29/09/2026
Caminar a Luján: Consejos para peregrinar con el cuerpo y el corazón preparados
septiembre 27, 2026
52ª Peregrinación Juvenil a Pie a Luján
Sábado 3 y domingo 4 de octubre de 2026
“Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”
Cada primer fin de semana de octubre, el camino de Liniers a Luján se llena de pasos, rezos, promesas y agradecimientos. Son unos 60 kilómetros que se recorren en comunidad, y también una experiencia de fe que empieza mucho antes de salir. Para que puedas vivirla en plenitud, te dejamos algunos consejos.
Antes de salir
Prepará el cuerpo. Si no estás acostumbrado a caminar, empezá ya: salidas cada vez más largas en los días previos te van a ayudar mucho.
Elegí bien el calzado. Que sea cómodo y ya probado; no estrenes zapatillas para la peregrinación. Llevá medias sin costuras y, si podés, uno o dos pares de repuesto.
Descansá y comé bien. Dormí la noche anterior y desayuná algo sustancioso antes de partir.
Consultá a tu médico si tenés alguna condición de salud, y llevá contigo la medicación que necesites.
Qué llevar
Una mochila liviana alcanza. No te olvides de:
Documento y un papel con el teléfono de un contacto de emergencia
Agua y algo liviano para comer en el camino (frutas secas, barritas, sándwiches)
Gorra, protector solar e impermeable liviano
Ropa de abrigo para la noche y la madrugada
Curitas, vaselina o crema para prevenir ampollas, y un par de medias de repuesto
Efectivo en billetes chicos y el celular cargado (un cargador portátil ayuda)
Tu rosario, estampa o intención escrita
Durante la caminata, tu peregrinación
Tratá de caminar siempre acompañado. Salí con tu grupo o parroquia y acuerden un punto de encuentro por si alguien se separa.
Hidratate seguido, aunque no tengas sed, y comé algo liviano cada tanto. Buscá un ritmo parejo y hacé descansos cortos y frecuentes.
Cuidá tus pies. Ante el primer roce o molestia, parate y atendelo; no esperes a que se haga una ampolla grande.
Usá los servicios del camino. Hay puestos de hidratación, atención médica y acompañamiento espiritual, atendidos por voluntarios. Si algo te preocupa, consultá sin dudar.
Prestá atención a la ruta. Caminá por los sectores habilitados y con cuidado con los vehículos, sobre todo de noche. La ropa clara o reflectiva te hace más visible.
Cuidá al que camina a tu lado. Acompañá a los más chicos, a los mayores y a quien vaya más lento. En esta peregrinación nadie camina solo.
Cuidá el camino. Llevá tus residuos hasta un cesto y agradecé a los vecinos y voluntarios que ofrecen su ayuda a lo largo de la ruta.
La llegada
Al llegar a la Basílica, abrigate y tomá algo caliente si lo necesitás. Si vas a volver por tu cuenta, no lo hagas solo ni manejando cansado: organizá el regreso con anticipación.
Caminar también es rezar
No hace falta que sea un rezo formal: podés ofrecer el cansancio por alguien, rezar el rosario, cantar con tu grupo o simplemente caminar en silencio. Llevá tus intenciones, tus agradecimientos y las de quienes no pudieron venir. Este año el lema nos recuerda que, bajo el manto de la Madre, las diferencias se diluyen y nos reconocemos hermanos. Que cada paso hacia Luján sea también un paso hacia el otro.
¡Nos vemos en el camino!