Corregimiento Aguas Claras

Corregimiento Aguas Claras Pagina Oficial del corregimiento Aguas Claras

💧 CUANDO AGUAS CLARAS SE QUEDÓ SIN AGUACapítulo 10 — Los últimos díasEl verano llegó antes de lo esperado.Esta vez nadie...
09/05/2026

💧 CUANDO AGUAS CLARAS SE QUEDÓ SIN AGUA

Capítulo 10 — Los últimos días

El verano llegó antes de lo esperado.

Esta vez nadie dijo:

—Ya pasará.

Todos sabían lo que significaba.

Las lluvias habían sido insuficientes.

Los nacimientos apenas sobrevivían.

La Vida tenía pequeños charcos donde antes había agua.

Los árboles recién sembrados necesitaban cuidado.

Y las reservas comenzaron a disminuir.

Una mañana, alguien hizo una marca en el tanque comunitario.

1.000 litros.

Era todo lo que quedaba para varias familias.

La noticia corrió rápidamente.

---

La primera discusión comenzó ese mismo día.

—Hay que repartir por partes iguales.

—Pero yo tengo animales.

—Yo tengo niños.

—Yo tengo cultivos.

—Todos tenemos necesidades.

La discusión subió de tono.

Alguien recordó los grandes tanques.

—Ellos todavía tienen agua.

Los Hombres de los Tanques guardaron silencio.

Uno de ellos finalmente dijo:

—Nosotros también tenemos miedo.

Nadie respondió.

Porque era cierto.

El agua no distinguía entre ricos y pobres.

Cuando se acababa, se acababa para todos.

---

Don Próspero tomó una decisión.

Abrió las puertas de su finca.

—Los animales pueden beber aquí.

Algunos se sorprendieron.

—¿Y si se acaba?

Don Próspero respondió:

—Se va a acabar antes si cada uno piensa solamente en lo suyo.

Fue la primera vez que alguien escuchó al hombre decir algo así.

---

Doña Fresca también cambió.

Desmontó los aspersores del techo.

Guardó las mangueras.

Cuando alguien le preguntó por qué, respondió:

—Ya entendí.

—¿Qué entendió?

Miró los recipientes vacíos.

—Que mantener fresca una casa no sirve de nada si afuera se está muriendo todo.

---

Los Hombres de los Tanques hicieron algo todavía más difícil.

Abrieron sus depósitos.

No entregaron toda el agua.

Pero comenzaron a compartir una parte.

No porque de repente se hubieran vuelto santos.

Lo hicieron porque comprendieron algo:

un tanque lleno no sirve para salvar a una comunidad que se queda sin agua.

---

El pueblo comenzó a organizarse.

Hicieron turnos.

Revisaron fugas.

Prohibieron usos innecesarios.

Protegieron los nacimientos.

Cuidaron los árboles jóvenes.

Y empezaron a vigilar La Vida.

Pero el agua seguía bajando.

---

Una tarde llegó una noticia.

Una de las últimas fuentes había desaparecido.

La gente caminó hasta allí.

El nacimiento estaba seco.

Completamente seco.

Una mujer comenzó a llorar.

—¿Y ahora qué hacemos?

Don Prudencio no respondió inmediatamente.

Miró a los demás.

Después dijo:

—Lo que debimos hacer desde el principio.

—¿Qué?

—Trabajar juntos.

---

Esa noche hicieron una reunión.

Esta vez no hubo discursos.

No hubo fotografías.

No hubo promesas.

Pusieron sobre una mesa un mapa del territorio.

Marcaron los nacimientos.

Las quebradas.

Las zonas boscosas.

Los lugares donde había árboles.

Los lugares donde ya no había.

Las fincas.

Los tanques.

Las tuberías.

Todo.

Por primera vez Aguas Claras pudo ver su propio territorio como una sola cosa.

No como fincas.

No como casas.

No como iglesias.

No como negocios.

No como grupos.

Como una cuenca.

---

Clara observaba el mapa.

Tomó un lápiz.

Y marcó La Vida.

Después marcó los nacimientos.

Después las montañas.

Finalmente dibujó una línea alrededor de todo.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó su madre.

Clara respondió:

—Estoy encerrando lo que todavía podemos salvar.

Nadie se rio.

---

Al día siguiente comenzaron a trabajar.

Pero el tiempo ya no estaba de su lado.

El verano se hizo más caliente.

El viento levantaba polvo.

Los cultivos se perdieron.

Los animales comenzaron a desaparecer.

Las primeras familias se marcharon.

Después otras.

La escuela perdió estudiantes.

La tienda dejó de vender.

Las calles comenzaron a quedarse vacías.

Y una mañana ocurrió algo que todos temían.

El último gran tanque comunitario llegó a su nivel más bajo.

Cien litros.

Después:

Cincuenta.

Después:

Veinte.

Todos miraban el indicador.

Nadie hablaba.

Clara estaba allí.

Su abuelo también.

Don Próspero.

Doña Fresca.

Los Hombres de los Tanques.

El Padre Anselmo.

El Hermano Samuel.

Todos.

El indicador bajó lentamente.

Diez litros.

Don Prudencio cerró los ojos.

Y entonces...

el tanque quedó vacío.

No salió una última gran corriente.

No hubo una señal dramática.

Simplemente dejó de caer agua.

Una gota.

Después otra.

Y finalmente...

nada.

Aguas Claras se quedó en silencio.

Clara miró a los adultos.

Nadie sabía qué decir.

Entonces preguntó:

—¿Y ahora?

Don Prudencio abrió los ojos.

Miró hacia las montañas.

Y dijo:

—Ahora veremos si todavía somos una comunidad.

Continuará...

💧 Esta historia es ficción. Los personajes, situaciones y hechos narrados son imaginarios.

💧 CUANDO AGUAS CLARAS SE QUEDÓ SIN AGUA

Capítulo 1 — El verano que nadie tomó en serio

En Aguas Claras todos conocían el verano.

Había años de poca lluvia, días calientes y quebradas con menos agua.

Los campesinos sabían cómo guardar agua, cuándo sembrar y dónde encontrar un nacimiento.

Por eso, cuando aquel año dejó de llover, nadie se preocupó demasiado.

—Ya volverá el invierno —decían los mayores.

Y siguieron con sus vidas.

Pero pasaron las semanas.

Después los meses.

El primer nacimiento comenzó a botar menos agua.

Una quebrada se convirtió en un hilo.

Los animales tuvieron que caminar más para beber.

Y el cielo seguía despejado.

Entonces Don Prudencio dijo algo que a nadie le gustó escuchar:

—Esto no es un verano cualquiera.

Algunos se rieron.

—Usted siempre ha sido alarmista.

Otros dijeron:

—Dios siempre manda la lluvia.

Y alguien agregó:

—Los científicos dicen muchas cosas. Aquí siempre ha llovido.

Don Prudencio no discutió.

Solamente miró hacia la montaña.

El monte estaba más seco que nunca.

Aquella noche, mientras todos dormían, una de las pequeñas quebradas de Aguas Claras dejó de correr.

Para siempre.

Continuará...

Esta historia es ficción. Pero las preguntas que plantea son reales.

💧 CUANDO AGUAS CLARAS SE QUEDÓ SIN AGUACapítulo 9 — Cuando volvió la lluviaDurante aquella noche llovió.No fue una torme...
09/04/2026

💧 CUANDO AGUAS CLARAS SE QUEDÓ SIN AGUA

Capítulo 9 — Cuando volvió la lluvia

Durante aquella noche llovió.

No fue una tormenta.

No hubo rayos.

No hubo viento.

Fue simplemente una lluvia tranquila.

De esas que antes eran normales.

Los habitantes de Aguas Claras salieron de sus casas.

Algunos pusieron baldes.

Otros recogieron las canecas.

Los niños corrían por las calles.

Después de tantos meses de sequía, hasta los adultos sonreían.

—¡Por fin!

Doña Fresca levantó la cara.

—Ahora sí se arregló esto.

Los Hombres de los Tanques comenzaron a llenar sus depósitos.

Don Próspero miró sus potreros.

El Padre Anselmo salió de la iglesia.

El Hermano Samuel también.

Durante unas horas, Aguas Claras volvió a sentirse como antes.

---

Al amanecer, Don Prudencio salió a caminar.

Esperaba encontrar los caminos llenos de barro.

Pero encontró otra cosa.

El agua había corrido por encima del suelo.

Había formado pequeños arroyos.

Había arrastrado tierra.

Había dejado piedras descubiertas.

Don Prudencio se agachó y tomó un puñado de tierra.

Estaba húmeda solamente por encima.

Debajo estaba seca.

Entonces entendió.

—La lluvia volvió —dijo—.

Miró hacia la montaña.

—Pero el agua no volvió con ella.

---

Ese día reunió a varias personas.

Caminaron hasta una zona donde antes había árboles.

Ahora había pasto corto y tierra desnuda.

Don Prudencio señaló el suelo.

—Antes, cuando llovía, los árboles ayudaban a que el agua entrara lentamente.

Nadie dijo nada.

—Ahora el agua corre.

Señaló la pendiente.

—Y cuando corre, se va.

Un joven preguntó:

—¿Entonces necesitamos más lluvia?

Don Prudencio negó con la cabeza.

—Necesitamos que la tierra pueda recibirla.

---

Por primera vez comenzaron a entender algo que nunca habían discutido.

El agua no solamente estaba en las quebradas.

También estaba en el suelo.

En los árboles.

En los humedales.

En los nacimientos.

En el monte.

En las raíces.

En la sombra.

En todo aquello que durante años habían considerado simplemente paisaje.

---

Clara comenzó a hacer preguntas.

—¿Cuánto tarda un árbol en crecer?

—Depende —respondió alguien.

—¿Y cuánto tarda en cortarse?

—Unos minutos.

Clara quedó pensativa.

Después preguntó:

—¿Y cuánto tarda en volver el bosque?

Nadie respondió.

---

Los habitantes comenzaron entonces a recorrer el territorio.

Encontraron más de lo que esperaban.

Una quebrada que casi nadie recordaba.

Un nacimiento escondido entre la vegetación.

Un pequeño humedal.

Árboles antiguos.

Árboles jóvenes.

Y también muchas heridas.

Zonas quemadas.

Árboles cortados.

Basura.

Tuberías.

Caminos abiertos donde antes había vegetación.

Cada hallazgo era una parte de la historia que habían olvidado.

---

Entonces apareció Don Próspero.

Había cambiado.

No completamente.

Seguía siendo campesino.

Seguía queriendo producir.

Seguía creyendo que la tierra debía dar frutos.

Pero ahora entendía otra cosa.

—Si matamos la tierra para producir —dijo—, algún día no tendremos dónde producir.

Nadie se burló.

Porque todos sabían que era verdad.

---

Durante varias semanas comenzaron a trabajar.

Algunos sembraron árboles.

Otros protegieron nacimientos.

Otros limpiaron quebradas.

Los niños ayudaron.

Los mayores enseñaron.

Las iglesias prestaron sus espacios.

Los campesinos compartieron conocimientos.

Hasta Los Hombres de los Tanques aceptaron revisar sus sistemas para evitar pérdidas.

No todo fue perfecto.

Hubo discusiones.

Hubo errores.

Hubo personas que no quisieron participar.

Pero por primera vez en mucho tiempo...

Aguas Claras estaba haciendo algo juntos.

---

Sin embargo, la lluvia volvió a desaparecer.

El cielo se despejó.

El calor regresó.

Y esta vez nadie se engañó.

Sabían lo que significaba.

La recuperación apenas comenzaba.

Los árboles recién sembrados eran pequeños.

Los nacimientos todavía eran débiles.

La Vida seguía casi vacía.

Y el agua almacenada alcanzaba para pocos meses.

Don Prudencio miró el cielo.

Después miró a Clara.

—Tenemos que prepararnos.

—¿Para qué?

—Para el próximo verano.

Clara preguntó:

—¿Será peor?

El viejo tardó en responder.

—No lo sé.

Miró hacia la montaña.

—Pero ahora sabemos que puede serlo.

---

Esa noche, los habitantes de Aguas Claras hicieron algo que nunca habían hecho.

Se reunieron para calcular cuánta agua tenían.

No cuánto quería cada uno.

No cuánto podía almacenar.

No cuánto podía vender.

Sino cuánto había.

Y cuánto necesitaban.

El resultado fue aterrador.

No alcanzaba.

El próximo verano todavía no había comenzado.

Pero el pueblo ya estaba contando los días.

Continuará...

💧 Esta historia es ficción. Los personajes, situaciones y hechos narrados son imaginarios.

💧 CUANDO AGUAS CLARAS SE QUEDÓ SIN AGUA

Capítulo 1 — El verano que nadie tomó en serio

En Aguas Claras todos conocían el verano.

Había años de poca lluvia, días calientes y quebradas con menos agua.

Los campesinos sabían cómo guardar agua, cuándo sembrar y dónde encontrar un nacimiento.

Por eso, cuando aquel año dejó de llover, nadie se preocupó demasiado.

—Ya volverá el invierno —decían los mayores.

Y siguieron con sus vidas.

Pero pasaron las semanas.

Después los meses.

El primer nacimiento comenzó a botar menos agua.

Una quebrada se convirtió en un hilo.

Los animales tuvieron que caminar más para beber.

Y el cielo seguía despejado.

Entonces Don Prudencio dijo algo que a nadie le gustó escuchar:

—Esto no es un verano cualquiera.

Algunos se rieron.

—Usted siempre ha sido alarmista.

Otros dijeron:

—Dios siempre manda la lluvia.

Y alguien agregó:

—Los científicos dicen muchas cosas. Aquí siempre ha llovido.

Don Prudencio no discutió.

Solamente miró hacia la montaña.

El monte estaba más seco que nunca.

Aquella noche, mientras todos dormían, una de las pequeñas quebradas de Aguas Claras dejó de correr.

Para siempre.

Continuará...

Esta historia es ficción. Pero las preguntas que plantea son reales.

💧 CUANDO AGUAS CLARAS SE QUEDÓ SIN AGUACapítulo 8 — El pueblo divididoDespués del fracaso de la gran obra, Aguas Claras ...
09/04/2026

💧 CUANDO AGUAS CLARAS SE QUEDÓ SIN AGUA

Capítulo 8 — El pueblo dividido

Después del fracaso de la gran obra, Aguas Claras cambió.

Ya nadie hablaba de una solución.

Ahora todos hablaban de culpables.

En la tienda.

En la cancha.

En la iglesia.

En las casas.

En los caminos.

—Yo sabía que eso no iba a funcionar.

—Yo dije que había que cuidar La Vida.

—La culpa fue de los que desperdiciaron.

—No. Fue de los que sacaron demasiada agua.

—Fue la sequía.

—Fue la falta de autoridad.

—Fue la corrupción.

—Fue Dios castigándonos.

Cada persona tenía una explicación.

Y cada explicación tenía un enemigo.

---

El Padre Anselmo escuchaba las discusiones desde la iglesia.

Durante años había acompañado a las familias de Aguas Claras.

Había bautizado niños.

Había casado parejas.

Había despedido a los mu***os.

Conocía las alegrías y las tristezas del pueblo.

Un domingo subió al altar.

Pero esta vez no habló de una fiesta.

Ni de una celebración.

Ni de una costumbre.

Dijo:

—Estamos perdiendo algo más que el agua.

La iglesia quedó en silencio.

—Estamos perdiendo la capacidad de confiar unos en otros.

Algunos bajaron la mirada.

Otros pensaron que era solamente un sermón.

---

Mientras tanto, el Hermano Samuel reunía a su propia comunidad.

Su pequeña iglesia había crecido durante los últimos meses.

Algunas personas habían llegado buscando consuelo.

Otras buscando ayuda.

Otras simplemente buscando un lugar donde sentirse escuchadas.

El Hermano Samuel hablaba de esperanza.

—Una comunidad no puede sobrevivir si cada persona piensa solamente en sí misma.

Sus palabras eran parecidas a las del Padre Anselmo.

Pero afuera, algunos comenzaron a convertir las diferencias religiosas en otra razón para dividirse.

—Ellos piensan diferente.

—Nosotros tenemos la verdad.

—Ellos tienen la culpa.

—Nosotros sabemos qué hacer.

Y mientras discutían sobre quién tenía la razón...

La Vida seguía vaciándose.

---

Una tarde ocurrió algo inesperado.

El Padre Anselmo y el Hermano Samuel se encontraron junto al antiguo reservorio.

Ninguno llevaba a su comunidad.

Ninguno llevaba un discurso.

Solo estaban ellos dos.

Miraron el barro seco.

Después de un largo silencio, el Hermano Samuel dijo:

—Aquí ya no importa de qué iglesia somos.

El Padre Anselmo asintió.

—Aquí somos vecinos.

Miraron hacia las montañas.

—Entonces tendremos que empezar por ahí —dijo el Padre Anselmo.

—¿Por dónde?

—Por volver a ser vecinos.

---

Al día siguiente convocaron a una reunión.

No hablaron de religión.

No hablaron de política.

No hablaron de contratos.

Hablaron de agua.

Llegaron pocas personas.

Pero esta vez nadie quería discursos.

Una mujer llevó una libreta.

Un campesino llevó un mapa.

Otro llevó fotografías antiguas.

Alguien llevó información sobre los nacimientos.

Clara llevó una hoja de papel.

Había escrito una sola pregunta:

¿Cuánta agua nos queda?

Nadie supo responder.

Y esa fue la primera respuesta honesta que había escuchado Aguas Claras en mucho tiempo.

---

Decidieron entonces caminar.

Recorrer las montañas.

Visitar los nacimientos.

Mirar los tanques.

Revisar las tuberías.

Observar La Vida.

Querían conocer el problema antes de volver a prometer soluciones.

Caminaron durante horas.

Encontraron árboles talados.

Tuberías abandonadas.

Terrenos secos.

Pequeños nacimientos convertidos en barro.

Y encontraron algo más.

Una vieja señal oxidada junto al reservorio.

Casi nadie recordaba que estaba allí.

Clara limpió el polvo con la mano.

Debajo de la tierra aparecieron unas palabras.

“Este lugar pertenece a todos.”

Todos quedaron en silencio.

---

Esa noche ocurrió algo que nadie esperaba.

Comenzó a llover.

Una lluvia suave.

No era suficiente para llenar La Vida.

Pero sí para mojar la tierra.

Los niños salieron de sus casas.

Los adultos levantaron la cara.

Por unos minutos nadie discutió.

Nadie preguntó quién tenía razón.

Nadie habló de contratos.

Nadie habló de iglesias.

Nadie habló de culpables.

Todos escucharon el mismo sonido.

La lluvia.

Pero Don Prudencio observó algo que los demás no vieron.

El agua estaba corriendo por la superficie.

Casi no estaba entrando en la tierra.

Miró hacia las montañas.

Y comprendió que la lluvia ya no era suficiente.

Aguas Claras necesitaba algo más.

Necesitaba recuperar aquello que había perdido durante años.

Su capacidad de guardar el agua.

Y para hacerlo tendría que recuperar sus árboles.

Sus nacimientos.

Su suelo.

Su bosque.

Su comunidad.

Pero el tiempo se estaba acabando.

Continuará...

💧 Esta historia es ficción. Los personajes, situaciones y hechos narrados son imaginarios.

💧 CUANDO AGUAS CLARAS SE QUEDÓ SIN AGUA

Capítulo 1 — El verano que nadie tomó en serio

En Aguas Claras todos conocían el verano.

Había años de poca lluvia, días calientes y quebradas con menos agua.

Los campesinos sabían cómo guardar agua, cuándo sembrar y dónde encontrar un nacimiento.

Por eso, cuando aquel año dejó de llover, nadie se preocupó demasiado.

—Ya volverá el invierno —decían los mayores.

Y siguieron con sus vidas.

Pero pasaron las semanas.

Después los meses.

El primer nacimiento comenzó a botar menos agua.

Una quebrada se convirtió en un hilo.

Los animales tuvieron que caminar más para beber.

Y el cielo seguía despejado.

Entonces Don Prudencio dijo algo que a nadie le gustó escuchar:

—Esto no es un verano cualquiera.

Algunos se rieron.

—Usted siempre ha sido alarmista.

Otros dijeron:

—Dios siempre manda la lluvia.

Y alguien agregó:

—Los científicos dicen muchas cosas. Aquí siempre ha llovido.

Don Prudencio no discutió.

Solamente miró hacia la montaña.

El monte estaba más seco que nunca.

Aquella noche, mientras todos dormían, una de las pequeñas quebradas de Aguas Claras dejó de correr.

Para siempre.

Continuará...

Esta historia es ficción. Pero las preguntas que plantea son reales.

💧 CUANDO AGUAS CLARAS SE QUEDÓ SIN AGUACapítulo 7 — La gran obraDurante muchos años, los habitantes de Aguas Claras habí...
09/03/2026

💧 CUANDO AGUAS CLARAS SE QUEDÓ SIN AGUA

Capítulo 7 — La gran obra

Durante muchos años, los habitantes de Aguas Claras habían pedido una solución.

Ahora, por fin, parecía haber llegado.

Una mañana aparecieron máquinas.

Después llegaron camiones.

Después llegaron trabajadores.

Y detrás de ellos llegaron los discursos.

—Esta obra cambiará la historia de Aguas Claras.

La gente aplaudió.

Algunos lloraron.

Otros dieron gracias.

Después de tanto tiempo, parecía que alguien finalmente había escuchado.

Clara también estaba contenta.

Su madre le dijo:

—Tal vez todo vuelva a ser como antes.

Clara sonrió.

Pero Don Prudencio no.

Miraba las tuberías.

Miraba el terreno.

Miraba hacia La Vida.

Y tenía una pregunta:

—¿De dónde van a sacar el agua?

---

La obra avanzó rápidamente.

Se instalaron tuberías.

Se construyeron estructuras.

Se levantaron tanques.

Llegaron equipos nuevos.

Las fotografías aparecieron en todas partes.

“Aguas Claras tendrá solución definitiva al problema del agua.”

Eso decía el anuncio.

La gente volvió a tener esperanza.

Los que se habían ido comenzaron a preguntar cuándo estaría lista.

Los comerciantes hablaban de mejores tiempos.

Los campesinos pensaban en volver a sembrar.

Los niños imaginaban nuevamente las quebradas llenas.

Durante un tiempo, Aguas Claras volvió a sonreír.

---

Pero comenzaron las preguntas.

Un campesino observó que algunos materiales no parecían iguales a los que aparecían en los documentos.

Una mujer preguntó cuánto había costado realmente la obra.

Otro quiso saber quién la había ejecutado.

Alguien pidió revisar los planos.

Otro preguntó por qué una parte de la construcción había cambiado.

Las preguntas comenzaron a multiplicarse.

Y con ellas apareció una frase:

—No se metan en problemas.

Después apareció otra:

—Dejen trabajar.

Y finalmente:

—Eso es asunto de los que saben.

---

Una tarde, Clara acompañó a su madre cerca de la construcción.

Había una enorme tubería instalada.

Clara la miró durante unos segundos.

—Mamá.

—¿Qué?

—¿Ya llegó el agua?

La madre miró la tubería.

—Todavía no.

—Entonces, ¿por qué pusieron la tubería?

La madre sonrió.

—Para traerla.

Clara volvió a preguntar:

—¿Y dónde está?

La mujer guardó silencio.

---

Llegó el día de la inauguración.

Hubo música.

Discursos.

Fotografías.

Aplausos.

Alguien habló de progreso.

Otro habló de inversión.

Otro habló del futuro.

Finalmente abrieron la llave.

Todos esperaron.

Primero salió un poco de agua.

La gente celebró.

Después salió más.

Algunos aplaudieron.

Alguien gritó:

—¡Sí se pudo!

Pero el agua comenzó a salir con menos fuerza.

Después salió apenas un hilo.

Y finalmente...

nada.

Silencio.

La llave quedó abierta.

Pero no salió una sola gota.

---

Al principio nadie quiso aceptar lo que había ocurrido.

—Debe ser una falla.

—Seguro es una bomba.

—Tal vez hay que esperar.

—Mañana funcionará.

Pasó un día.

Luego otro.

Después una semana.

La obra estaba terminada.

Pero Aguas Claras seguía sin agua.

---

Entonces comenzaron las investigaciones.

Algunos documentos no coincidían.

Aparecieron dudas sobre cantidades.

Se preguntó por materiales.

Se preguntó por modificaciones.

Se preguntó quién había supervisado.

Se preguntó quién había recibido.

Se preguntó quién debía responder.

Las preguntas eran muchas.

Las respuestas eran pocas.

Y mientras los adultos discutían sobre papeles, contratos y responsabilidades...

La Vida seguía secándose.

---

Una tarde, Don Prudencio reunió a un pequeño grupo.

Puso sobre la mesa varios documentos.

—No estoy diciendo que alguien haya robado —dijo.

Todos guardaron silencio.

—Estoy diciendo que debemos saber qué pasó.

Alguien respondió:

—¿Y para qué?

Don Prudencio lo miró.

—Porque cuando el agua falta, también hace falta confianza.

Nadie entendió completamente aquella frase.

Hasta que comenzaron a desconfiar unos de otros.

---

Los habitantes de Aguas Claras ya no sabían en quién creer.

Unos culpaban a los gobernantes.

Otros a los contratistas.

Otros a la comunidad.

Otros al clima.

Otros a los campesinos.

Otros a los que habían desperdiciado agua.

Todos tenían un culpable.

Pero nadie tenía agua.

Y entonces sucedió algo todavía peor.

La comunidad dejó de buscar una solución y comenzó a buscar un enemigo.

Continuará...

💧 Esta historia es ficción. Los personajes, situaciones y hechos narrados son imaginarios.

💧 CUANDO AGUAS CLARAS SE QUEDÓ SIN AGUA

Capítulo 1 — El verano que nadie tomó en serio

En Aguas Claras todos conocían el verano.

Había años de poca lluvia, días calientes y quebradas con menos agua.

Los campesinos sabían cómo guardar agua, cuándo sembrar y dónde encontrar un nacimiento.

Por eso, cuando aquel año dejó de llover, nadie se preocupó demasiado.

—Ya volverá el invierno —decían los mayores.

Y siguieron con sus vidas.

Pero pasaron las semanas.

Después los meses.

El primer nacimiento comenzó a botar menos agua.

Una quebrada se convirtió en un hilo.

Los animales tuvieron que caminar más para beber.

Y el cielo seguía despejado.

Entonces Don Prudencio dijo algo que a nadie le gustó escuchar:

—Esto no es un verano cualquiera.

Algunos se rieron.

—Usted siempre ha sido alarmista.

Otros dijeron:

—Dios siempre manda la lluvia.

Y alguien agregó:

—Los científicos dicen muchas cosas. Aquí siempre ha llovido.

Don Prudencio no discutió.

Solamente miró hacia la montaña.

El monte estaba más seco que nunca.

Aquella noche, mientras todos dormían, una de las pequeñas quebradas de Aguas Claras dejó de correr.

Para siempre.

Continuará...

Esta historia es ficción. Pero las preguntas que plantea son reales.

🌧️ HOY VOLVIÓ LA ESPERANZA A NUESTRAS TIERRAS 🌱Después de tantos días sin ver la lluvia, el aguacero de hoy es mucho más...
09/03/2026

🌧️ HOY VOLVIÓ LA ESPERANZA A NUESTRAS TIERRAS 🌱

Después de tantos días sin ver la lluvia, el aguacero de hoy es mucho más que agua: es una bendición para nuestros campos, nuestros animales, nuestros cultivos y para toda la vida que habita en nuestro hermoso corregimiento de Aguas Claras.

La tierra estaba esperando.

Hoy la lluvia vuelve a mojar los caminos, a alimentar nuestros suelos, a llenar de esperanza a nuestros campesinos y a recordarnos algo que a veces olvidamos: el agua es vida.

Ojalá esta lluvia sea el comienzo de un buen invierno. Pero también debe ser una oportunidad para prepararnos.

🌧️ Estemos atentos a las crecientes y a las condiciones de nuestros ríos, quebradas y caminos.

🌱 Aprovechemos esta temporada para seguir protegiendo nuestros árboles, nacimientos y fuentes hídricas.

💧 Cuidemos el agua, incluso cuando vuelva a parecer abundante.

🤝 Y, sobre todo, sigamos generando conciencia en nuestras familias y en nuestra comunidad.

Porque la lluvia puede venir del cielo, pero el cuidado del agua depende de nosotros.

Hoy celebremos la lluvia.

Mañana, cuidemos lo que ella nos dejó.

Aguas Claras tiene futuro. Y ese futuro también está en nuestras manos. 💧🌿

💧 CUANDO AGUAS CLARAS SE QUEDÓ SIN AGUACapítulo 6 — Los que esperabanAguas Claras tenía un problema.Pero también tenía m...
09/02/2026

💧 CUANDO AGUAS CLARAS SE QUEDÓ SIN AGUA

Capítulo 6 — Los que esperaban

Aguas Claras tenía un problema.

Pero también tenía muchas soluciones.

El problema era que cada persona tenía una diferente.

En una reunión comunitaria, alguien dijo:

—Hay que sembrar árboles.

Otro respondió:

—Primero necesitamos agua.

Una mujer levantó la mano:

—Hay que controlar los tanques.

Al fondo alguien gritó:

—¡Que controlen a los que desperdician!

Otro respondió:

—¡Que controlen a los que sacan agua del reservorio!

Entonces alguien dijo:

—Eso le corresponde a la Alcaldía.

Y otro:

—No. Eso le corresponde a la comunidad.

Y otro:

—Para eso están las autoridades ambientales.

Y otro:

—Para eso elegimos representantes.

La reunión se convirtió en una discusión.

Después de dos horas nadie sabía qué se había decidido.

Bueno...

En realidad sí.

Habían decidido volver a reunirse.

---

Pasaron tres semanas.

La nueva reunión tenía menos personas.

Algunos no pudieron asistir.

Otros dijeron que tenían trabajo.

Otros dijeron que ya habían ido a la anterior.

Otros pensaban que esas reuniones no servían para nada.

Y algunos simplemente dijeron:

—Eso no es problema mío.

Los que sí llegaron volvieron a discutir.

Esta vez alguien propuso crear un comité para cuidar el agua.

Todos estuvieron de acuerdo.

—Excelente idea.

—Hay que hacerlo.

—Cuenta conmigo.

Se hicieron una lista de nombres.

Se tomó una fotografía.

Se publicó en redes sociales.

Durante algunos días todos estuvieron orgullosos.

Después nadie volvió a preguntar por el comité.

---

Mientras tanto, el agua seguía bajando.

Las personas comenzaron a cambiar sus costumbres.

Ya no lavaban las casas con manguera.

Ya no regaban los patios.

Ya no dejaban correr el agua.

Pero tampoco había suficiente.

El problema había dejado de ser el desperdicio.

Ahora era la escasez.

Y la escasez comenzó a sacar lo peor y lo mejor de las personas.

Algunos compartían.

Otros escondían.

Algunos ayudaban a sus vecinos.

Otros cerraban las puertas.

Algunos prestaban sus animales.

Otros vendían los suyos antes de que murieran.

Aguas Claras comenzaba a dividirse.

---

Una tarde, Clara caminaba con su madre cuando escuchó a dos hombres discutir.

—Usted tiene agua.

—Es mía.

—Pero nosotros también necesitamos.

—Yo la compré.

—¿Y de dónde salió?

El hombre se quedó callado.

Clara siguió caminando.

No entendía mucho de leyes.

Pero entendía algo sencillo:

si todos necesitaban agua, no podía ser solamente asunto de cada uno.

---

Esa noche, los habitantes recibieron una noticia.

Habían encontrado una posible solución.

Un proyecto.

Una obra.

Un sistema nuevo para llevar agua al pueblo.

La noticia corrió rápidamente.

Por primera vez en mucho tiempo, Aguas Claras volvió a tener esperanza.

—Ahora sí.

—Eso va a solucionar todo.

—Por fin.

—Ya era hora.

Hasta Los Hombres de los Tanques celebraron.

Doña Fresca también.

Don Próspero preguntó cuánto costaría.

Y Don Prudencio solamente hizo una pregunta:

—¿Quién va a cuidar el agua cuando llegue?

Nadie respondió.

---

Los planos llegaron.

Después llegaron los discursos.

Después las promesas.

Después las máquinas.

Aguas Claras volvió a sentirse importante.

Los habitantes comenzaron a tomarse fotografías junto a la obra.

Algunos hablaban de progreso.

Otros de desarrollo.

Otros de una nueva oportunidad.

Y durante unas semanas, casi nadie habló de La Vida.

El reservorio seguía secándose.

Pero ahora todos tenían algo más importante que mirar.

Una obra nueva.

---

Hasta que un día una niña hizo una pregunta.

Fue durante una visita a la construcción.

Clara miró una de las enormes tuberías.

Después preguntó:

—¿De dónde va a salir el agua?

El encargado respondió:

—Eso está solucionado.

—¿Pero de dónde?

El hombre sonrió.

—No te preocupes por eso.

Clara miró a su madre.

Después volvió a mirar la tubería.

Y por primera vez pensó algo que los adultos todavía no habían entendido:

una tubería no crea agua.

Solo lleva el agua de un lugar a otro.

Y si el agua desaparecía...

¿qué iba a transportar?

Continuará...

💧 Esta historia es ficción. El futuro que cuenta todavía no ha ocurrido.

💧 CUANDO AGUAS CLARAS SE QUEDÓ SIN AGUA

Capítulo 1 — El verano que nadie tomó en serio

En Aguas Claras todos conocían el verano.

Había años de poca lluvia, días calientes y quebradas con menos agua.

Los campesinos sabían cómo guardar agua, cuándo sembrar y dónde encontrar un nacimiento.

Por eso, cuando aquel año dejó de llover, nadie se preocupó demasiado.

—Ya volverá el invierno —decían los mayores.

Y siguieron con sus vidas.

Pero pasaron las semanas.

Después los meses.

El primer nacimiento comenzó a botar menos agua.

Una quebrada se convirtió en un hilo.

Los animales tuvieron que caminar más para beber.

Y el cielo seguía despejado.

Entonces Don Prudencio dijo algo que a nadie le gustó escuchar:

—Esto no es un verano cualquiera.

Algunos se rieron.

—Usted siempre ha sido alarmista.

Otros dijeron:

—Dios siempre manda la lluvia.

Y alguien agregó:

—Los científicos dicen muchas cosas. Aquí siempre ha llovido.

Don Prudencio no discutió.

Solamente miró hacia la montaña.

El monte estaba más seco que nunca.

Aquella noche, mientras todos dormían, una de las pequeñas quebradas de Aguas Claras dejó de correr.

Para siempre.

Continuará...

Esta historia es ficción. Pero las preguntas que plantea son reales.

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