24/03/2026
LA DICTADURA TAMBIÉN FUE CONTRA LAS Y LOS TRABAJADORES
No fue solo un golpe militar.
Fue un plan sistemático para destruir la organización del pueblo trabajador.
El plan de exterminio no empezó el 24 de marzo de 1976.
Entre 1974 y 1976, la Triple A y otras organizaciones paraestatales ya habían desplegado secuestros, asesinatos y desapariciones contra militantes y dirigentes sindicales.
Con la dictadura, ese plan se convirtió en política de Estado: listas, detenciones, desapariciones.
El objetivo era claro: desarticular los sindicatos, frenar la lucha y garantizar un modelo de exclusión.
Pero no lo lograron.
Aún en la clandestinidad, con miedo y persecución, el movimiento obrero resistió.
Se organizó en silencio, sostuvo conflictos, impulsó huelgas y volvió a ponerse de pie.
Frente al Decreto 385/77, los gremios respondieron con campañas masivas de reafiliación.
Hubo huelgas y conflictos en sectores clave: Luz y Fuerza, automotrices, petróleo y puertos.
El 27 de abril de 1979 se realizó la primera huelga general contra la dictadura.
Entre 1980 y 1981 crecieron las tomas de fábricas y la organización clandestina.
Y el 30 de marzo de 1982, una movilización masiva enfrentó al régimen en las calles.
Porque incluso bajo el terror, la clase trabajadora nunca dejó de luchar.
Porque la historia de las y los trabajadores es también la historia de quienes nunca dejaron de resistir.
A 50 años del golpe, la memoria está en las calles.
Son 30.000. Ni olvido ni perdón.