Asociación Cultural Sanmartiniana de Bell Ville “Atilio Zarini”

Asociación Cultural Sanmartiniana de Bell Ville “Atilio Zarini” La Asociación Cultural Sanmartiniana de Bell Ville, cuenta con una extensa recorrida en la ciudad revalorizando la vida y obra de Jose de San Martín. Cárcano”.

La Asociación Sanmartiniana, se creó el 30 de diciembre de 1964 , y la primera comisión organizadora tuvo como Presidente al Profesor Atilio José Zarini, designado directamente por el Instituto Nacional Sanmartiniano y como colaboradores al Dr.Luis F.Garzón Ferreyra, al Mayor Héctor. C.Caruso, al Dr. Salvador Millauro, al Dr. Edgardo José Filippi, al Escribano Elio Zarini, al Profesor Miguel Angel

Fortune, a la Sra. Edith Calvimonte de Vinuesa, a la Srta.Rosa Robins, al Presbítero Francisco Sorribes, al Sr. Enrique Faesler y constituyeron así la Asociación Cultural Sanmartiniana de Bell Ville. Presente en tan importante acontecimiento estuvo el secretario honorario del Instituto Nacional Sanmartiniano de Buenos Aires, Profesor Orlando Tarrio. La meta de esta Asociación fue, es y será la glorificación del Libertador General Don José de San Martín e interesar a la población de la ciudad y su zona de la cultura sanmartiniana, a la honra al prócer y a la custodia de los lugares destinados a venerar su memoria. Hoy la entidad cuenta con una sede en la Biblioteca Popular “Ramón J. La Asociación lleva el nombre de "Atilio Zarini" en homenaje a su primer presidente, nombre que surgió de total acuerdo de los actuales integrantes del Consejo Directivo de la entidad.

San Martín y sus Granaderos: la impronta de un líder que trabajó en equipoEl General pregonó con el ejemplo y obligó a s...
14/08/2025

San Martín y sus Granaderos: la impronta de un líder que trabajó en equipo
El General pregonó con el ejemplo y obligó a sus hombres a aprender y cumplir un código de comportamiento en donde se entrelazan la ética, la moral y el sacrificio

Por
Eduardo Kovalivker

14 Ago, 2025

En San Lorenzo, San Martín se puso al frente de sus hombres y recibió la primera fusilada de los españoles
Siempre me había impresionado la perseverancia y la valentía del general San Martín y me preguntaba quiénes fueron aquellos que lo acompañaron en tamaña aventura.

Y fue así como me reencontré con nombres de calles que había visto miles de veces y que surgían también de los nublados recuerdos de la escuela secundaria. Eran de jóvenes oficiales que fueron protagonistas de hazañas increíbles comandando a soldados humildes y valientes: negros, indios, mulatos, mestizos y criollos que regaron con su sangre el árbol de la libertad de medio continente.

Entre todos ellos se destacaban los granaderos, “aquellos guerreros que fueron centauros”, como dijo Rubén Darío en La marcha triunfal. El regimiento creado por el Guazú San Martín, “la niña de sus ojos”.

¿Y por qué fue que los granaderos se abroquelaron detrás de su jefe?

Es muy fácil la respuesta, es tan viejo como el mundo: porque San Martin pregonó con el ejemplo, él los había obligado a aprender y cumplir un código de comportamiento en donde se entrelazan la ética, la moral y el sacrificio.

Pero un código de comportamiento no es suficiente para seguir a un jefe. Un jefe debe dar el ejemplo y el General se los dio en el primer combate, en San Lorenzo.

No mandó a sus granaderos al frente cuando el clarín llamó a la carga. Fue él quien se puso al frente de sus hombres y recibió la primera fusilada de los españoles. Él cayó y quedó atrapado por su caballo herido de muerte, no podía levantarse, pero levantó hasta el cielo el coraje de sus hombres, que en pocos minutos lo salvaron y barrieron con el enemigo.

Ese ejemplo de ir delante de sus hombres quedó marcado a fuego en la frente de los jóvenes oficiales del regimiento y así lo demostraron en cientos de combates en las tierras de Chile, Perú, Ecuador y también en aquellas provincias hermanas Potosí, Cochabamba, Chuquisaca, Santa Cruz… que un día entregamos, y aún no sé por qué

De los más de mil granaderos que integraron todos los regimientos, volvieron 120; y de los primeros hombres que se formaron en el cuartel de la Recoleta, solo volvieron 7 a sus pagos.

¡Que vivan por siempre el General San Martín, sus Granaderos y la pasión con que lucharon por nuestra querida Patria!

FUENTE: INFOBAE

Buscan desenterrar parte del legado de José de San Martín que podría estar debajo de una plaza y un supermercado de Mend...
13/07/2025

Buscan desenterrar parte del legado de José de San Martín que podría estar debajo de una plaza y un supermercado de Mendoza
Se trata de la casa histórica del prócer y su arsenal, que quedaron sepultados por el terremoto de 1861. La iniciativa es del reconocido arqueólogo español Juan Blánquez Pérez, que tiene amplia experiencia en proyectos similares

13 Jul, 2025

Plaza del Olivo Histórico, ubicada en el departamento mendocino de San Martín. Debajo de ella estaría enterrado parte del legado del prócer
En el departamento de San Martín, Mendoza, un ambicioso y apasionante proyecto arqueológico busca reescribir parte de la historia argentina. Un equipo de expertos nacionales e internacionales está detrás de una reliquia histórica de valor incalculable: las ruinas de la casa y el arsenal del General José de San Martín.

Ambas estructuras habrían quedado enterradas bajo tierra tras el devastador terremoto de 1861 y se presume que se encuentran bajo la actual Plaza del Olivo Histórico y el estacionamiento de un supermercado del centro departamental.

La iniciativa, que mezcla ciencia, historia y tecnología de última generación, no sólo pretende localizar y excavar estos restos, sino también preservarlos, exhibirlos al público en un museo de sitio y, finalmente, postular la zona como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad ante la Unesco.

No será una tarea sencilla: el proyecto requiere de tecnología especializada, permisos clave, una inversión millonaria y la articulación de esfuerzos públicos y privados.

La posibilidad de que los restos de la vivienda que San Martín ocupó durante su estadía en Mendoza y el polvorín que almacenaba armas para el Ejército de los Andes estén sepultados bajo suelo urbano ha despertado un entusiasmo inusitado entre arqueólogos e historiadores.

Según documentos históricos, el gobierno de Mendoza había donado esa casa al general en reconocimiento por su liderazgo y compromiso con la causa independentista.

José de San Martín fue
José de San Martín fue un general y libertador argentino, considerado uno de los padres de la patria y una figura clave en la independencia de Argentina, Chile y Perú
El proyecto está liderado por el arqueólogo español Juan Blánquez Pérez, una figura reconocida a nivel internacional por su trabajo en excavaciones en Europa, África y Medio Oriente. Blánquez fue quien redactó el plan y puso a disposición su experiencia y contactos, especialmente en la gestión de mecenazgos con empresas petroleras y mineras.

La primera etapa del plan incluye la prospección geofísica del terreno, que se realizará con tecnología de punta proveniente del sector minero y petrolero. Se analizarán dos predios clave: la Plaza del Olivo Histórico (6.200 metros cuadrados) y el estacionamiento del supermercado (9.500 metros cuadrados). En este último también se aplicará una tomografía de resistividad eléctrica, técnica que permite detectar estructuras subterráneas sin necesidad de remover la superficie.

Para esta etapa inicial se requiere la colaboración de YPF, tanto en lo técnico como en lo financiero. Los trabajos demandarían aproximadamente 21 días y contarían con el apoyo del municipio de San Martín, el Cluster Mendoza Este y el gobierno provincial.

El costo estimado total del proyecto asciende a 6.220.000 euros. De ese total, 55.000 euros estarían destinados a la prospección geofísica, 800.000 euros a las excavaciones y 50.000 euros a la redacción del proyecto de puesta en valor. A eso se suman 5.250.000 euros para la restauración arquitectónica y la construcción de los museos, además de otros 65.000 euros para la consultoría en la postulación ante la Unesco. La duración del proyecto está estimada en tres años y medio.

Los restos de la casa donde se crió San Martín están preservados en Yapeyú, Corrientes
Excavación, puesta en valor y museo
Si la prospección da resultados positivos, se avanzará hacia la excavación arqueológica. La hipótesis de trabajo es que las ruinas estén razonablemente conservadas, dado que el sismo las habría enterrado sin destruirlas completamente. Una vez expuestas, el objetivo será protegerlas y exhibirlas al público.

El plan contempla la construcción de un museo de sitio en la misma Plaza del Olivo, junto a las ruinas de la casa del Libertador. En el caso del arsenal —ubicado bajo el estacionamiento del supermercado— se instalaría una estructura de vidrio a nivel del suelo, que permitiría observar los restos sin interrumpir el uso comercial del predio. Esta solución permitiría conservar el valor arqueológico del lugar sin afectar la actividad cotidiana del comercio.

El camino hacia la Unesco
La culminación del proyecto será la postulación del sitio como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad ante la Unesco. La propuesta no se limita al hallazgo físico de las ruinas, sino que plantea una lectura simbólica de alto valor histórico y cultural: la figura de San Martín, su legado independentista y el rol de Mendoza en la gesta del cruce de los Andes.

José de San Martín murió el 17 de agosto de 1850, Boulogne-sur-Mer, Francia
“Estas actuaciones arqueológicas patrimoniales se entienden como un todo único unido al proyecto de declarar Mendoza Este como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad”, señala el documento elaborado por Blánquez y su equipo al que accedió el sitio MDZ.

Para lograrlo, se conformará una mesa público-privada ad honorem, que incluirá al gobernador de Mendoza, intendentes de la zona Este, autoridades de las universidades locales y representantes de la Fundación YPF. Además, se establecerá una comisión científica liderada por Blánquez y el investigador argentino Pablo Lacoste, junto con especialistas en historia, arquitectura, letras y escenografía.

El hallazgo de la casa y el arsenal de San Martín no solo representaría un hito arqueológico sin precedentes en Argentina, sino también una oportunidad única para revivir la memoria de uno de los máximos próceres del país.

La posibilidad de transformar un predio cotidiano —una plaza y un estacionamiento— en un museo de proyección internacional es, sin dudas, una manera de resignificar el espacio público y preservar el pasado para las generaciones futuras.

PLAZA DEL OLIVO HISTÓRICO -CIUDAD DE SAN MARTÍN. MENDOZA

16/03/2025

San Martín y la creación de Los Granaderos a Caballo: el reclutamiento, una rigurosa disciplina y el “fanatismo frío del coraje”
Hace 213 años se inició la creación de una unidad militar emblemática del país. Diseñada y moldeada en cada detalle por José de San Martín, sus hombres demostraron gran valentía en la lucha por la independencia

Por
Adrián Pignatelli

16 Mar, 2025

Había hecho carrera militar en España y en nuestro país crearía una unidad que haría historia
Llegó el lunes 9 de marzo de 1812, luego de cincuenta días de navegación en la fragata George Canning, que había partido de Gran Bretaña el 19 de enero de ese año. Regresaba a América después de casi 30 años, cuando su familia se había radicado en España. Ahora, con 34 años, volvía convertido en un teniente coronel de caballería y una amplia experiencia militar.

En el ejército español, combatió en cinco campañas y participó en 17 acciones de guerra, destacándose por su arrojo e inteligencia, especialmente en el combate de Arjonilla y en la derrota del ejército francés en Bailén.

San Martín no venía solo. Lo acompañaban oficiales como: el capitán de infantería Francisco de Vera; el alférez de navío José Zapiola; el capitán de milicias Francisco Chilavert; el alférez de carabineros reales Carlos de Alvear y Balbastro; el subteniente de infantería Antonio Arellano y el primer teniente de guardias walonas barón Eduardo de Holmberg.

Noticia publicada en La Gaceta con la llegada de San Martín a Buenos Aires
Traía en mente un plan para libertar a América del dominio español.

No hubo en la ciudad de Buenos Aires quien no lo mirase con recelo. Era un perfecto desconocido, con un fuerte acento español y sin un peso en el bolsillo. Para colmo llevaba un sable corvo o mameluco, comprado en segunda mano en Londres, que era de confección oriental, difundido por los ingleses y muy parecido a los usaban los corsarios y no descartaban que fuese un espía británico.

Temerarios se buscan
El 16 de marzo de 1812 el Primer Triunvirato le ordenó la constitución de un cuerpo de caballería. Su proyecto fue formar una unidad de elite y tuvo donde inspirarse. En 1667 por orden de Luis XIV había sido creado los Granaderos de Infantería, los “enfant perdus”, por los temerarios que eran. Ocupaban siempre la primera línea de combate y eran los que encabezaban los asaltos.

Descripción del uniforme, tal como lo había diseñado San Martín
Eran altos, corpulentos, ágiles y arriesgados. Armados con sable y hacha, llevaban colgando un s**o llamado granadera, que contenía una docena de granadas, una suerte de proyectiles huecos de hierro fundido, redondos, con un agujero por donde se les introducía la carga. Las arrojaban con la mano, con una honda o con una cuchara.

El 17 de marzo, San Martín elevó su plan para la formación del Escuadrón de Granaderos a Caballo. El 21 de marzo el Triunvirato lo aprobó y lo instó a ejecutarlo “sin pérdida de tiempo”. En Buenos Aires ya existía el Regimiento de Dragones de la Patria, que había sido organizado por el coronel José Rondeau, y que tenía su cuartel donde se levantan las Galerías Pacífico.

El 27 de marzo el gobierno impartió órdenes a Córdoba, La Rioja y San Luis para que cada provincia enviase 100 hombres cada una. Debían ser de regular estatura y con caballo.

Quince minutos al alba del 3 de febrero de 1813: el bautismo de fuego de los Granaderos, en San Lorenzo
Era preciso armar el primer escuadrón de los cuatro que tendría. Nombró a José Zapiola capitán de la primera compañía y Alvear fue ascendido a sargento mayor. Sus cuñados Mariano y Manuel de Escalada también fueron de la partida.

La primera docena de hombres que se integraron a esta unidad fueron soldados, cabos y sargentos de los Dragones de la Patria. También recibieron a 14 soldados pertenecientes al Regimiento 1 Patricios, que se habían sublevado en el Motín de las Trenzas, en diciembre del año anterior.

Envió a Francisco Doblas a Misiones, a quien le dio tres meses para que le llevase 300 guaraníes altos y robustos. De los 80 candidatos que el teniente José Ruiz trajo de Córdoba, San Martín descartó solo tres. Por el litoral estuvo el teniente coronel Toribio de Luzuriaga, quien reclutó, entre otros al correntino Juan Bautista Cabral. También se incorporaron hombres provenientes de San Isidro, Morón, Pilar y San Luis, entre otros.

El famoso sable corvo de San Martín, quien lo acompañó en su campaña libertadora (Adrián Escandar)

En agosto llegaron unos cincuenta riojanos que, sumados a la tropa que ya había reunido, completó el primer escuadrón con dos compañías de 70 hombres cada una. Cuando en septiembre llegaron los puntanos, se armó el segundo escuadrón.

La primera baja que sufrió la incipiente fuerza fue por invalidez, la del sargento primero de la segunda compañía del primer escuadrón Gregorio Miltos, enfermo de tuberculosis, que tenía una brillante foja de servicios.

Cada escuadrón tenía un capitán, dos tenientes, un subteniente, un sargento primero, tres sargentos segundos, un trompeta, cuatro cabos primeros, 70 soldados montados y seis soldados desmontados. La plana mayor incluía un comandante, un sargento mayor, un ayudante, un porta estandarte, un capellán, un trompeta, un sillero y un herrador, tal como describe Camilo Anschütz en su historia del regimiento.

San Martín asumió la responsabilidad de la organización, la disciplina, la instrucción, el vestuario y el equipo. Debía pasar los requerimientos al Estado para la provisión de todo lo que necesitase.

De todas formas, San Martín se encontró con que el Estado tenía las arcas casi vacías y dependió bastante de donaciones de particulares. De su primer sueldo donó 50 pesos, mientras que Alvear lo cedió íntegro.

Disciplinados, aguerridos, fueron instruidos bajo la atenta supervisión de San Martín (Revista Caras y Caretas)
La organización fue lenta porque el propio San Martín seleccionó uno por uno a sus oficiales. Tuvo el percance de no contar con la ayuda de su segundo, el sargento mayor Alvear, arrestado en su casa por haber sableado a un grupo de ingleses y por abrirle la cabeza a uno de ellos, el comerciante Diego Winthon. Para colmo Zapiola, el capitán de la primera compañía, era un marino de formación que de pronto tuvo que adaptarse como oficial de caballería. En lugar de ayudar a su jefe, se convirtió en otro de sus alumnos.

El 23 de abril presentó la lista de oficiales para que se les extendieran los despachos correspondientes. También se incorporaron, en calidad de cadetes 16 niños, provenientes de las mejores familias de la ciudad.

Sables de latón y lanzas
Como primer cuartel se usó el de la Ranchería, ubicado en Perú y Alsina y cuando en mayo los Dragones de la Patria partieron a la Banda Oriental, ocuparon su cuartel, junto al Parque de Artillería. Como caballerizas se usó las instalaciones de la Plaza de toros, que se levantaba más sobre la actual Avenida Santa Fe y Marcelo T. de Alvear. El resto de lo que es plaza San Martín se usaba para prácticas de combate.

Desde entonces se llamó Plaza de Marte y no importaba el momento del día, siempre se escuchaba el estridente sonido de clarines.

Los granaderos se ocupan de la custodia de la Casa Rosada, del mausoleo de su jefe en la Catedral, el izamiento y arrío de la bandera en Plaza de Mayo y en la participación en actos oficiales (AP)
En sus comienzos, los sables que colgaron de sus cinturas eran de latón de 36 pulgadas y si en un principio usaron lanzas fue por la escasez de ellos. Fueron hechas según las especificaciones dadas por San Martín: cortas con asta de madera dura. También los granaderos usaban carabinas de chispa con 10 cartuchos o tercerolas, una suerte de carabina pero más corta. Por lo general, eran los oficiales que usaban pistolas, que debían adquirir con su propio dinero.

Pero como nada parecía alcanzar, se requisaron a particulares sables y pistolas.

Tanto las técnicas de ataque y defensa con el sable y la lanza las enseñaba, con paciencia y claridad, el propio jefe, que solía aparecerse montado en un alazán tostado o un zaino oscuro de cola larga y abundante. “San Martín formó soldado por soldado, oficial por oficial, apasionándolos con el deber, y les inoculó ese fanatismo frío del coraje que se considera invencible y es el secreto de vencer”, escribió Bartolomé Mitre en la biografía del prócer.

Los primeros caballos fueron comprados gracias a donaciones de dinero de varios vecinos de la ciudad y del interior.

El uniforme pensado por San Martín constaba de fraque, forro, pantalón, capote, maleta, chaqueta de cuartel y gorra, todo en azul. Además, cuellos carmesí, chaleco blanco, botones cabeza de turco blancos (usados por los Húsares y Cazadores), casco con carrilleros o gorra y botas altas con espuelas.

El morrión era alto y tenía en la frente una granada y alrededor la leyenda “Libertad y Gloria”.

San Martín era obsesivo, minucioso para imbuir a cada uno de los granaderos “el espíritu de cuerpo, de orden, de aseo y de disciplina”. Todo era revisado por el jefe: la comida, la ropa y el cuidado del caballo. Todos los días a la misma hora se lo limpiaba, se los alimentaba y se les daba agua. Todas las actividades con toques de corneta.

Los granaderos participaron de toda la campaña libertadora. Del millar inicial, regresaron unos ochenta
Diariamente se hacía una revista del aseo y antes de que los soldados abandonaran el cuartel, en la puerta un suboficial revisaba a uno por uno.

Cada granadero recibía un nombre de guerra por el que debía contestar cuando se pasaba lista; debían sostener la mirada un poco más arriba del horizonte. Domingo F. Sarmiento escribió que de diez cuadras se distinguía un oficial de Granaderos, porque llevaba la cabeza erguida con exageración e inclinaba el pecho hacia adelante con altanería. San Martín había dispuesto que lucieran, en sus orejas, aros metálicos.

El jefe les preparaba emboscadas y ataques nocturnos. “Prueba del miedo”, los llamaba.

San Martín redactó un severo código de conducta que todo oficial debía cumplir. Era tomado como cobardía el solo hecho de agachar la cabeza en batalla; constituía un delito no admitir un desafío y no exigir satisfacción ante un insulto, así como no defender el honor del regimiento, por falta de integridad y por hablar mal de compañeros con terceras personas. Asimismo, estaba penado revelar disposiciones internas; por familiarizarse “en grado vergonzoso” con los sargentos, cabos y soldados, por pegarle a una mujer aun cuando ella lo hubiera insultado; por no ayudar a un compañero en batalla; por presentarse en público con una pr******ta; por asistir a casas de juegos que no pertenezcan a la clase de los oficiales y por el uso inmoderado de la bebida.

El primer domingo de cada mes San Martín reunía en su casa a los oficiales del regimiento, y en unas tarjetas en blanco escribían los hechos que merecían ser discutidos. En caso de haber algún acusado, se lo hacía salir y se deliberaba cómo proceder.

Su primer combate fue San Lorenzo el 3 de febrero de 1813 y el último Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824. Los últimos granaderos regresaron a Buenos Aires en 1826 y de ellos solo siete habían estado desde un principio. Entonces esta unidad fue disuelta.

En el parte del combate de San Lorenzo, San Martín escribió que “el valor e intrepidez que han manifestado la oficialidad y tropa de mi mando los hace acreedores a los respetos de la patria”.

De esa unidad, en sus 13 años de vida, surgieron 19 generales, 60 coroneles y más de 200 oficiales, que le haría decir a su jefe que “de lo que mis muchachos son capaces, solo lo sé yo. Quien los iguale habrá, quien los exceda no”.

El regimiento fue reorganizado el 25 de mayo de 1903 por disposición del presidente Julio A. Roca. “Queda reconocido como cuerpo permanente del Ejército, el Regimiento de movilización creado por resolución ministerial del 3 de febrero del corriente año, el cual se denominará, en homenaje a su antecesor, “Regimiento de Granaderos a Caballo”, establece el decreto. Y así, diez de ellos combatieron en Monte Harriet y Monte Longdon en Malvinas donde, una vez, revelaron ese alma guerrera de cuando su jefe los educó en el arte de la guerra.

Fuentes: Historia del Regimiento de Granaderos a Caballo (1812-1826), de Camilo Anschütz; Historia de San Martín y la emancipación americana, de Bartolomé Mitre; San Martín. La fuerza de la misión y la soledad de la gloria, por Patricia Pasquali.

Dirección

Córdoba Y Sarmiento, Biblioteca Ramón J. Cárcano
Bell Ville
2550

Horario de Apertura

Lunes 08:00 - 19:30
Martes 08:00 - 19:30
Miércoles 08:00 - 19:30
Jueves 08:00 - 19:30
Viernes 08:00 - 19:30

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