18/08/2026
Goliat estaba parado frente a David. Grande, armado, visible para todo Israel. A ese enemigo se le podía señalar con el dedo.
Los años que siguieron fueron distintos. Betsabé, por ejemplo: ahí no hubo gigante visible, ni ejército mirando, ni honda que sirviera de algo. Solo David, su decisión, y meses fingiendo que no había pasado nada hasta que Natán lo confrontó.
Con Goliat bastó valentía. Con eso otro no bastó nada de lo que ya sabía hacer.
Por eso escribió: «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos.» — Salmos 139:23
No suena a alguien en crisis pidiendo auxilio. Suena a alguien que ya tiene corona y sabe que la corona no examina nada.