Vinculada a la negociación de valores, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires es una asociación civil sin fines de lucro. Pertenece al ámbito privado y se autorregula para la concreción de las variadas funciones que cumple dentro del quehacer económico nacional. De allí que con la premisa de brindar un marco de transparencia y eficiencia para la unión de oferta y demanda, cotidianamente la Bolsa fav
orece el flujo de capitales que, tanto de las arcas de inversores institucionales como de las carteras de pequeños ahorristas, pasan a conformar capital de trabajo y financiamiento a largo plazo de empresas grandes y pequeñas. El Estado Nacional, los estados provinciales y municipales también hacen uso de este mecanismo para la captación de fondos que les permitan administrar sus economías y mejorar sus infraestructuras. A través de este círculo virtuoso, la Bolsa ofrece un espacio de transformación de los ahorros en desarrollo, riqueza y trabajo. Los beneficios resultantes no tardan en llegar a los inversores, quienes vuelven a confiar su dinero para seguir haciendo girar la rueda. La confianza depositada por los inversores se debe entre otras cuestiones a que las sociedades cotizantes deben presentar a la BCBA sus estados contables anuales y trimestrales e informar todo hecho relevante o información que pueda incidir en las cotizaciones para su publicación y divulgación. La Bolsa, además, lleva el registro de las operaciones y es responsable de la difusión de volúmenes y precios. Sus facultades de supervisión le permiten, entre otras medidas, interrumpir la cotización de valores cuando lo considere necesario a fin de controlar o prevenir alteraciones anormales en los precios. Es así como, desde su fundación en 1854, la Bolsa viene acompañando activamente la actividad económica argentina, aggiornando instrumentos y mecanismos de negociación con el avance de nuevas modalidades y tecnologías. No obstante, ha conservado la misma vocación de sus inicios de constituirse en centro de referencia de múltiples mercados. Asimismo, se enorgullece del prestigio ganado dentro de la Argentina y en el exterior y de haber permanecido como institución democrática a través de los avatares políticos, sociales y económicos del país. Es de destacar el papel que ha cumplido como agente económico en diversas épocas históricas honrando siempre sus obligaciones sin excepción. Por todo ello, la BCBA es símbolo de crecimiento, libre mercado, cumplimiento del orden jurídico, responsabilidad, idoneidad y transparencia.