20/08/2024
El pueblo argentino está atravesando una grave situación de emergencia alimentaria debido a las políticas neoliberales impuestas por el gobierno nacional.
El gobierno se niega a distribuir miles de toneladas de alimentos que guarda engalpones, próximos a su vencimiento, incumpliendo fallos judiciales que lo instaban a distribuir los alimentos a los comedores comunitarios y organizaciones solidarias y delas iglesias.
Esta política evidencia la crueldad de un gobierno que ha tomado a los pobres como susenemigos, donde se empeña en estigmatizar y perseguir organizaciones territoriales querealizan trabajos comunitarios en barrios populares.
Frente a esto queremos destacar que los Alimentos son del pueblo y no del gobierno.
No es posible que en nuestro país productor de alimentos no podamos asegurar laprovisión y acceso a una alimentación sana para el conjunto de nuestro pueblo,principalmente de la población más vulnerable.
Las políticas de ajuste, privatizaciones, entrega de bienes comunes son acompañadaspor una financierización de rapiña y sometimiento de los pueblos pobres víaendeudamiento, acompañados de una creciente violencia institucional frente a quienesse oponen a esos procesos de depredación y extranjerización de nuestros territorios. Alrespecto queremos denunciar la creciente represión desatada para reprimir laslegítimas protestas sociales y exigimos la libertad de los presos por manifestarse encontra de la denominada ley bases, que pretende profundizar la entrega de la soberaníay los bienes comunes de nuestra patria.
El sometimiento de los estados nacionales a los grupos financieros, la concentración deingresos, la domesticación y subordinación al poder económico concentrado de granparte de la dirigencia política, revelan la incapacidad de procesar alternativas públicasque permitan encarar estrategias de bienestar para el conjunto de nuestro pueblo.
Desde hace años principalmente cuando se han aplicado políticas neoliberales, se hanimpuesto transformaciones en los sistemas agroalimentarios basadas en la expansiónfenomenal del agronegocio, que en nuestro país se manifiesta en monocultivo sojero; laconcentración de las explotaciones agropecuarias y la destrucción de gran parte de laseconomías agrícolas familiares principales productores de alimentos para nuestropueblo.
Desde hace años se registra la pérdida de los cinturones verdes fruti hortícolasperiurbanos otrora generadores de mano de obra y proveedores de alimentos frescos aescala local y regional, ante el avance de la frontera sojera y de la especulacióninmobiliaria.
Esto ha generado una reducción de la producción de alimentos básicos destinados alconsumo popular y con ello se ha perdido diversidad y soberanía alimentaria, se hanencarecido los precios y la calidad de los alimentos de consumo popular masivo con elconsiguiente impacto en los bolsillos de nuestro pueblo.
Las consecuencias reiteradas de estos procesos ha sido la desocupación, las migracionesa las villas miserias y asentamientos de grandes urbes en todo el país.
En diversas provincias vinculadas a economías regionales, se ha avanzado en un salvajeproceso de expansión de las fronteras agropecuarias para atender a los mercadosexternos, donde se destruyen e incendian montes y bosques nativos, se avanzaexpulsando a miles de campesinos, pequeños productores y trabajadores del campo, asícomo de los pueblos originarios desalojados de sus tierras ancestrales.
Todos estos procesos señalados se vienen agravando con la actual política neoliberal deentrega de la soberanía nacional y de destrucción del estado en favor de los sectoreseconómicos más concentrados.
Frente a un modelo que apunta a la rentabilidad en la producción de commodites y queno considera la autonomía alimentaria de los pueblos, debemos presentar otrasalternativas que reconozcan a los actores que tradicionalmente han provisto dealimentos a la humanidad. Donde ocupan un lugar preponderante las culturascampesinas y la agricultura familiar.
Hay que poner en discusión el modelo de producción agropecuaria, que no pueden sersolo los commodities para exportación, se trata de poner en el centro de las unidades deproducción la provisión de alimentos.
Primero hay que asegurar la alimentación de nuestro pueblo. La alimentación es underecho, no solo individual, sino de los pueblos.
La Agricultura Familiar tiene alta capacidad productiva para proveer alimentos, aúnhoy golpeada y todo.
Son los núcleos de la Agricultura Familiar las que garantizan el 60% de los alimentosque consume nuestra población. Esa agricultura que no es de especulación generaempleo y arraigo.
En nuestro país se había logrado construir una política pública de promoción de laAgricultura Familiar, que se tradujo en una Secretaría de Agricultura Familiar delMinisterio de Agricultura.
Hoy, las políticas de ajuste acordadas con el Fondo Monetario Internacional y votadascon la complicidad la mayoría del parlamento nacional, han reducido de categoría aministerios y generando olas de despidos públicos y privados.
El ex Ministerio de Agricultura se encuentra a cargo de representantes de losagronegocios, que han avanzado en un proceso de destrucción de políticas públicascomo la agricultura familiar, desmantelando la mayor parte del trabajo de extensiónque se venía realizando y despidiendo trabajadores del sector.
Vienen a destruir todas las políticas públicas que suponen la promoción de laagricultura campesina e indígena. Asimismo, han suprimido el programa Prohuerta depromoción de huertas comunitarias, y más aún están aplicando recortespresupuestarios y cercenando facultades de control y regulación ej. SENASA,indispensables para el control fitosanitario en el país.
Es por eso que reclamamos con urgencia recuperar las políticas públicas de promociónde la agricultura familiar y exigimos la inmediata reincorporación de lxs trabajadorxsdespedidos y la continuidad de programas y de los organismos públicos afectados.
Frente a esta grave situación de emergencia alimentaria y social el SERPAJ harealizado un llamamiento a la conciencia y corazón del pueblo para autoconvocarnosen todo el país a la lucha contra el hambre que es la peor de las violencias.
Numerosas organizaciones sindicales, de pequeños productores, movimientos socialesterritoriales, ambientales, organismos de derechos humanos y representantes dediversas religiones, nos hemos autoconvocado para encarar una Campaña contra elhambre y por la Soberanía Alimentaria.
Es necesaria la unidad en la diversidad de todos los sectores del pueblo, más allá de losintereses sectoriales y políticos.
Tenemos la responsabilidad de tender una mano fraterna con los que menos tienen.El desafío es “PONER EL AMOR EN ACCIÓN”
Que no falte el PAN NUESTRO DE CADA DIA EN NINGÚN HOGAR DENUESTRA PATRIA, DESDE LA QUIACA A TIERRA DEL FUEGO “
Por esto decimos No hay SEGURIDAD ALIMENTARIA, SIN SOBERANIA ALIMENTARIA.. No hay SOBERANIA ALIMENTARIA, SIN AGRICULTURA FAMILIAR
El pueblo tiene hambre y sed de Justicia Social
Tiene hambre y sed de Justicia ambiental y RESPETAR LAS SEMILLAS NATIVASY EL DERECHO DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS y por el derecho e igualdadpara todos y todasEl pueblo tiene hambre y sed del Bien Común y la vigencia de los Derechos Humanosen la construcción democrática.
Mañana 9 de julio se pretende firmar en la provincia cuna de la IndependenciaNacional un Pacto de coloniaje, frente a esta claudicación también decimos que nuestropueblo tiene hambre de Patria. Y que esta no está en venta.
ÉSTA CONCENTRACIÓN es el inicio de la Campaña “LA PEOR VIOLENCIA
ES EL HAMBRE” dónde CHICOS Y CHICAS DE DIVERSAS ORGANIZACIONESCOMPARTIRAN EL PAN EN LA PLAZA Y PEDIMOS A LOS HERMANOS YHERMANAS EN EL TODO EL PAIS QUE COMPARTAN EL PAN CON LOS QUEMENOS TIENEN.
LOS NIÑOS NO SON UN PELIGRO, ESTAN EN PELIGRO EN UNA SOCIEDADQUE LOS MARGINA Y SOMETE A LA VIOLENCIA.
DEBEMOS TRABAJAR Y CUIDARLOS PARA QUE NO LES ROBEN LA VIDA YLA ESPERANZA QUE OTRO MUNDO ES POSIBLE, MÁS JUSTO Y FRATERNO.
Pedimos a los representantes de las religiones DESIGNAR UNA JORNADA DEORACION Y REFLEXION SOBRE LAS CONSECUENCIAS DEL HAMBRE Y LADESNUTRICIÓN EN NUESTRO PUEBLO, LA SALUD, LA EDUCACIÓN
Y LOS VALORES Y DERECHOS DE NUESTRA SOCIEDAD
Frente a semejantes desafíos, la propuesta de impulsar políticas de SoberaníaAlimentaria, procura empoderar a nuestros pueblos para asegurar que la tierra sedisponga en función del bien común, donde campesinos, campesinas, productores de laagricultura familiar, pueblos originarios y trabajadores puedan producir y consumirsus propios alimentos.
Esta será la base para enfrentar el flagelo del hambre y para alcanzar sociedades justas.
Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la PazPresidente Honorario del Servicio Paz y Justicia.
Llamamiento contra el Hambre:
LA PEOR VIOLENCIA ES EL HAMBRE
Contacto:
Mail: [email protected]
Celular: 1159671619