30/07/2026
El 6 de agosto las y los trabajadores tenemos que estar en la calle porque la defensa de la tierra es también la defensa de nuestra vida y de nuestro salario. *La tierra* no es simplemente un recurso natural, es la *base material de toda producción*, el origen de los alimentos, de la energía y de las riquezas que sostienen a la sociedad. Cuando se entrega la tierra al capital extranjero, lo que se está entregando es el control sobre esas riquezas, y de esa forma *se profundiza la dependencia y la explotación de quienes vivimos de nuestro trabajo*.
La extranjerización de las tierras significa que las decisiones sobre qué producir, cómo hacerlo y para quién se toman en función de la ganancia de unos pocos, y no de las necesidades del conjunto de la sociedad. Eso repercute directamente en los salarios y en las condiciones de vida de los trabajadores porque *si el capital extranjero controla la tierra, controla también los precios de los alimentos, la disponibilidad de recursos y la orientación de la economía*. En un escenario así la desigualdad se profundiza.
Las y los trabajadores no podemos luchar por un salario mínimo igual a la canasta familiar de forma aislada, porque el capital domina todas las esferas de la vida. *Defender la tierra es defender la posibilidad de luchar para que la producción esté al servicio de las mayorías populares y no de la especulación*. Por eso, la marcha del 6 de agosto no es solo una protesta contra una ley injusta, es parte de la lucha hacia la construcción de una sociedad donde la riqueza se distribuya de manera justa.
Convocamos a todos los compañeros y compañeras a sumarse, porque cada trabajador/a presente es una señal de que *no aceptamos la entrega*.
*El 6 de agosto, marchemos juntos contra la extranjerización de la tierra, por nuestros salarios, por nuestras condiciones de vida, por nuestro futuro y por el de los que vienen detrás*.