08/12/2025
NO FUE NATURAL - IT WASN'T NATURAL - ԲՆԱԿԱՆ ՉԷ ԵՂԱԾ
El 10 de diciembre de 1988 a las 9:30 am, me dirigí al centro de información de los equipos de rescate que trabajaban en Spitak, a fin de encontrarme con el funcionario gubernamental a cargo, Norik Muradyan, quien además era el jefe del Gobierno regional de esa ciudad. Habiendo transitado la mitad del camino, fui rodeado por las tropas militares soviéticas apostadas en esa zona, quienes ordenaron a todos los que se encontraban en los alrededores que se salieran de la carretera principal. Bloquearon la totalidad de las entradas al centro de Spitak. En ese momento yo vestía un uniforme militar soviético, ya que era un oficial de reserva dentro del ejército soviético, pero estaba fuera de servicio. Como resultado, un oficial ruso de ese grupo me dijo que me uniera a ellos en la fila de guardia, donde todos esperaban a alguien para escoltarlo. Diez minutos más tarde, en el centro de la ciudad apareció el presidente soviético Gorbachev con su esposa y su séquito gubernamental siguiéndolo a pie, el que acababa de bajarse de sus autos oficiales.
Se dirigían al centro de mando de los equipos de rescate soviéticos que operaban en Spitak y sus alrededores. Ese día, Gorbachov fue escoltado por funcionarios de su Gobierno: Nikolay Rishkov, Slyunov y el secretario del Partido Comunista de Armenia, Suren Harutyunyan, con sus funcionarios del Gobierno armenio. Mientras me encontraba allí, en la línea de guardia militar junto con otro oficial ruso, Gorbachev se me acercó y me dijo: "¿Ha visto lo que pasó?". Como yo ya no tenía nada más que temer (la mayoría de mi familia y mis parientes -en total, 65 personas- ya habían mu**to como resultado de este "Terremoto"), respondí: "Usted sabe bien lo que pasó. Usted y yo sabemos verdadero secreto detrás de este desastre. Que Dios sea quien juzgue, pero hablemos del hecho de que ya es el cuarto día, cuando toda una Nación de gente grandiosa está sujeta a un gigantesco desastre en toda la poderosa URSS, y nadie quiere pensar en ello como se suponía que debería suceder. Nosotros, los armenios, somos un pueblo cristiano, y por lo tanto no podemos ser enterrados sin ataúdes. Ustedes ya han hecho tanto daño; al menos tengan el esmero de proporcionarnos suficientes ataúdes para enterrar a toda esta gente".
Nuestra conversación duró unos 20 minutos, pero ningún periódico de la Unión Soviética, a pesar de que en ese momento había muchos periodistas presentes, escribió algo sobre esta conversación, ni siquiera mostró una foto del incidente. También le dije a Gorbachev que si ese "Terremoto" -como lo llamaron- hubiera tenido lugar en Turquía, la Unión Soviética se habría apresurado a ayudarlos, sólo para mostrarle al mundo lo humana que era la Unión Soviética. Pero a nosotros, los armenios, el Gobierno soviético no nos mostró ninguna ayuda inmediata, sólo los georgianos vecinos se apresuraron a ayudarnos, mientras que el resto de las repúblicas soviéticas estaban considerando recibir la orden de Moscú antes de hacerlo. Después de todo lo que dije, Gorbachov no me respondió. Pero al día siguiente llegaron a Armenia muchos miles de ataúdes. Aquello... sí logró organizarlo.
El relato del testigo ocular: The Insider Info – What Was Not Told
Fuentes: Anushavan Manyan & periódico Luys # 98, edición del 7 al 13 de diciembre, páginas 3-5