Brigada Pichana es una grupalidad compuesta por personas diversas que habitamos la serranía del valle de Traslasierra, Córdoba. Algunas de ellas nacimos y nos criamos al cobijo de estas sierras inmensas, otras llegamos ya hace tiempo, y otras de a poco nos vamos aquerenciando. Todas compartimos el cariño profundo por el monte y sus biomas, como así también la necesidad y la urgencia de protegerlo.
Somos vecinas y vecinos de las localidades de Nono, Las Calles y Las Rabonas que decidimos organizarnos, equiparnos, formarnos y entrenarnos para poder accionar ante los incendios forestales que, todos los años, y cada vez de manera más desmedida, se llevan consigo cientos de hectáreas de bosque. Nos convoca un territorio específico y una causa común: proteger las sierras, los montes y las quebradas que faldean nuestros pueblos, de norte a sur (véase ―territorio que abarca Brigada Pichana‖). En este sentido, trabajamos en articulación con los bomberos locales y el resto de la comunidad.
¿Cómo nos conformamos? La historia de Brigada Pichana es más bien reciente, pero la intención común que impulsó la organización colectiva ya habitaba en aquello/as que decidimos encontrarnos en octubre del 2020. Esto es, estar preparados para enfrentar los incendios locales que todos los años alertan a las poblaciones serranas cuando asoma la primavera. Ahora bien, este es el origen de una preocupación de mayor alcance: Durante el 2020, en Córdoba, ardieron más de 300.000 hectáreas de monte nativo —el equivalente a diez veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires— junto con su fauna y su flora, afectando los suelos, las cuencas hídricas, el aire que respiramos y las economías campesinas. La situación pide a gritos que asumamos que somos seres vivos dentro de una red de relaciones más amplia de la que formamos parte y que debemos proteger. Con este fin y para nutrirnos de experiencias, establecimos redes vinculares con brigadas y colectivos de distintos puntos de la serranía cordobesa; siendo el ―I Encuentro de Creando Brigadas Córdoba‖ (Salsipuedes, Córdoba), el acontecimiento que consolidó nuestra necesidad de conformarnos como grupo y animarnos a caminar en la búsqueda de organización, equipamiento y formación. Acerca del nombre “Pichana”
Pichana es una palabra de origen quechua aunque se ha incorporado y mixturado con los dialectos regionales hace tiempo. Las pichanas son escobas caseras elaboradas con diversas plantas típicas de la serranía cordobesa, como romerillo, carqueja, jarilla, entre otras, que también suelen utilizarse como chicotes espontáneos al momento de combatir el fuego. Casualmente, uno de los arroyos que atraviesa el territorio que nos proponemos salvaguardar lleva el nombre homónimo. Además, Pichana es el nombre de una de las últimas reducciones indígenas kamiare-comechingonas —ubicada al noroeste del valle de Traslasierra, cerca del actual Dique Las Pichanas— que aún bajo el dominio del régimen cristiano-colonial conservó la estructura de tierras comunales y el gobierno indígena hasta fines del siglo XIX.
¿Qué venimos haciendo?
•Relevamientos, mapeos estratégicos, recorridos y reconocimiento territorial.
•Vínculos con otras brigadas de las sierras de Córdoba, con bomberos locales, así como también con la comunidad.
•Instancias de capacitación informal, estudio de manuales, recolección de experiencias, reuniones con bomberos y brigadistas profesionales y entrenamiento.
•Confección de algunas herramientas manuales (chicotes, por ejemplo).
•Recaudación de fondos para compra de equipamientos necesarios (equipos de protección personal –EPP-, herramientas para el combate, handies, entre otros).
•Difusión de las problemáticas vinculadas a incendios forestales, prevención, alerta temprana de focos, etc. Territorio Pichana
El valle de Traslasierra (Córdoba, Argentina) pertenece a la eco-región del Chaco Seco (sub-región Chaco Serrano) y se ubica inmediatamente al Oeste de las Sierras Grandes de Córdoba, dentro de las Sierras Pampeanas Orientales. El territorio de acción de Brigada Pichana está circunscripto (en principio) a los ejidos de las localidades de Nono, Las Calles y Las Rabonas (ubicados al sureste del valle de San Alberto, Traslasierra) desde la zona donde comienza la interfase (viviendas humanas y monte) hasta sierra arriba. Esta zona intermedia —que a su vez separa a los pueblos de las cumbres más altas de las Sierras Grandes— es una vasta región que incluye las planicies inferiores del valle, una serie de lomas al pie de las sierras y el propio faldeo de las Sierras Grandes; todo colmado de monte tupido que atraviesa el territorio de Norte a Sur y de Este a Oeste. El paisaje serrano, de valles fértiles y laderas rocosas, labrado por la acción fluvial de sus ríos y arroyos, conformando quebradas y cuchillas pronunciadas que operan como subdivisiones naturales del territorio, posee un microclima considerado de carácter benigno (por sus condiciones confortables de humedad y temperatura). El recurso hídrico es abundante en época estival, con ríos y arroyos de buenos caudales y niveles freáticos elevados; mientras que durante el período invernal, las sequías prolongadas muestran cauces secos por infiltración a niveles freáticos bajos. Dentro del territorio se observan tres pequeñas cuencas hídricas: Río Chico de Nono, Arroyo Consulta y Arroyo El Perchel, todos afluentes del Rio Los Sauces, colector principal del valle de San Alberto. Dichos recursos hídricos constituyen la principal fuente de agua que se consume en los pueblos y ciudades de la región. En determinados sectores predomina el bosque serrano intermedio con molles, espinillos, algarrobos, quebrachos; mientras que a más altura, en dirección al filo, comienzan a aparecer tabaquillos y maitenes, entre otras especies. En algunos sectores dominan los pastizales naturales (>1000 m.s.n.m.), los cuales en general se encuentran habitados por familias abocadas a la cría de ganado bovino y caprino, a la fruti-horticultura, como así también al uso múltiple del bosque nativo (extracción de leña, madera y productos forestales no maderables como miel, recolección de frutos del monte y hierbas aromáticas). El riesgo de incendio en este tipo de regiones adquiere matices más complejos, ya que las modificaciones abruptas en el relieve y los cambios de altura alteran la dirección del viento, dificultando la previsión del comportamiento del fuego. Además, las quebradas y cañadones pronunciados obstaculizan el acceso de aviones hidrantes y de personal capacitado para el combate, siendo de suma importancia conocer el terreno y saber manejarse en él.
“No somos defensor@s de la naturaleza, somos la naturaleza defendiéndose”
Podes formar parte del movimiento Pichana de distintas maneras:
En épocas previas podes colaborar donando:
-Dinero a través de cuenta bancaria
-Herramientas para combate y guardia de cenizas: palas, picos, rastrillos, machetes, hachas, mochilas de agua.
-Equipamiento de protección personal: ropa anti desgarro (camisa, pantalón), borceguís, guantes, antiparras, protectores auditivos, cascos, mochilas, monjitas ignífugas, bandanas.
-Instrumentos de comunicación y logística: handies, binoculares, brújulas,
En temporada de incendios podes acompañar con las siguientes acciones:
-Si vivís en un territorio interfase y tenés un lugar con buena visualización,
sumate como vigía para dar alerta y ayudarnos en la detección temprana de focos.
-Si tenés medio de transporte, ponerlo a disposición para el traslado de víveres, herramientas y personas.
-Si contás con herramientas para combate, podes prestarlas al equipo de trabajo.
-Sumarte a los grupos de logística para preparar comida y viandas; así como también para realizar guardias de ceniza con grupos organizados
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Es importante la difusión permanente de las problemáticas relacionadas con los incendios forestales que afectan nuestras sierras. Sumáte difundiendo en tus redes sociales y en medios de comunicación. Buscamos que la experiencia se replique y que se organicen grupos de acción y prevención a lo largo de todo el territorio transerrano.