31/05/2025
Fue un día histórico. Personas con discapacidad, familias, organizaciones, profesionales y transportistas alzaron su voz para defender un derecho esencial: la atención que hace posible una vida digna.
Esa atención la ofrece desde 1997 el Sistema de Prestaciones Básicas, que es una de las políticas públicas más relevantes y exitosas en materia de discapacidad en Argentina. Gracias al Sistema se ofrecen servicios para personas con discapacidad en cada rincón del país.
El Sistema agoniza desde hace meses con aranceles congelados, y en lugar de atender los reclamos el Ministerio de Salud junto con la Agencia Nacional de Discapacidad y la Superintendencia de Salud avanzan hacia su extinción.
El Sistema necesita regulación del Estado para funcionar. Esa regulación se decide en un Directorio que hoy quieren eliminar, y con ello, también buscan que desaparezca el Nomenclador, que es la herramienta que fija los aranceles y asegura el financiamiento para garantizar calidad y continuidad prestacional.
Sin Directorio, no hay espacio institucional para asegurar el acceso de todas las personas con discapacidad a una atención de calidad. Sin nomenclador, no hay aranceles que financien atención idónea para personas con discapacidad. Sin financiamiento, no hay instituciones ni profesionales que puedan continuar atendiendo.
Atender, asistir, trabajar con personas con discapacidad presenta muchísimos desafíos y complejidades. El sistema de prestaciones básicas, durante más de 25 años hizo que para muchos profesionales valiera la pena ese desafío.
Hoy, muchas instituciones cierran, otras no tienen vacantes, el transporte no puede cubrir todos los traslados, los profesionales no quieren trabajar más con coberturas de salud..
Sin el Sistema de prestaciones, peligra el derecho a la educación, a la salud, a la rehabilitación, al transporte, a la vivienda y a la vida independiente de las personas con discapacidad.
Las personas con discapacidad y sus familias necesitan apoyos estables y cuidados sostenidos. Quienes trabajan en este campo son quienes dan esos apoyos y cuidados.
Lo que está en juego no es técnico. Es humano.
No son sueños; son derechos.