, el sur de Santa Fe, el este de Córdoba y el sudeste de Santiago del Estero, siendo muy común en el Delta del Paraná. Posee una notable tolerancia térmica, capaz de soportar temperaturas bajas, lo que se atribuye en gran medida a la utilización de sus nidos como refugio durante todo el año. Habita ambientes abiertos, arbolados urbanos y rurales, montes, bosques, sabanas y palmares. Es una especie altamente adaptable. Su alimentación es variada: consume granos y semillas, cultivos como maíz, sorgo y arroz, flores y frutos de plantas silvestres. Para alimentarse de cardos, suele tirarlos al suelo y desmenuzarlos con el pico. También incorpora insectos adultos y larvas, como el bicho canasto, cuya depredación puede resultar beneficiosa para los cultivos. Ocasionalmente consume brotes de árboles frutales y, en algunos casos, carroña.
Es una excelente acróbata arbórea. Gracias a sus patas prensiles, con dedos dispuestos en pares opuestos, puede sostener el alimento con una pata mientras se afirma con la otra, llevándolo luego al pico. Su pico es corto, alto y fuertemente curvado, con bordes dentiformes que facilitan la trituración del alimento.
Vuela en bandadas, en línea recta, y emite vocalizaciones muy intensas, especialmente cuando detecta intrusos cerca del nido. En tierra es ágil y trepa con destreza entre ramas. Sus principales depredadores son aves rapaces y comadrejas. Es una especie monógama y social. Vive en parejas o colonias, donde las nuevas parejas construyen sus nidos junto a los ya existentes. Estos nidos, elaborados en conjunto por macho y hembra, son una de las características más distintivas de la especie y contribuyen a su éxito ecológico. Fotos: A. Ritvinsky, G. Delasala 🌾 🌲

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