Movimiento Sanmartiniano A.C.

Movimiento Sanmartiniano A.C. Movimiento Sanmartiniano Nacional Movimiento Sanmartiniano A.C. Asociación civil, no gubernamental, sin fines de lucro. Pers. Juríd.

en trámite Nro. 7.261.950

ACTA CONSTITUTIVA DEL MOVIMIENTO

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, frente al Monumento al Libertador erigido en la Plaza San Martín, con la presencia espiritual del Gran Capitán, a los 17 días del mes de Agosto de 2011, al cumplirse el 161 Aniversario de la Muerte del Libertador de América, Brigadier General don José Francisco de San Martín, se reúnen los Señores Francisco Guida, Héctor Luis Musi, Manuel García Escuela, Carlos Alberto Espiño Gamaza (†), Celina Graciela Fernández y Victor Nicolás Luis La Pietra, quienes deciden efectuar el acto fundacional del Movimiento Sanmartiniano Republicano Federal, que será una entidad con fines patrióticos, sociales, asistenciales y culturales, sin fines de lucro. Sus miembros fundadores declaran expresamente bajo juramento que el Movimiento fundado tendrá como objetivos esenciales de su gestión y funcionamiento, colaborar patrióticamente y contribuir con la labor desinteresada de afectación voluntaria del tiempo de sus integrantes, al logro de los objetivos fundamentales que establece el Preámbulo de la Constitución Nacional, es decir: Constituir la Unión Nacional, Afianzar la Justicia, Consolidar la Paz Interior, Proveer a la Defensa Común, Promover el Bienestar General y asegurar los Beneficios de la Libertad para todos los habitantes de la Nación a través de los derechos y garantías que expresamente señalan los artículos 14, 14 bis y 17 de la citada Carta Magna, cuyos enunciados resumen el modelo de país que reclama el pueblo Argentino, para que la República con el respaldo de una independiente división de poderes, sea socialmente justa, económicamente libre, políticamente soberana y culturalmente integrada al avance de la civilización, a favor de la realización del hombre como principio y fin de todas las acciones constructivas. Los asistentes en su totalidad expresan, su adhesión a los principios éticos y morales que sostiene como inspiradora de sus acciones públicas la conducta del Libertador de América el Brigadier General Don José Francisco de San Martín. Los miembros fundadores asistentes deciden designar Presidente Honorario del Movimiento, Sr. Brigadier General Don José Francisco de San Martín. MÁS INFO en: www.movimientosanmartiniano.org

Compartimos integralmente la nota efeméride que ha publicado nuestro compañero peruano Francis Figueroa Lozano sobre los...
29/08/2026

Compartimos integralmente la nota efeméride que ha publicado nuestro compañero peruano Francis Figueroa Lozano sobre los 204 años de la Carta que escribiera José de San Martín a Simón Bolívar desde Lima, un 29 de agosto de 1822, después de las no tan satisfactorias Conferencias en Guayaquil y poco antes de su partida definitiva del Perú.

El Protector del Perú en esta misiva expresa la más ferviente amistad y apoyo a su causa, a su vez solicita apoyo militar para terminar la difícil independencia del Perú, incluso estando él bajo su mando y potenciar ambos ejércitos para vencer definitivamente a los realistas que estaban preparándose en los departamentos (provincias) del interior de la república y así procurar la pronta felicidad de los pueblos. Carta que copio a continuación:

"Lima, 29 de agosto de 1822.
Excmo. señor Libertador de Colombia, Simón Bolívar.
Querido general:
Dije a usted en mi última del 23 del corriente que habiendo reasumido el mando Supremo de esta república, con el fin de separar de él al débil e inepto Torre-Tagle las atenciones que me rodeaban en el momento no me permitían escribirle con la atención que deseaba; ahora al verificarlo no sólo lo haré con la franqueza de mi carácter sino con la que exigen los altos intereses de la América.
Los resultados de nuestra entrevista no han sido los que me prometía para la pronta terminación de la guerra. Desgraciadamente yo estoy íntimamente convencido o que no ha creído sincero mi ofrecimiento de servir bajo sus órdenes, con las fuerzas de mi mando, o que mi persona le es embarazosa.
Las razones que usted me expuso de que su delicadeza no le permitiría jamás mandarme, y que aun en el caso de que esta dificultad pudiese ser vencida estaba seguro que el Congreso de Colombia no autorizaría su separación del territorio de la república, permítame general, le diga no me han parecido plausibles. La primera se refuta por sí misma. En cuanto a la seguida estoy muy persuadido la menor manifestación suya al Congreso sería acogida con unánime aprobación cuando se trata de finalizar la lucha en que estamos empeñados con la cooperación de usted y la del ejército de su mando y que el honor de ponerle término refluirá tanto sobre usted como sobre la república que preside.
No se haga usted ilusiones, general. Las noticias que tiene de las fuerzas realistas son equivocadas: ellas montan en el Alto y Bajo Perú a más de 19.000 veteranos, que pueden reunirse en el espacio de dos meses.
El ejército patriota, diezmado por las enfermedades, no podrá poner en línea de batalla sino 8.500 hombres, y de éstos una gran parte reclutas. La división del general Santa Cruz cuyas bajas según me escribe este general no han sido reemplazadas a pesar de sus reclamaciones en su dilatada marcha por tierra, debe experimentar una pérdida considerable, y nada podrá emprender en la presente campaña. La división de 1.400 colombianos que usted envía será necesaria para mantener la guarnición del Callao y el orden en Lima.
Por consiguiente, sin el apoyo del ejército de su mando, la operación que se prepara por Puertos Intermedios no podrá conseguir las ventajas que debían esperarse, si fuerzas poderosas no llaman en la atención del enemigo por otra parte y así la lucha se prolongará por un tiempo indefinido. Digo indefinido porque estoy íntimamente convencido que sean cuales fueren las vicisitudes de la presente guerra, la independencia de la América es irrevocable; pero también lo estoy de que su prolongación causará la ruina de sus pueblos, y es un deber sagrado para los hombres a quienes están confiados sus destinos, evitar la continuación de tamaños males.
En fin, general; mi partido está irrevocablemente tomado. Para el 20 del mes entrante he convocado el primer congreso del Perú y al día siguiente de su instalación me embarcaré para Chile convencido de que mi presencia es el solo obstáculo que le impide a usted venir al Perú con el ejército de su mando.
Para mí hubiese sido el colmo de la felicidad terminar la guerra de la independencia bajo las órdenes de un general a quien América debe su libertad. El destino lo dispone de otro modo y es preciso conformarse.
No dudando que después de mi salida del Perú el gobierno que se establezca reclamará la activa cooperación de Colombia y que usted no podrá negarse a tan justa exigencia, remitiré a usted una nota de todos los jefes cuya conducta militar y privada pueda ser a usted de alguna utilidad su conocimiento.
El general Arenales quedará encargado del mando de las fuerzas argentinas. Su honradez, coraje y conocimiento, estoy seguro lo harán acreedor a que usted le dispense toda consideración.
Nada diré a usted sobre la reunión de Guayaquil a la república de Colombia. Permítame, general, que le diga que creí no era a nosotros a quienes correspondía decidir este importante asunto. Concluida la guerra los gobiernos respectivos lo hubieran transado sin los inconvenientes que en el día pueden resultar a los intereses de los nuevos estados de Sud América.
He hablado a usted, general, con franqueza, pero los sentimientos que expresa esta carta quedarán sepultados en el más profundo silencio; si llegasen a traslucirse, los enemigos de nuestra libertad podrían prevalecerse para perjudicarla, y los intrigantes y ambiciosos para soplar la discordia.
Con el comandante Delgado, dador de ésta, remito a usted una escopeta y un par de pistolas juntamente con el caballo de paso que le ofrecí en Guayaquil. Admita usted, general, esta memoria del primero de sus admiradores.
Con estos sentimientos y con los de desearle únicamente sea usted quien tenga la gloria de terminar la guerra de la independencia de la América del Sud, se repite su afectísimo servidor.
JOSÉ DE SAN MARTÍN ".

Como bien se aprecia San Martín expuso previamente a Bolívar de manera muy cercana y certera los actos que finalmente optó por cumplir. Se fue del Perú a las pocas semanas al tiempo que instaló al primer Congreso Constituyente del Perú en su etapa republicana (que expidiera la Constitución Peruana de 1823) exclamando un bello y sentido discurso, dejando el camino libre a Bolívar para terminar la campaña libertadora. Lo demás es historia conocida: Batallas de Junín y Ayacucho en agosto y diciembre de 1824, Constitución Vitalicia de 1826, expulsión de Bolívar en 1827, con el posterior (aunque corto) retorno de los principios republicanos sanmartinianos con la Presidencia Constitucional de José de La Mar y la Constitución Liberal de 1828 (Francis Figueroa).

A 248 AÑOS DEL NATALICIO DEL GENERALÍSIMO JOSÉ DE SAN MARTÍN. Compartimos textualmente en esta importante efemérides y f...
25/02/2026

A 248 AÑOS DEL NATALICIO DEL GENERALÍSIMO JOSÉ DE SAN MARTÍN.

Compartimos textualmente en esta importante efemérides y fecha cívico-patriótica la nota de nuestro compañero peruano Francis Figueroa acerca del otorgamiento de una pensión económica vía "Decreto del Presidente Provisional del Perú, Gran Mariscal don Luis José de Orbegoso a favor de don José de San Martín". El Padre Libertador de Argentina, Perú y Chile siempre mereció y recibió en vida los respetos y atenciones propias de su condición de prohombre de parte de los jefes militares y civiles que dirigían los países que él liberó. Las décadas y centurias seguirán pasando, pero su impronta en nuestros países quedará imperecedera.

A LA LETRA, SEÑALA LO SIGUIENTE:
"El ciudadano Luis José de Orbegoso, Benemérito a la Patria en grado heroico y eminente, General de División de los ejércitos nacionales, Gran Mariscal del Estado Sud peruano, Presidente Provisional del Perú (....).
Considerando:
I.- Que la Independencia del Perú es debida a los heroicos esfuerzos y entusiasmos del ilustre Generalísimo de las Armas D. José de San Martín y de los valientes generales, jefes, oficiales, y empleados, que le acompañaron en la expedición que vino en 1820;
II.- Que tan eminentes servicios no pueden relegarse al olvido por la nación peruana que se gloria de ser tan justa como agradecida;
III.- Que el Congreso Constituyente por ley del 12 de febrero de 1825, declaro peruanos de nacimiento a todos los individuos que hicieron la campaña desde el 6 de febrero de 1824 hasta el día de la victoria de Ayacucho, sin comprender a los fundadores de la independencia, acreedores a igual consideración y usando de las facultades extraordinarias de que me hallo investido,
Decreto:
Art. 1º - Los administradores de la Tesorería General procederán a liquidar la cantidad que se adeude al ilustre Generalísimo de las armas D. José de San Martín, fundador de la libertad peruana, por la pensión integra que se le acordó por el Congreso; cuyo monto se le satisfará tan luego que lo permitan las circunstancias; sin perjuicio de abonársele, desde el presente mes, a la par de la lista militar, su haber corriente que se entregará a su apoderado.
Art. 2º - Se declara peruano de nacimiento con opción a todos los empleos, a los generales, jefes, oficiales y demás autoridades civiles que vinieron en el ejército libertador a las órdenes del Generalísimo San Martín.
Art. 3º - Quedan comprendidos en el artículo anterior todos los jefes y oficiales que se hallaron prisioneros en Casas-Matas hasta el año 1821.
El ministro de Estado secretario general, queda encargado de la ejecución de este decreto, y de mandarlo imprimir, publicar y circular.
Dado en la Casa del Supremo Gobierno en Chorrillos a 25 de abril de 1836, 17º de la independencia y 15º de la república.
Luis José de Orbegoso
Mariano de Sierra".

Gloria et Lux Aeterna para el gran Libertador de los Andes.

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Avenida Pte. Roque Sáenz Peña 893/Piso 4º/Of. K
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