12/08/2026
El Cielo y el In****no - Allan Kardec
Ahora bien, ¿para qué crea Dios el alma? ¿Lo hace para que sea feliz o para que sea desdichada? Es evidente que la felicidad de la criatura es el objetivo para el que fue creada. De otro modo, Dios no sería bueno. El alma alcanza la felicidad por su propio mérito. Una vez que ha conquistado ese mérito, no puede perder su fruto, y la felicidad eterna es la consecuencia de su inmortalidad.