02/12/2025
NUEVO ARTÍCULO DE JOHN MARTIN
Comparativa entre la visión de Cristo y Spinoza
Plenitud divina, transformación humana y destino de la creación
1. Introducción
Además de Jesucristo, el filósofo holandés Baruch Spinoza (1623-1677) destaca en el pensamiento de Occidente por su profunda comprensión de Dios y el destino humano. Vivieron en épocas y contextos diferentes, Jesús arraigado en la tradición profética y de sabiduría de Israel, y Spinoza es un exponente de la filosofía racionalista en los inicios de nuestra era moderna.
Ambos modelaron una visión de Dios como completo, infinito, y la verdad profunda de todas las cosas. Y sus perspectivas difieren radicalmente acerca de la naturaleza de la trascendencia, el significado de la creación, el papel de la libertad humana y el destino del espíritu humano.
Este artículo ofrece un análisis comparativo y estudio filosófico de sus propuestas, señalando las similitudes y diferencias esenciales.
2. La relación entre el Dios y el mundo
2.1 Deus sive natura (Dios o naturaleza)
Para Spinoza Dios es lo Infinito, lo único que es sustancial, y todo lo que existe es simplemente un modo de esta sustancia. La creación no proviene de la voluntad o elección divina. Es el inevitable despliegue la esencia infinita de Dios. No hay deseo divino, ni propósito, ni intencionalidad.
• Dios no ama
• Dios no elige
• Dios no crea
• Dios no actúa en el marco temporal
Todo se deriva de la naturaleza divina. Esto implica, según Spinoza, que la ‘creación’ no tiene principio ni destino: es la expresión eterna de Dios.
2.2. Cristo: Dios como plenitud trascendente y deseo creativo
Jesús nos revela un Dios no como una sustancia impersonal sino como una plenitud viva, libertad personal y deseo desbordante que proviene de la plenitud. La creación no es igual a Dios. Brota de la abundancia divina, del deseo divino, que trae consigo el tiempo y el espacio en el que la creación se desenvuelve.
El ser de Dios es plenitud, no vacío ni necesidad. La creación surge porque la plenitud intrínsecamente se comparte a sí misma, se manifiesta, desea conocerse a sí misma.
• La creación es querida
• La creación es amada
• La creación tiene un propósito
• La creación transita en un marco temporal hacia un destino
Dios no evoluciona; la creación evoluciona hacia la unión con Dios, y a ser un vehículo de Dios.
Implica que la creación es un hecho dinámico que se despliega en el tiempo. Un útero de transformación, no un mero acaecimiento estático, inamovible.
3. Trascendencia
3.1 Spinoza: infinitud inmanente
Spinoza rechaza la trascendencia. Lo Infinito está en el mundo, no más allá de él. Todas las cosas están ‘en Dios’, pero Dios no es alguien a quien podamos hablar, amar o responder.
La inmanencia total reemplaza a la trascendencia.
3.2. Cristo: trascendencia que deviene en inmanencia
Jesús revela a Dios como alguien trascendente -más allá de todas las cosas- pero que libremente entró o se implicó en la creación para elevarla a la vida divina.
La trascendencia según Cristo es:
• Relacional
• Comunicativa
• Transformadora
• Es una trascendencia que se desplaza hacia una comunión en lugar de un aislamiento.
• La plenitud colma el tiempo.
4. La condición y el destino humanos
4.1. Spinoza: libertad a través del entendimiento.
La pasión y la ignorancia son formas de esclavitud en los humanos.
La libertad humana es el reconocimiento intelectual de que todo es necesario; nada podría ser de otra manera.
La individualidad es temporal.
El estado más elevado es el amor intelectual a Dios, una unión puramente contemplativa con la totalidad del ser.
No hay transformación del tiempo ni de la historia. Solo la liberación de la mente respecto a ellos.
4.2. Cristo: transformación, plenitud y comunión
Para Jesús, la condición humana no es mera ignorancia sino rechazo a crecer en la llamada divina. Hemos sido creados o manifestados para:
• Trascender, es decir transformar el tiempo y sus identidades en vehículos de Dios, a través de la gracia.
• Comunión: compartir con los demás esa vida transformada en divina.
• Plenitud de la voluntad: despertar al propósito divino, al amor y a la vocación humana.
Revelaciones de Jesús sobre el espíritu humano:
• No es disolución en Dios.
• No es únicamente contemplación intelectual.
• Tampoco absorción ni aniquilación.
• Sino la unión en el amor, donde el individuo está plenamente vivo, plenamente libre y plenamente compartido. Una persona que declara: «Yo soy el camino, la verdad y la vida». Esto es descubrir la unidad con Dios, al igual que cuando Jesús declaró: ‘el Padre y yo somos uno’, y volver a la comunión, también acorde a la afirmación de Jesús: «Yo estoy en el Padre y el Padre en mí». Es la participación en la vida divina.
5. Tiempo, evolución y plenitud
5.1. Spinoza, eternidad sin tiempo
La eternidad en Spinoza no es algo de duración ilimitada, sin fin, sino la perspectiva atemporal de la razón.
El tiempo y la evolución son ilusiones de la percepción finita.
No hay ninguna historia cósmica, ni destino definitivo.
5.2. Cristo: el tiempo cumplido
Jesús proclamó: ‘El tiempo se ha cumplido. El reino de Dios está cerca’ (Mc 1:15).
El tiempo no es una prisión sino:
• Una etapa de la evolución hacia su destino definitivo
• La evolución del deseo de Dios hasta su cumplimiento
• El viaje desde la concepción del Tiempo, la creación, hasta su nacimiento en comunión
• La transformación del mundo en el reino de Dios, donde los humanos comparten mutuamente la vida divina
• La creación, el tiempo, evoluciona hacia su propósito divino
• Dios no evoluciona, pero la creación evoluciona hacia Dios
6. Ética y práctica espiritual
6.1. Spinoza: ética de la serenidad intelectual
La ética tiene como objetivos:
• Liberarse de las pasiones
• Ecuanimidad
• Claridad intelectual
• Contemplación de la totalidad
La visión de Spinoza es noble pero quietista, nos lleva a la serenidad aunque no a la comunión.
6.2. Cristo: La ética del amor, relación y el don de uno mismo
Jesús enseña una ética basada en:
• Amor mutuo en acción
• Compasión
• Perdón
• Solidaridad
• Transformación de los sistemas (sociales, políticos, económicos) y de las personas
• Su espiritualidad es relacional, social y creativa
La verdadera libertad no es desapego sino el don de uno mismo.
7. Similitudes
Encontramos similitudes en ambos, a pesar de las grandes diferencias:
• Dios como infinito, absoluto e indivisible
• Transformación humana: inciden que los humanos tienen que superar la vida pasiva o egoísta
• Liberarse de las pasiones: ven esclavitud en el deseo incontrolado y libertad en el reordenamiento de la voluntad
• Unidad: hablan de la unión con Dios, aunque la conciben de manera diferente
8. Diferencias fundamentales entre Spinoza (S) y Cristo (C)
• Naturaleza de Dios: (S) sustancia impersonal e infinita; (C) personal, plenitud relacional
• Creación: (S) necesidad de desplegarse, no hay voluntad o deseo; (C) acto libre, de deseo divino y de amor
• Trascendencia: (S): no hay trascendencia; (C): entrada en la trascendencia
• Destino humano: (S) absorción intelectual; (C) comunión personal y transformación
• Tiempo: (S) ilusorio, sin destino; (C) transcurre hacia la plenitud
• Ética: (S): desapego y amor intelectual; (C) amor, compasión. Y auto-don
• Condición humana: (S) en última instancia se disuelve; (C) eternamente realizada
9. Conclusión
Convergencia en la infinitud, divergencia en el amor
La visión de Spinoza es clara y precisa: un Dios infinito idéntico a la naturaleza, eternamente necesario, más allá del amor, el deseo y la voluntad. La salvación humana es la serenidad intelectual frente a la necesidad.
La visión de Cristo es de plenitud personal: el deseo divino que se desborda en la creación, guiándola a través del tiempo hacia la comunión, la libertad y el amor. La salvación humana es la participación en la vida divina: trascendencia, transformación y comunión.
Ambas miradas tienden hacia el infinito, una por necesidad y la otra por amor.
Una disuelve el yo, la otra lo realiza.
Cristo revela a un Dios que comparte, no solo que es; que busca a la humanidad como un buen pastor busca a la oveja perdida; que ama, no solo que expresa; que entra en el tiempo, no solo que lo trasciende.
Esta diferencia —la diferencia del amor— es el punto profundo en el que sus visiones finalmente divergen.