20/05/2026
Las historias de estas cinco mujeres reflejan el profundo impacto que enfrentan los familiares de los presos políticos y evidencian la resistencia, el dolor y la perseverancia en la lucha por la libertad o por conocer el paradero de sus hijos.
Omaira Navas pasó casi cuatro años exigiendo la liberación de su hijo, Ramón Centeno, detenido en febrero de 2022. El comunicador fue excarcelado el 14 de enero de 2026 y, apenas 13 días después, su madre falleció a causa de un accidente cerebrovascular.
Carmen Teresa Dávila de Yéspica, de casi 90 años, murió el 4 de febrero de 2026 tras un progresivo deterioro de salud durante el encarcelamiento de su hijo, Jorge Yéspica, arrestado en noviembre de 2024 por expresar opiniones políticas en redes sociales. Permaneció más de un año detenido en medio de denuncias de aislamiento y restricciones.
Yarelis Salas murió en enero de 2026 tras sufrir un infarto. Su hijo, Kevin Orozco, fue detenido durante las protestas postelectorales de julio de 2024. Desde entonces, Salas participó en diferentes actividades para exigir información sobre su paradero y reclamar su liberación.
Yenny Barrios, madre del expreso político Diego Sierralta —detenido en enero de 2025 cuando buscaba parches de fentanilo para aliviar los dolores oncológicos de su madre— murió el 5 de noviembre de 2025 a causa de un linfoma no Hodgkin. Su estado de salud se deterioró mientras su hijo permanecía encarcelado.
Carmen Teresa Navas, madre de Víctor Hugo Quero —detenido el 1 de enero de 2025 y quien permaneció más de 17 meses en condición de desaparición forzada— pidió reiteradamente pruebas de vida de su hijo. El 7 de mayo de 2026, el Ministerio de Servicios Penitenciarios informó que Quero había mu**to bajo custodia del Estado el 24 de julio de 2025. Tras reconocer el cuerpo de Víctor y lograr sepultar sus restos, Carmen Teresa falleció diez días después.
🇻🇪