01/08/2026
¿Quién está formando tu criterio?
Las mejores universidades pueden formar excelentes profesionales.
Pero no necesariamente forman criterio.
Y esa diferencia suele aparecer cuando llega el momento de tomar decisiones importantes.
He conocido profesionales con una sólida formación técnica que, sin embargo, deciden exclusivamente desde la teoría. Analizan datos sin comprender a las personas que hay detrás de esos números. Confunden información con sabiduría. Desprecian la experiencia porque creen que los años pueden reemplazarse con un buen modelo de análisis.
El resultado suele ser previsible.
Interpretaciones frías de la realidad, escasa empatía, incapacidad para reconocer el verdadero talento de sus colaboradores y decisiones que terminan deteriorando aquello que pretendían mejorar.
Muchos ni siquiera conocen sus propias fortalezas. Persiguen cargos antes que propósito. Temen perder posiciones y, en ocasiones, construyen su crecimiento debilitando a quienes deberían ayudar a desarrollarse.
Alcanzan objetivos…
Pero no encuentran satisfacción.
Porque el éxito construido sobre una escala de valores equivocada siempre termina mostrando su costo.
Por eso elegir un mentor es una de las decisiones más importantes de una carrera profesional.
Un verdadero mentor no solo comparte conocimientos.
Forma criterio.
Enseña a interpretar la realidad antes de actuar.
Ayuda a leer los datos sin perder de vista a las personas.
Transmite el valor de la experiencia, de la prudencia y de la integridad.
Y, sobre todo, ayuda a descubrir quién eres antes de decidir en qué posición quieres estar.
El criterio no se hereda ni se compra.
Tampoco se desarrolla leyendo un libro o asistiendo a un curso de fin de semana.
El criterio se forma observando cómo una persona íntegra toma decisiones bajo presión, cómo enfrenta el fracaso sin buscar culpables, cómo corrige sus errores, cómo trata a las personas cuando no obtiene ningún beneficio y cómo permanece fiel a sus valores cuando nadie lo está mirando.
Eso es lo que un verdadero mentor transmite.
No solo enseña a hacer las cosas bien.
Enseña a vivir y a decidir bien.
Las empresas no necesitan únicamente profesionales más preparados.
Necesitan líderes con mejor criterio.
Y el criterio difícilmente se aprende en un aula.
Se forma caminando junto a alguien que ya recorrió el camino, aprendió de sus aciertos y también de sus errores.
Porque los conocimientos abren puertas.
Pero es el criterio el que evita entrar por la puerta equivocada.
Si tu organización necesita desarrollar líderes con criterio, fortalecer la toma de decisiones o transformar gerentes en verdaderos mentores, conversemos.
Daniel Tigani
Mentor Ejecutivo | Consultor Estratégico | Director Externo