26/02/2026
Defender la Ley de Glaciares es defender la vida.
En el corazón de la Puna jujeña, donde el cielo parece tocar la tierra y el aire escasea, el silencio no es vacío, sino un susurro de vida contenida. Aquí, la protección de los glaciares y el ambiente periglaciar no es solo un debate técnico o legal; es, literalmente, la defensa del pulso vital de una región que desafía los límites de la existencia.
A diferencia de los grandes glaciares del sur, los de la Puna suelen ser discretos. Muchos son glaciares de escombros, masas de hielo ocultas bajo capas de roca que actúan como "tanques de agua" naturales.
En una región donde las lluvias son un milagro anual, estos cuerpos de hielo liberan agua de forma gradual, alimentando vegas y bofedales.
Funcionan como un seguro contra la sequía, manteniendo la humedad necesaria para que el ecosistema no se convierta en un desierto absoluto.
Para las comunidades indígenas, como los pueblos Kolla y Atacama, el agua no es un "recurso", es un ser vivo. La protección de las altas cumbres es la protección de su cosmovisión.
"Si el cerro se seca, se apaga la vida de la comunidad". Esta frase resume una verdad ancestral: sin el aporte constante de los glaciares, la cría de ganado y la agricultura de subsistencia —pilares de su identidad— desaparecerían, forzando un desarraigo que es, en sí mismo, una forma de extinción cultural.
Hoy, la Puna se encuentra en una encrucijada. La presión por la actividad minera y los efectos tangibles del cambio climático ponen en riesgo estos reservorios. Proteger el ambiente periglaciar en Jujuy significa entender que:
El daño es irreversible: Un glaciar afectado no se recupera en tiempos humanos.
La justicia ambiental es justicia social: No se puede hablar de progreso si se vulnera el derecho al agua de quienes han custodiado este territorio por milenios.
Cuidar los glaciares de Jujuy es un acto de humildad y previsión. Es reconocer que nuestra supervivencia depende de equilibrios frágiles que ocurren a miles de metros de altura. Al proteger el hielo, protegemos la memoria de los ancestros, la dignidad de los pueblos presentes y la posibilidad de un futuro para las generaciones venideras.