24/05/2026
El verdadero arrepentimiento no es solo sentir tristeza por lo malo que hicimos, es tomar la decisión de cambiar y acercarnos a Dios. Cuando hay un arrepentimiento sincero, comenzamos a dejar atrás lo que nos aleja de Él y damos pasos hacia una nueva vida.
"Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo." Hechos 2:38
Nos recuerda que el arrepentimiento y el bautismo nos llevan a recibir el don del Espíritu Santo. No se trata de ser perfectos, porque perfecto solo es Dios, sino de reconocer nuestra necesidad de Él y permitirle transformar nuestro interior.
No existe pecado que Dios no pueda perdonar cuando hay un corazón verdaderamente arrepentido. Y cuando el Espíritu Santo habita en una persona, todo cambia: quizá los problemas sigan afuera, pero dentro nace una paz que es mayor que cualquier dificultad.