10/09/2026
CÓMO LAS MUJERES ARMENIAS PRESERVARON SU FAMILIA E IDENTIDAD: EL BORDADO, UN VÍNCULO VITAL.
Durante siglos, el bordado de las mujeres armenias ha sido mucho más que una simple actividad artística: es un vehículo de identidad, creencias e incluso supervivencia.
Según la etnógrafa Kariné Bazeyan, candidata a doctora en ciencias históricas, el bordado en Armenia se remonta a milenios atrás. Las excavaciones arqueológicas revelan que alcanzó un alto grado de perfección a principios de la Edad Media. Durante mucho tiempo, los ejemplos más antiguos se descubrieron en la ciudad de Ani, en Armenia Occidental. Sin embargo, algunas excavaciones realizadas en Areni han desenterrado una pieza bordada que data de los siglos VII al IX, lo que atestigua sus orígenes más antiguos.
El bordado tiene un profundo significado simbólico en la cultura armenia. Los motivos nunca se elegían al azar: por ejemplo, las imágenes de serpientes o dragones se asocian con la protección y la prosperidad, mientras que el Árbol de la Vida simboliza la vida, la fertilidad y la perpetuación. En distintas regiones se desarrollaron escuelas de bordado únicas, cada una con sus propios colores, materiales y estilos.
El bordado también desempeñó un papel fundamental en tiempos difíciles. Tras el Genocidio turco de armenios, miles de mujeres sobrevivientes refugiadas en el extranjero, pudieron mantener a sus familias gracias a su artesanía. Sin conocer el idioma, crearon y vendieron piezas bordadas, asegurando así el sustento y la educación de sus hijos. En este sentido, el bordado se convirtió en un verdadero salvavidas. Si bien algunas escuelas tradicionales han perdido popularidad en el contexto actual, los maestros siguen reviviendo y desarrollando este arte, combinando motivos tradicionales con enfoques innovadores. Hoy en día, el bordado continúa transmitiendo a las futuras generaciones no solo valores estéticos, sino también la historia, las creencias y la identidad del pueblo armenio.
Actualmente, jóvenes artistas armenios, tanto residentes en Armenia oriental como en la diáspora, están revitalizando esta tradición. Entre ellos se encuentra la armenio-estadounidense Emma Weltin, para quien el bordado se convirtió, tras la muerte de su madre, en un camino para redescubrir la historia de su familia y su identidad nacional. Inspirándose en la herencia familiar, estudió encaje (janyak), aprendiendo de forma autodidacta y perseverante a través de libros, patrones y archivos. Hoy en día, Emma imparte clases tanto en línea como en museos, y crea obras contemporáneas utilizando materiales no tradicionales, como hilo de pesca.
Lizzie Vardanian, por su parte, creció en Londres y desarrolló una pasión por el bordado desde muy joven, siendo su madre su primera maestra. Sin embargo, no fue hasta que se estableció en Armenia Oriental que comenzó a estudiar con mayor profundidad los estilos de bordado armenio de Armenia Occidental, como los de Marash, Sivas y otros. En 2024, Lizzie creó la página de Instagram Armenian Embroidery, donde comparte su trabajo y la historia de los motivos tradicionales. Combina enfoques tradicionales y modernos, bordando, por ejemplo, sobre fotografías antiguas o creando composiciones contemporáneas con colores vibrantes.
Estas artistas de la nueva generación unen pasado y presente, tradición e innovación. A través del bordado, transmiten historias, recuerdos, un espíritu nacional y mensajes de esperanza. Hoy, como hace siglos, este arte sigue sirviendo de puente entre el pasado y el futuro.
Lea este y otros artículos sobre las más diversas expresiones de la milenaria cultura armenia en LA REVISTA DE LA PATRIA GRANDE, "WESTERN ARMENIA".
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