¿Quién fue Teodoro Soraire? Valorar el esfuerzo de alguien que vivió por su familia es muy importante, y no tan solo por el ejemplo de trabajar aun en condiciones extremas e inhóspitas, sino por la fuera de voluntad que esto conlleva.
“Nunca lo vi enojado”, es la frase que mas escuche durante el relato de las anécdotas narradas por quienes tuvieron el placer de conocerlo a Don Soraire. Su convicci
ón de paz, dejo una enseñanza inconfundible en sus parientes más cercanos, y no existe moraleja mas especial que la que se divulga con acciones y actitudes. Su cariño parecía no comprimirse, era tan sociable y amigable que todo el barrio sabia de el, y pienso personalmente, que hubiese sido mágico encontrar alguien con paz y tranquilidad en estos momentos, y por cómo está el mundo. Siempre busco la unidad de sus pares, tanto es así, que su legado se vio abducido por este pensamiento, fue la “UNION”, el motor irremplazable con el que enseño a fortalecer los lazos familiares, y esta premisa la que nos guía en la fundación. Es tan inexorable esa enseñanza, que los que quedamos aprendimos a enseñar unidad, y a pensarla socialmente, a entender que somos una gran familia y que las distancias no existen cuando se trata de solidaridad. Don Teodoro reflejaba, además de esta impronta afable, una alegría inconfundible. Cada vez que la música sonaba en la radio, el se largaba a cantar al ritmo, y a seguir a quien cantaba, esa alegría fue importante para los momentos de tristezas, ya que la especial condición de quien es alegre, sabe reaccionar en momentos penosos, y de alguna manera se buscara con avidez volver a ser feliz, lo que enaltece ese sentimiento tan profundo que es la resiliencia, virtud que pocos tienen, y que don Soraire de seguro tenia. La FUNDACION, lleva ese nombre porque primeramente el señor Teodoro fue una inspiración con las enseñanzas de humildad, sencillez y unión, y en adhesión a las conductas y acciones, el nos invito a relacionarnos con lo inocuo de la vida, a fortalecer los lazos con unión y con la vertiente de la armonía cotidiana. Fundación Tedoro Soraire