27/03/2026
El “jefe” del Banco Central sirio, Abdulkader Al-Husra, anunció la reactivación de la cuenta del país en la Reserva Federal de Estados Unidos. Este gesto de sometimiento y endeudamiento fue presentado como un “hito”. Sin embargo, se trata de acordar con quienes durante décadas impusieron sanciones (medidas coercitivas unilaterales) que aislaron a Siria del sistema global y agravaron las condiciones de vida de su población.
Aunque el acceso a redes como SWIFT puede facilitar transferencias y comercio, también evidencia la creciente subordinación del nuevo esquema económico sirio a los centros de poder financiero occidentales. Washington y sus aliados celebran el proceso, mientras el país que antes no tenía deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ahora ha iniciado conversaciones con el organismo usurero.
En paralelo, el régimen de facto en Damasco impulsa una reforma monetaria y la expansión institucional del banco central en territorios recuperados, en un contexto marcado por denuncias de abusos, falta de legitimidad democrática y restricciones a derechos fundamentales. Este reordenamiento financiero no puede separarse de un escenario político donde persisten actores vinculados al extremismo armado —como Al-Qa3da— y donde la población civil continúa siendo la principal afectada.
Lejos de una “normalización”, el proceso refleja una reconfiguración del poder bajo tutela externa, que termina siendo una devolución de favores de quienes detentan el poder a quienes los han armado, patrocinado y financiado para que finalmente lo usurparan.
¿Qué será del pueblo sirio?
Fuente: Diario Sirio-Libanés