09/07/2025
A 209 años del 9 de julio de 1816, lo que en otros momentos de nuestra historia nacional fue orgullo y compromiso colectivo en la construcción de un proyecto de país digno y soberano, hoy es dolor y amargura de asistir al despojo ilimitado de nuestras riquezas, a la ominosa entrega de nuestra soberanía, y al insensato desmantelamiento de instituciones y políticas de Estado que hicieron más grande y más justa a la Argentina.
Este 209° aniversario nos encuentra con un país dividido desigualmente entre quienes trabajamos todos los días, y aquellos que viven del negociado y la especulación, con un gobierno que ni siquiera se esfuerza en impostar una posición nacional, besando banderas ajenas y entregando nuestro futuro a oscuros intereses.
El trabajo, la producción y la inversión pública han sido relegadas, causando pérdida de empleos, disminución del consumo, deterioro de la salud y la educación pública y falta de oportunidades para las y los jóvenes.
El sector agropecuario está en crisis, con familias productoras, pymes y cooperativas luchando por sobrevivir ante la baja rentabilidad y la falta de políticas de apoyo. El vaciamiento del INTA y el INTI, la eliminación del INAFCI y el INASE, y el desfinanciamiento de las universidades públicas y el sistema nacional de ciencia y tecnología agrava hasta lo irreversible una situación que pone en serio riesgo el desarrollo del país. Un país sin agricultura y sin ciencia y tecnología está condenado a la dependencia.
Sin embargo, 209 años después, seguimos confiando en la misma profunda certeza: la de nuestra comprobada capacidad como pueblo de organizarnos desde abajo, solidaria y creativamente, para soñar y construir, entre todas y todos, una patria verdaderamente independiente y un futuro mejor para quienes la habitamos y amamos.
¡Feliz día de la independencia que 209 años después, más que nunca, necesitamos!